Leopoldo Antonio Aguirre Manzo tenía cinco años cuando encontró un tablero de ajedrez que había pertenecido a su abuelo y en ese momento era de su padre. Desde su primer encuentro con el deporte ciencia, no se ha separado de él. Hoy lo combina con otro saber, el de la física, que estudia en la Universidad Veracruzana (UV). Según él, su trayectoria ajedrecística no lo ha hecho más inteligente, pero sí más reflexivo.

         Ese primer tablero –que se perdió con el transcurso del tiempo– sirvió para que Leopoldo y su hermano se adentraran en el mundo de los peones, alfiles, caballos, torres, dama y rey: “Cuando lo encontramos y mi papá nos explicó en qué consistía, jugamos como un año seguido, después de que lo perdimos nos compraron otro y seguimos jugando”, rememoró.

         Fue tal el interés de ese par de niños que su padre decidió enviarlos a una escuela donde les enseñaron de manera detallada y minuciosa las reglas del juego y los movimientos. Ahí lo involucraron y prepararon para torneos regionales, estatales y nacionales.

         “No puedo opinar sobre si el ajedrez me ha llevado a algún lugar u otro, porque empecé muy chico. No puedo decir si me ha hecho mejor persona. Tampoco creo que te haga más inteligente. Entre más estudies esta disciplina (el ajedrez), eres mejor en ella y nada más.

         ”Eso sí, creo que me a ayuda a ser más centrado, calmado, ser más reflexivo en lo que voy a hacer. Soy relajado e intento pensar antes de hacer alguna cosa.”

         Más adelante admitió que le va bien en los estudios y que quizá algo tiene que ver su constante actividad ajedrecística.

         El oriundo de Villahermosa, Tabasco, desde pequeño tuvo una vida paralela: asistía por las mañanas a la primaria, secundaria y preparatoria, y por las tardes –tres veces por semana– iba a su entrenamiento de ajedrez.

         Concluida su educación básica y media superior, decidió viajar a Xalapa y presentar examen de ingreso a la Facultad de Física, cuyo resultado fue favorecedor.

Su trayectoria le permitió incorporarse en la Selección de Ajedrez de la UV y ha representado a la institución en cuatro universiadas; la justa deportiva del 2014 será la quinta ocasión.

“En la primera Universiada quedé en sexto lugar; en la segunda, en noveno; en la tercera, en octavo, y en la cuarta quedé en tercero (bronce) en la modalidad clásica y segundo (plata) en la modalidad rápida”, enlistó.

         Leopoldo admitió que de las piezas del tablero de ajedrez no tiene preferida; eso sí, su jugada favorita es “peón de rey” con las blancas y “defensa siciliana” con negras.

         Además, opinó que en la UV es necesario crear “un semillero de nuevos jugadores”. Si bien es complicado desarrollar un ajedrecista en cuatro o cinco años (periodo que dura una licenciatura o ingeniería), dijo conocer casos de otras instituciones de educación superior.

         “Yo he pensado en un circuito de torneos, que en cada uno ganen puntos y que la Selección de la UV se defina por los que hacen más puntos, no es un solo torneo.”

         Cabe citar que Leopoldo es campeón nacional Sub-20 de 2010 y subcampeón nacional Sub-20 de 2011; es considerado uno de los más destacados ajedrecistas de Tabasco a nivel nacional e internacional, con partidas ganadas y empatadas incluso con grandes maestros de mayor rating. Además, es Premio “Luchador Olmeca” 2009.

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