¿Cómo inculcar amor por el español y gozar con un Quijotazo?


La buena enseñanza del español requiere pasión y saber disfrutar las grandes obras escritas en esta lengua. Sin tales gozos es imposible compartir con los jóvenes el gusto por el idioma.

Esta es la opinión de Margit Frenk Freud, investigadora emérita de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien llegó a México a los 17 años hablando alemán, el idioma nativo de un país que su familia y ella tuvieron que abandonar.

La investigadora universitaria tiene en la memoria que su afecto por el español se lo inculcó su madre, Mariana Frenk-Westheim, estudiosa de esta lengua y quien se convirtió en la primera traductora de los libros de Juan Rulfo al alemán.

En México, dice, es claro que resulta insuficiente el trabajo que se hace para enseñar el español, lo que es evidente aún en los jóvenes que ingresan a una licenciatura, pues desconocen aspectos esenciales del idioma. El problema lo conocemos todos, asegura, se lee poco y no se disfruta lo que se lee.

“Muchos maestros afirman que los jóvenes no aguantan un Quijotazo. A esos maestros los invito a platicar con mis alumnos y preguntarles si lo disfrutan o no. Tengo un grupo de 18 jóvenes con los que leo y analizo Don Quijote de la Mancha, al terminar las clases muchos me han dicho ‘gracias, maestra, ¡esto me parece precioso!’

He aprendido que ese gracias significa que disfrutaron la clase, que gozaron la lectura y entendieron lo que antes no”.
Margit Frenk descarta que existan métodos para leer libros como el Quijote. “La lengua y la literatura son pasión, cómo va a haber método para eso”, cuestiona.

Desde su punto de vista, como suele ocurrir con las obras de escritores geniales, los expertos se alejan demasiado de su obra al analizarla para imponer teorías, cuando lo más adecuado sería partir de una lectura sensible.

“Miguel de Cervantes Saavedra fue un escritor travieso, que desconcierta a quienes esperan algo convencional. Creo que la “cuadradez” de muchos expertos distorsiona la concepción del autor y el análisis del Quijote”.

A pesar de no creer en métodos para entender un libro, la doctora recomienda tener a la mano algunas notas léxicas a fin de interpretar el significado de expresiones o palabras propias de la época de Cervantes.

Además de eso, sólo se necesita sensibilidad y capacidad de observación para entender el Quijote, “pero eso no es un método”.

(Agencia ID)

Los comentarios están cerrados.