“Aguantar el dolor sin tomar un analgésico hoy en día es absurdo”

Ángel Lamas / Sinc


Un alto porcentaje de adultos en Europa toma analgésicos sin prescripción. ¿Cuáles son los efectos secundarios de estos fármacos?

Es fundamental diferenciar entre ingesta habitual y ocasional. En los pacientes crónicos está muy estudiado que el uso crónico de antiinflamatorios no esteroideos o AINE  –como el ibupofreno, naproxeno o aspirina– se asocia clásicamente a efectos secundarios, de los cuales los más comunes son de tipo gastrointestinal. Desde hace ya más de 15 años, sabemos que además de estos también hay cardiovasculares. Pero la información que tenemos en este sentido se debe a ensayos clínicos en tratamiento prolongado (de tres meses en adelante).

Pero normalmente lo que se toma sin receta es una toma más ocasional.

Sí, muchas personas cuando pasan una gripe o un resfriado común van a la farmacia y sin necesidad de ir al médico compran medicamentos sin prescripción, aquellas sustancias necesarias para mitigar el dolor de garganta, cabeza o fiebre normalmente asociados. En una encuesta realizada en cinco países europeos, entre ellos España, se vio que en estos casos la media de ingesta es de dos comprimidos al día durante dos días y la media del total de pastillas que se toman es cuatro. En principio, aunque esto es la media, entendemos que un tratamiento así puede llegar a una semana e incluso 14 días.

Y en este tipo de consumo, ¿cuáles son los efectos secundarios?

Las secuelas que se han descrito en los tratamientos crónicos prolongados no pueden extrapolarse a los ocasionales. Los datos indican que los efectos secundarios que suele haber son menores: malestares gastrointestinales, nauseas, diarrea, etc. Si esto ocurre, la gente deja de tomarlo y esos efectos desaparecen. Muy pocas veces se han detectado episodios o complicaciones mayores en estas condiciones. Otra cosa es que se haga un mal uso.

Sabemos que el riesgo de tener un problema asociado persiste en el tiempo y además es dosis-dependiente, es decir, cuánto más tiempo tomas, más riesgo hay de que en algún momento puedas desarrollar alguna complicación. Por eso lo que se vende en las farmacias por obligación tiene la mitad o el 70% de la dosis antiinflamatoria recomendada en prescripción. Por ejemplo, en España el comprimido habitual de ibuprofeno es de 400 mg  –aunque se vende todavía más la dosis de 600 mg, cosa que no ocurre en el resto de Europa–, la dosis estándar recomendada de aspirina es de 1 g (dos pastillas), de paracetamol 600 mg y de naproxeno 325 mg.

¿Ocurre igual en casos como cefaleas o menstruación, en el que suelen tomarse de dos o tres días todos los meses?

La información que tenemos es limitada. Esto es lo que se sabe de los ensayos clínicos realizados en tratamientos agudos del dolor, como el causado por la extracción de un molar (comparando el placebo versus paracetamol o ibuprofeno). Ahí el efecto secundario más frecuente es la dispepsia -náuseas, pesadez y dolor de estómago, ardor y flatulencia-. Evidentemente hay una necesidad de conocer qué ocurre en la vida real de pacientes que pueden tener más riesgo que otros (los ensayos de cohortes y controles con frecuencia no reportan bien el tiempo de uso de los fármacos). Ahora bien, algunos de los ensayos clínicos sobre dolor aguado analizan la ingesta durante la menstruación, e igualmente se ha visto que los efectos secundarios son menores (nauseas o malestar abdominal). No hay datos sobre que tomar 3 o 4 días estos medicamentos registren efectos adversos importantes. Una toma de menos de cuatro días con una dosis diaria de unos 1.200 mg de ibuprofeno (lo que serían tres pastillas de 400 mg) no posee diferencias con placebo en cuanto al riesgo de ingresar por una hemorragia intestinal.

