El aumento del nivel del mar como consecuencia del cambio climático amenaza las zonas de costas bajas de Cuba, sobre todo en el litoral sur, alertaron hoy expertos locales.

     Durante las últimas cinco décadas, el nivel del mar creció un promedio de 10 centímetros en la nación caribeña a causa del calentamiento global, expresó este jueves Marcelino Hernández, miembro del Instituto de Oceanología de Cuba.

     Explicó que la tasa máxima que alcanza la elevación del nivel medio del mar en la isla, como consecuencia del cambio climático provocado por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, está en alrededor de dos milímetros por año.

     Se trata -dijo- de un nivel medio sobre el cual oscila la marea de origen astronómico causada por la influencia del Sol y la Luna principalmente, la ocurrencia de eventos extremos como los ciclones y frentes fríos, así como por anomalías mensuales.

     Advirtió que existen evidencias de que puede producirse un colapso o aceleración del deshielo de los casquetes polares del Artico y el Antártico, y de los propios glaciares de las montañas, que provocarían la aceleración aún mayor de ese ascenso a escala planetaria.

     El especialista puntualizó, no obstante, que los cayos e islotes del archipiélago cubano tienen ‘”capacidad natural'” de adaptarse a esos cambios.

     Desde hace varios años, el Instituto de Oceanología desarrolla un proyecto sobre la estimación de las tasas de ascenso del nivel marino, como parte de un estudio sobre vulnerabilidad y riesgos frente a este fenómeno.

     Hernández acotó que el objetivo es tener herramientas y datos confiables para la planificación a largo plazo del desarrollo socioeconómico de las zonas costeras de Cuba.

     Se trata igualmete, dijo, de ‘”minimizar los impactos de este efecto negativo del cambio climático provocado por el hombre en la era industrial'”.

     La elevación del nivel del mar es el mayor de los peligros derivados del cambio climático para los estados insulares.

     Durante la VI Conferencia de Manejo Integrado de Zonas Costeras, celebrada el pasado año en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, se informó que la isla podría perder hasta un 2 por ciento de su superficie debido al aumento del nivel del mar.

     Los pronósticos no son nada halagüeños, pues se afirma que la mayor de las Antillas corre el peligro de perder 2.700 kilómetros cuadrados de tierra en los próximos 40 años, si continúa aumentando al ritmo actual el nivel de las aguas costeras.

     Según los estudios, este cambio podría dañar o eliminar del mapa unos 122 poblados costeros, incluidos más de 9.000 edificios que se construyeron en primera línea de costa, y muchos balnearios quedarían sumergidos.

     En diciembre último se informó que Varadero, primer polo turístico de sol y playas en Cuba, pierde entre 70 centímetros y un metro de línea costera al año debido a la erosión provocada por la elevación del nivel del mar.

     El archipiélago cubano tiene una superficie de 109.884 kilómetros cuadrados y sus costas se extienden por 5.746 kilómetros de forma irregular y con variados accidentes, desde abruptos acantilados y playas de arena fina hasta extensas zonas litorales bajas y cenagosas, ensenadas, deltas y bahías de bolsa.

     Otras afectaciones estarían relacionadas con la productividad de los suelos dedicados a actividades agrícolas y a la calidad y disponibilidad del agua, tanto para consumo doméstico como industrial.

     Ante las posibles consecuencias del impacto por el aumento del nivel del mar, el gobierno elaboró un plan de medidas sobre la base de estudios de prevención para reducir sus vulnerabilidades.

     Entre las tareas priorizadas está la conservación y rehabilitación de los ecosistemas protectores de la línea de costa, como arrecifes de coral, manglares y playas de arena.

     También figura la recuperación del hábitat de especies de interés comercial y conservacionista, a través de la cría artificial de esponjas y el cultivo natural de ostiones.

     Para el geógrafo y espeleólogo Nicasio Viñas, integrante de la Academia de Ciencias de Cuba, evitar que suba el mar depende de los países desarrollados, por mucho que se intente hacer desde otras latitudes.

     En el caso de Cuba, entre las prioridades están los ordenamientos territoriales de todos los asentamientos costeros, para decidir dónde deben ser reubicados.

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