Con el modelo se evidencia cuantitativamente la interfaz de contacto entre el pie y la superficie de soporte. / UN


Actualmente, el proyecto se prueba en cinco pacientes, a quienes se les hizo la medición de presión plantar y estudios de marcha convencionales para desarrollar la topografía de la plantilla. A ellos también se les realizó un seguimiento clínico para observar su evolución. 

El problema fundamental tiene que ver con el elevado dolor en los pies de estos pacientes, que puede causar daños en los tejidos, ante lo cual el Grupo de Investigación en Biomecánica de la Universidad Nacional (UN) de Colombia desarrolló estas superficies por medio de un algoritmo, a partir de mediciones plantares.

El trabajo es una investigación interdisciplinaria que se realiza con el apoyo del profesor Octavio Silva, del departamento de Rehabilitación de la Facultad de Medicina, y Oscar Rodríguez,  estudiante del Máster en Ingeniería Biomédica.

El ingeniero Rodríguez explicó que en el proceso clínico, el tratamiento es realizado desde la experiencia y pericia del especialista. Con el modelo se ayuda a evidenciar, cuantitativamente, la interfaz de contacto entre el pie y la superficie de soporte, ya sea una plantilla, el zapato o la superficie sobre la que se camina.

“Tomamos el registro de lo que sucede con el tipo de cargas al que está sometido el pie en el proceso de marcha altamente dinámico, que cambia constantemente desde que impacta hasta que despega los dedos del suelo”, destacó el ingeniero.

Con esa información se realiza un promedio y se definen las zonas más vulnerables o afectadas, para proponer una superficie que se convierta en algo tangible y que no reemplace el proceso clínico sino que apoye desde un criterio más preciso al especialista.

Según el experto, el umbral entre las presiones normales y anormales es de 11 kilogramos por centímetro cuadrado, una presión mayor a esta significa un daño en el tejido de los pies de estos pacientes. En este sentido, se pueden generar laceraciones y úlceras que aumentan el riesgo de tener que amputar.

Carlos Julio Cortés Rodríguez, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica y Mecatrónica y coordinador del Grupo de Investigación, explicó que el proceso se basa en la medición con sensores de presión que permiten determinar los puntos de presiones plantares en el tiempo.

El paso siguiente fue la fabricación de la superficie, asistida por un computador en impresión 3D con polímeros, aunque también se puede hacer con máquina de control numérico, la cual hace una remoción de material en forma controlada.

“La idea es que este procedimiento sea estándar para muchos pacientes diabéticos y otros con diferentes patologías del pie”, concluyó el profesor Cortés.

(UN/DICYT)