Central de Fukushima tras el tsunami de 2011

Central de Fukushima tras el tsunami de 2011


El 5 de abril del 2011, la empresa Tokyo Electric Power Co. (TEPCO) anunció que las muestras de agua de mar tomadas cerca de uno de los reactores de su planta nuclear de Fukushima superaba el límite legal de yodo 131 radiactivo en 7,5 millones de veces el 2 de abril y 5 millones de veces dos días después, mientas que el cesio-137 se excedía en 1.1 millones de veces.

Fueron parte de las grandes afectaciones producidas por “El gran terremoto de Japón oriental”, el cual se originó a las 14:46:23 hora local (05:46:23 UTC) del viernes 11 de marzo de 2011, con magnitud 9, en un epicentro frente a las costas de Honshu, Japón, 130 kilómetros al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, provocó también un maremoto con olas de hasta 40.5 metros de altura.

Casi una hora después llegó el maremoto a las costas de Japón y en específico a la central nuclear de Fukushima, a las 15:41.

Ese día los reactores 1, 2 y 3 estaban operando, mientras que las unidades 4, 5 y 6 estaban en corte por una inspección periódica. Cuando el terremoto fue detectado, las unidades 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente, con lo cual también paró la producción de electricidad. Normalmente los reactores pueden usar la electricidad del tendido eléctrico externo para enfriamiento y cuarto de control, pero la red fue dañada por el terremoto. Los motores diésel de emergencia para la generación de electricidad comenzaron a funcionar normalmente, pero se detuvieron abruptamente a las 15:41 con la llegada del tsunami que siguió al terremoto.

La presencia de numerosos sistemas críticos en áreas inundables facilitó que se produjese una cascada de fallos tecnológicos, culminando con la pérdida completa de control sobre la central y sus reactores, lo que originó que finalmente se evacuase a la población de 20 kilómetros alrededor de la planta.

Al incidente le siguieron una serie de explosiones y una fuga de material radioactivo, lo que llevó a que se presentasen las grandes contaminaciones por material radioactivo en la zona.

La compañía dijo en un comunicado que a pesar de las cifras, la radiación no tendría “impacto inmediato” sobre el medio ambiente, pero que se esforzaba por detener las filtraciones lo antes posible.

Mientras el yodo-131 tiene una vida media relativamente breve, de ocho días, el periodo de semi-desintegración del cesio-137 es de 30 años.

El 5 de abril, también, Japón anunció que había impuesto, por primera vez, pautas de seguridad nuclear para los frutos de mar comestibles después que el agua del Pacífico cercana a la usina atómica devastada por el tsunami muestra un nivel de contaminación radiactiva que supera el límite legal en millones de veces.

Algunos pescados capturados el viernes en las aguas costeras superarían el nuevo límite provisional. “Aunque el gobierno dice que el pescado es apto para consumo, la gente no quiere comprar frutos de mar provenientes de Fukushima”, dijo Ichiro Yamagata, un pescador que vivía cerca de la usina nuclear, pero que se encontraba en un refugio en Tokio. “Probablemente no podremos pescar allí por muchos años”, añadió.

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