Buscar los orígenes del pueblo cubano con muestras de hepatitis B

Investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic)


IVIC/DICYT Mediante el seguimiento y análisis molecular de 250 muestras de sangre tomadas por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb) de Cuba a pacientes diagnosticados con el virus de la hepatitis B en ese país caribeño, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) ha podido precisar la huella genética de dichos individuos desde la irrupción española a principios del año 1500 hasta la actualidad.

La investigadora y jefa del Laboratorio de Virología Molecular del Centro de Microbiología y Biología Celular del IVIC, Flor Pujol, informó los alcances del proyecto a fin de descubrir los orígenes de este patógeno letal para el ser humano, quien actúa como único huésped de la enfermedad. “Encontramos una gran diversidad de genotipos de la hepatitis B, con los cuales es posible reconstruir la historia de Cuba desde la época de la Colonia”, explicó. El estudio formó parte del trabajo de grado de la bióloga Carmen Luisa Loureiro para optar al título de Magister Scientiarum.

A diferencia del panorama venezolano -donde el componente genético amerindio alcanza un 80%-, en la isla caribeña predomina el genotipo europeo en primer lugar y el africano en segundo puesto. “Antes de este trabajo no había información al respecto, pero se podía esperar la ausencia o poca existencia de genotipo americano en Cuba debido a la conquista de los españoles, quienes diezmaron a la población indígena”, aseguró Pujol, designada este año como Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales.

La hepatitis es una inflamación aguda del hígado que se contrae y manifiesta de varias formas. Hasta la fecha, se han identificado cinco tipos: A, B, C, D y E, diferenciándose entre sí por los mecanismos de transmisión, la gravedad de los síntomas y el tratamiento. Las A y E se adquieren por consumo de agua o alimentos contaminados. Las B, C y D ocurren por contacto con fluidos corporales infectados al momento de transfusiones de sangre o productos sanguíneos y en procedimientos médicos invasivos con equipos infestados por el virus; adicionalmente, la hepatitis B puede producirse durante el parto -cuando la madre contagia al hijo- y en el acto sexual.
Por las venas fluye historia

La heterogeneidad genética es una de las características de la hepatitis B que la hacen peligrosa. La literatura reconoce al menos ocho genotipos de hepatitis B, clasificados entre las letras A-H y distribuidos por zona geográfica alrededor del mundo. A es frecuente en el noroeste de Europa, Norteamérica, India y África Subsahariana; B y C abundan en Asia; D es típico de la cuenca del mar Mediterráneo; E se ha restringido a África Occidental; F es común en Suramérica; G proviene de Francia, Alemania, México y Estados Unidos; y finalmente H abunda en América Central.

Según la investigadora del IVIC, Flor Pujol, en las 250 muestras analizadas menos del 1% coincidió con los genotipos F y H, más prevalentes en Centro y Suramérica; en cambio, la mayoría pertenece al subtipo A. “Por el lado masculino, domina el genotipo europeo -básicamente de los conquistadores canarios- y el africano, fruto de la trata de esclavos. Con respecto a la parte materna también destacan los genotipos africano y europeo, pero además se halló un pequeño rastro americano nativo, es decir, amerindio. Recuerda que los españoles llegaron a América con pocas mujeres, por lo que se cruzaron con las indias cubanas”, dijo.

Asimismo, la experta indicó que se observaron otros genotipos del virus de la hepatitis B en los sueros recolectados. Por ejemplo, se detectó D, el cual pudiera interpretarse por la influencia ejercida por Rusia y los países de Europa Oriental sobre Cuba; y E, que no existía cuando se introdujeron negros esclavos en la isla. “Es más reciente. Probablemente se deba a la participación de tropas cubanas en la Guerra Civil de Angola (1975-2002) y fíjate cómo queda la huella de eso. Todo está asociado a la historia del país, fueron penetrando a través de una o varias migraciones y es fascinante”, señaló.
Radiografía mortal

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 780 mil personas mueren anualmente como consecuencia de la hepatitis B a pesar que desde 1982 se cuenta con una vacuna preventiva, cuya eficacia ronda el 95%.

Gracias a la obtención y producción masiva de una vacuna recombinante contra la hepatitis B (Heberbiovac HB) por parte del Cigb de Cuba, a partir de 1992 todos los niños al nacer han sido vacunados contra este genotipo viral. A mediados de 2014, se conoció la noticia acerca del desarrollo de una nueva vacuna, esta vez terapéutica, para erradicar esta mal de la sociedad cubana.

Desde el punto de vista médico, haber reconstruido el “mapa genético” de un virus tan diverso como el de la hepatitis B tiene sus ventajas, pues su polimorfismo genético condiciona la evolución y el tratamiento antiviral más conveniente para lidiar con la afección. De hecho, “no todos progresan con la misma rapidez a mutaciones malignas asociadas a cáncer. Todavía no hay evidencia -pero eso no quiere decir que no exista- de que cierto genotipo responda mejor o peor al tratamiento. Las variantes genéticas tienen importancia clínica”, sostuvo.

Entre los síntomas de la hepatitis B están la coloración amarillenta de la piel y esclerótica ocular (ictericia), orina oscura, cansancio, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Según la OMS, es el tipo más grave de hepatitis viral; puede causar hepatopatía crónica y conlleva un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer hepático.

Los virus, a pesar de causar daños irreparables, almacenan información útil que debe ser aprovechada para el beneficio de sus víctimas. Como escribió en el siglo IV antes de Cristo el general chino Sun Tzu en su libro El arte de la guerra, “si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”.

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