¿Existe en España alguna regulación sobre la toma de analgésicos sin prescripción?

Sí, el pasado abril la Agencia Española del Medicamento alertó del riesgo de que tratamientos cortos con dosis altas de ibuprofeno y dexibuprofeno podrían producir efectos secundarios, pero recalca que esto no aplica a dosis bajas (es decir 1.200 mg al día). No tenemos ningún ensayo en tratamientos cortos y a bajas dosis que demuestre que hay un riesgo de ingreso hospitalario por este tipo de medicación. Los efectos adversos que se comunican de tipo cardiovascular y gastrointestinal para uso crónico de AINE no tienen por qué trasladarse a un uso sin prescripción si se realiza de acuerdo a las indicaciones que viene en el prospecto. Obviamente no es exactamente igual que no hacer nada, pero entonces el dolor tampoco se iría.

Sin embargo, hay personas que no toman analgésicos por miedo a sus posibles secuelas.

El dato más reciente que tenemos con ibuprofeno, en una revisión de 2012, sostiene que la frecuencia de ingreso hospitalario por su toma a dosis diarias de 800 a 1.200 mg es menor al 0,2%. Pero hay de todo: personas que no aguantan el más mínimo dolor y recurren rápidamente a la medicación, otras que tienen capacidad de aguante e intentan no tomar pastillas y otras que posponen la ingesta por precaución ante esos efectos. Lo racional es tratar el dolor, tenemos armas terapéuticas suficientes para que nadie sufra, o al menos mitigarlo al máximo. Lo de aguantar el dolor sin tomar un analgésico hoy en día es un poco absurdo.

¿Es verdad eso de que hay que tomarlos con el estómago lleno?

No hay prácticamente ninguna información que sugiera que tomar un AINE con comida va a provocar menos problemas. De hecho también se puede argumentar justamente lo contrario: si te tomas un medicamento porque tienes un dolor, la rapidez de acción para combatirlo es importante. Además sabemos que cuanto antes lo trates, antes lo alivias y mejores resultados vas a tener. Por lo tanto, si tomas el analgésico con el estómago lleno, el fármaco se absorberá en el intestino, por lo que va a tardar más tiempo en actuar y el dolor va a persistir más tiempo. Así, muy posiblemente se precisará repetir la dosis. El motivo fundamental por el que se dice de tomar con las comidas es aumentar la tolerabilidad del fármaco, porque la pastilla no llegue con el estómago vacío y produzca más daño. No obstante, si la toma del fármaco es por un dolor agudo, no veo clara la necesidad de tomarlo con un alimento porque eso va a hacer que se retrase la absorción.

En EE UU se ha alertado de una epidemia de consumo de medicamentos opiáceos. ¿En España podría pasar lo mismo?

A raíz de las diferentes alertas por efectos secundarios de tipo cardiovascular y gastrointestinal tras la toma de AINE, se ha producido un movimiento en la clase médica a prescribir menos antiinflamatorios y más opiáceos y derivados (en España sin prescripción apenas se pueden conseguir). Lo que esto origina es que se trasladan unos problemas a otros, los opiáceos crean hábito y poseen otros efectos adversos como el estreñimiento o intolerancia digestiva, que en personas mayores con poca movilidad pueden desembocar a veces en ingresos hospitalarios.

Gracias al avance de la medicina vivimos más. Sin embargo, ¿estamos todos condenados a ser pacientes con dolor crónico?

En estos momentos se vive más, y lo que se persigue es que se viva con una calidad razonable. Pero obviamente, el vivir más ocasiona que tu vida se acompañe de enfermedades ligadas al envejecimiento. Una de las más importantes son las degenerativas, como las osteomusculares, y muchas de ellas van asociadas al dolor. En cualquier caso es mejor que morir, además, conforme vas aumentando de edad, las personas se hacen mucho más tolerantes a tomar una medicación para paliarlo.

(SINC/Verónica Fuentes | Viena)

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