La especie que históricamente era citada como la más abundante de las algas coralinas formadoras de mantos de rodolitos en el Golfo de California, México, es en realidad un complejo de cinco especies. Este hallazgo realizado por Jazmín Hernández Kantun, bióloga marina y maestra en ciencias por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), resulta un cambio de paradigma en el estudio de la especie conocida como Lithophyllum margaritae.

De hecho, esta investigación iniciada en México ha tenido alcances hasta Europa, donde Hernández Kantun continúa el proyecto y realiza el doctorado en la Universidad Nacional de Irlanda, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

De acuerdo con la investigadora mexicana, ahora el objetivo es determinar el número de especies de algas coralinas en Europa y México a través de estudios moleculares.

“Las algas coralinas en México y en el mundo suelen ser descritas e identificadas únicamente por su forma y color. Sin embargo, es necesario investigar a fondo la especie, ya que existe mayor biodiversidad de la contemplada en estos organismos marinos”, precisó la experta.

Sobre la importancia de sus descubrimientos, la investigadora expuso que a partir de 1992 la Directiva de Hábitats de la Unión Europea protege a dos especies formadoras de mantos de rodolitos: Lithothamnion corallioides y Phymatolithon calcareum, por considerarlas las más abundantes e importantes, al atribuirles relevancia como ecosistema marino y ser utilizadas como fertilizantes ricos en minerales.

La especialista en algas coralinas encontró que al menos otras dos: L. glaciale y L. tophiforme deberían considerarse también en ese grupo de especies protegidas por tener las mismas características.

El valor ambiental de las algas coralinas radica en que al ser desprendidas durante las mareas y acumularse en determinadas áreas, forman mantos de rodolitos, espacio que al ser rico en calcio es utilizado por algunos corales, almejas, larvas y moluscos “como colchón” para comenzar su desarrollo.

Sin embargo, el calentamiento global está cambiando la química natural de los ecosistemas marinos, ya que incrementa la absorción de dióxido de carbono y modifica sus niveles de acidificación (pH)).

Al respecto, Hernández Kantun advirtió que la acidificación podría remover del ecosistema marino los mantos de rodolitos y afectar directamente a los moluscos, corales u organismos que se encuentran en ellos.

La bióloga marina instó en que se debe considerar la diversidad biológica de las coralinas. Aseguró que los efectos negativos del cambio climático y el nivel de repercusión que éstos tienen son diferentes en cada especie.

“Falta investigación en este campo, no hemos entendido bien la diversidad de estas algas, es como decir que todos los perros son iguales y no, cada raza tiene diferente genética y reacción a diferentes factores ambientales. ¡No es lo mismo proteger a una que a cinco especies!” enfatizó.

Tras estudiar cuatro años el doctorado en Irlanda y colaborar con investigadores del Reino Unido, España, Francia e Italia, Jazmín Hernández Kantun se encuentra en espera de realizar su examen de grado para regresar a México, donde piensa fundar un laboratorio para seguir con sus investigaciones, mismas que pretende, sean utilizadas para la conservación de estos organismos marinos.

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