Aldous Huxley

Aldous Huxley


Aldous Leonard Huxley, nace en Godalming, Inglaterra, el 26 de julio de 1894 y fallece en Los Angeles, California, EEUU, el 22 de noviembre de 1963.

Fue un novelista y ensayista inglés de prosa enciclopédica y a la vez visionaria, con una gran influencia tanto en los lectores del siglo XX, como en los escritores, tanto por la fresca lozanía de su prosa y por un cierto sabor original hecho de erudición, de ironía y de seriedad. Fue uno de los iniciadores de la psicodelia, por sus meditaciones en torno a las experiencias con mezcalina y LSD, y considerarlo el portavoz de la clase intelectual de la primera mitad del siglo XX: siguió paso a paso a sus contemporáneos desde el escepticismo superficial de la posguerra, hasta la angustia trágica de un mundo vuelto impersonal por las nuevas y monstruosas técnicas de las guerras sucesivas.

A través de sus novelas y ensayos, ejerció como crítico de los roles, convenciones, normas e ideales sociales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y el misticismo, acerca de las cuales escribió varios libros.

En 1932 publicó Un mundo feliz, su libro más importante y el que con mayor fuerza lo colocó en la escena mundial de esa época: una ficción futurista de carácter visionario y pesimista de una sociedad regida por un sistema de castas, y donde imagina una sustancia o droga llamada soma, utilizada con fines totalitarios.

Se educó en una familia de sólida tradición intelectual; su abuelo fue Thomas Henry Huxley, zoólogo y especialista en anatomía comparada, más conocido como el bulldog de Darwin, por su defensa a ultranza de la teoría de la evolución de Charles Darwin; su padre fue Leonard Huxley, su hermano el biólogo Julian Huxley, a la postre fue el primer director de la UNESCO; y su medio hermano Andrew Huxley, Premio Nobel de Medicina en 1963.

A los 16 años sufre un ataque violento de queratitis punctata, una grave enfermedad en los ojos que produce opacidad en las córneas y que lo mantiene prácticamente ciego durante 18 meses. Con admirable fuerza de voluntad, aprende a leer y a tocar el piano con el sistema Braille. Recupera la vista, pero en un ojo apenas es capaz de percibir la luz y en el otro sólo tiene una visión limitada. Años más tarde conocerá las teorías sobre la reeducación visual del doctor W. H. Bates y las pondrá en práctica, lo que lo llevará en poco tiempo a una mejora notable de su capacidad visual. Fruto de esta experiencia, en 1942 publicó un libro, El arte de ver, acerca de sus esfuerzos para recuperar la visión.

Debido a su deficiente visión, Aldous abandona la idea de estudiar medicina y se gradúa en literatura inglesa en el Balliol College de Oxford (1913-1915) y trabajó para la célebre revista Athenaeum y como crítico de teatro en la Westminster Gazzette.

Sus primeras publicaciones fueron colecciones de versos, entre ellos The Burning Wheel (1916), Jonah (1917) y Leda (1920). De su prosa, la primera entrega fue Limbo (1920) y prosiguió con cuentos como los de La envoltura humana (1922). Ya en 1921 publicó su primera novela, Los escándalos de Crome, crítica mordaz de los ambientes intelectuales. Viajó constantemente con su esposa, tanto por Europa como por Estados Unidos, América y la India. Residió en Italia, donde escribió una de sus obras notables, Contrapunto (1928), en la cual despliega su solidez intelectual y las técnicas novedosas del arte de la novela.

En 1936 publicó Ciego en Gaza, de carácter autobiográfico, en el que desarrolló la contraposición entre intelecto y sexo.

Tras ello comenzó su ‘»época mística'»; en 1941 se acercó a la literatura religiosa de la India, tuvo contactos con La Sociedad Vedanta de Los Ángeles y colaboró en la revista Vedanta and the West hasta 1960. En 1944 publicó El Tiempo debe detenerse, inspirada por El Libro Tibetano de los muertos, y en 1946 una colección comentada de textos místicos de todos los tiempos, La filosofía perenne, libro que ha ejercido influencia por el punto de vista tan abierto adoptado para sustentar la idea de lo sagrado; aquí contrapuso la espiritualidad mística a la técnica y pragmatismo modernos.

En 1948 publicó Mono y esencia, prosa intelectual que influyó en varios escritores, entre ellos el cubano J. Lezama Lima, que recomendaba su lectura en su ‘»curso délfico'». A partir de la década de 1950 inició una nueva etapa de su vida relacionada con las experiencias con las drogas. En 1953, lee un artículo sobre el empleo de la mescalina en el tratamiento de la esquizofrenia y, llevado por su interés, conoce a uno de sus autores, el doctor Humphry Osmond, con quien establecería una importante amistad. En la primavera de 1953, bajo la supervisión del doctor Osmond y de su mujer, decide experimentar por sí mismo con esta sustancia e ingiere cuatro decigramos. Describe esta primera experiencia con una sustancia psicodélica en un breve volumen, Las puertas de la percepción (The Doors of Perception, 1954), donde explica paso a paso las impresiones de aquel día.

Entre los años 1953 y 1963 experimentó una docena de veces con sustancias psicodélicas (mescalina, LSD y psilocibina), llevado por un interés de índole intelectual. En 1956 publica un segundo libro sobre este tema, Cielo e infierno (Heaven and Hell), donde ofrece una amplia panorámica de la ciencia, el arte y la religión a base de pequeños esbozos.

En 1960 le habían diagnosticado un tumor en la lengua, que logra contener durante dos años a base de radioterapia. A pesar de su extrema debilidad por los duros tratamientos, continúa con los compromisos adquiridos impartiendo conferencias y asistiendo a congresos. En 1963 dio a conocer su última obra, Literatura y ciencia, que como el título indica es una aproximación entre ambos mundos.

El 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente John F. Kennedy, muere a los sesenta y nueve años. A su muerte le fue leído al oído, según su propio deseo, el Libro tibetano de los muertos. Fue incinerado y sus cenizas fueron trasladadas ocho años más tarde a Inglaterra, donde descansan junto a las de su familia.

Nota relacionada: Y les comunicó la asombrosa verdad… Extracto de ‘»Un Mundo Feliz'», de Aldous Huxley

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