El pasado 29 de julio de 2012 el Ministerio Cubano de Salud confirmó el primer brote de cólera en Cuba tras más de cien años de ausencia de esta enfermedad en la isla. Hasta la fecha, se han notificado oficialmente 257 casos confirmados, con tres pacientes fallecidos, en la provincia de Granma, que bordea al oeste la provincia de Santiago de Cuba. A día de hoy, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) esta siguiendo de cerca la evolución de la epidemia.

El cólera es una enfermedad infecciosa que se transmite por contaminación fecal de agua y alimentos. Por ello, está vinculada al saneamiento deficiente y a la falta de agua debidamente potabilizada. Se caracteriza por diarrea aguda acuosa, muy abundante –puede llegar a más de 20 deposiciones al día–, y de corta duración. En su forma grave conduce a la deshidratación en dos o tres horas. Tiene un tratamiento eficaz y sencillo: rehidratación y en algunos casos más graves antibióticos. 

Según Antoni Trilla, director de Calidad y Seguridad Clínica del Hospital Clínic de Barcelona, “las noticias provenientes de Cuba al respecto a este brote de cólera se han caracterizado por la confusión y contradicciones entre los datos oficiosos iniciales, difundidos por varios medios –básicamente en internet– y los datos oficiales ahora confirmados”. Un servicio de noticias independiente (Community Journalists Network) indicó hace pocos días que las autoridades cubanas no eran capaces de controlar el brote de cólera en la provincia de Granma.

Kenia Gonzalez Medina, directora provincial del Centro de Higiene y Epidemiología, declaró el pasado 8 de agosto que 11.432 pacientes habían sido atendidos y tratados por diarrea y vómitos en Granma. Se estima la posibilidad de que existan casos en otras provincias cubanas, como Villa Clara. Orlando Díaz, director de Higiene y Epidemiología de Villa Clara manifestó, en unas declaraciones recogidas en la red Cubanet: “No hemos declarado ninguna epidemia, pero la situación es preocupante. Tenemos más de 7.300 casos de enfermedad diarreica, con brotes localizados que han empeorado debido a la estación lluviosa”.

Hasta el momento es difícil saber exactamente cuántos casos de cólera hay en Cuba, mientras la epidemia parece seguir su curso.

Para Trilla, la situación, aunque distinta, tiene cierta semejanza con la acontecida en China al inicio de la epidemia de SARS hace ahora casi 10 años. En aquel entonces, el gobierno chino no informó debidamente a las autoridades sanitarias internacionales y fueron los mensajes en la red los que pusieron de manifiesto la existencia de un brote de una enfermedad respiratoria en la provincia de Guandong, hasta entonces desconocida. Meses después, el gobierno confirmó la epidemia y se lanzó una alerta sanitaria internacional.

Una de las posibles razones que han incidido en esta situación de confusión respecto a la verdadera extensión de la epidemia de cólera en Cuba es el temor de las autoridades cubanas ante las repercusiones negativas que tendría sobre el turismo, una potente fuente de ingresos para el país. Además, Cuba tiene muy cerca la epidemia de cólera que asoló hace unos meses a Haití, tras el terremoto, y que parece ahora entrar en fase de control.

La cepa del microorganismo (Vibrio cholerae) que causó la epidemia en Haití no era originaria de la zona, sino que fue importada por tropas de la ONU de Paquistán estacionadas en Haití como fuerza de paz tras el terremoto. Hasta el momento se desconoce si la cepa causante de la epidemia en Cuba tiene o no relación con la cepa causante de la epidemia en Haití.

Precauciones para el viajero internacional

Para José Muñoz, coordinador del Servicio de Atención al Viajero Internacional (SAVI) del Hospital Clínic de Barcelona, “siempre es recomendable visitar un centro de atención al viajero antes de cualquier viaje a zonas tropicales.  El riesgo estimado de cólera entre los viajeros es muy bajo.  Las vacunas disponibles frente al cólera tienen una efectividad limitada, por lo que en general no recomendamos la vacunación en viajes turísticos”. En general, las medidas de prevención habituales para evitar la diarrea del viajero son suficientes para prevenir el cólera: lavarse las manos de forma frecuente, consumir siempre agua embotellada o tratada incluso para lavarse los dientes, evitar el consumo de hielo, zumos naturales o helados artesanales y no consumir nunca alimentos crudos. 

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