Estudiar medicina en un cuerpo virtual

Estudiar medicina en un cuerpo virtual


La tecnología abre caminos y simplifica procesos, pero ésta sólo es útil en el grado y medida en el que la humanidad sepa sacarle ventaja y vaya modificando sus comportamientos individuales y sociales para coexistir con ella. ¿Cómo es que la tecnología ha posibilitado el mejoramiento de la enseñanza médica?

Diferentes médicos especialistas hablaron en la Academia Nacional de Medicina sobre la clínica en el tiempo y abordaron temas desde los repositorios digitales hasta las nuevas tecnologías de simulación, pasando por los diferentes modelos de interacción entre paciente y médico que se han generado en diferentes países y épocas gracias al avance tecnológico.

¿Qué tanto conviene que un médico genere proximidad con el paciente?, ¿es mejor aprender directamente con ellos o practicar con simuladores?, ¿importa la interacción en el aula o podría funcionar al cien por ciento una educación a distancia?

Al respecto, el doctor Alberto Lifshitz, presidente fundador de la Academia Nacional de Educación Médica, ahondó en estos temas y llegó a la conclusión de que sin importar de cuánta tecnología dispongamos, la interacción entre pares y la interacción médico-paciente es fundamental para un aprendizaje médico óptimo.

“Hoy hay la posibilidad de pacientes artificiales y tienen sin duda una utilidad real en la enseñanza de la clínica (…) pero hay algunos contenidos difíciles de adquirir sin el paciente, como la relación médico-paciente, comunicación, responsabilidad, compromiso, honestidad y claridad, que son elementos sustanciales en el quehacer médico”.

De la misma forma, así como en general un aprendizaje óptimo debe incluir teoría y práctica, en el caso de la medicina es fundamental encontrar un balance entre las dos porque será justamente a partir de la segunda que el estudiante aprenderá a manejarse en situaciones reales, con síntomas reales y pacientes que de demandarán no solamente un amplio conocimiento sino un trato digno y empático.

Esto se vio mucho durante el siglo XX en Estados Unidos, una época que estuvo tan enfrascada en fomentar la investigación y con un boom del desarrollo tecnológico, que los médicos terminaron por volverse más científicos que doctores, distanciándose por completo de los pacientes como seres humanos.

En el ámbito médico, el objetivo final siempre será mejorar la calidad de la atención médica. La tecnología es útil en justa medida, facilita el acceso a contenidos por medio de las bibliotecas digitales, posibilita la educación a distancia en algunos temas y permite experimentar en diversos ámbitos de forma segura tanto para médicos y pacientes, pero ésta jamás reemplazará el aprendizaje orgánico que se da con la retroalimentación en un aula, hospital o un centro de investigación. La medicina es, ante todo, una ciencia que demanda el contacto humano, algo que la tecnología jamás podrá reemplazar.

Alberto Lifshitz- Foto de Myriam Vidal Valero

Alberto Lifshitz- Foto de Myriam Vidal Valero

Los comentarios están cerrados.