El escritorio de Aldi de Oyarzabal

El escritorio de Aldi de Oyarzabal


Alan Gómez Mayén

Egresado de la carrera de Biología por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), Aldi de Oyarzabal Salcedo se acerca a la labor científica de una forma distinta a la de otros biólogos, una que requiere de gran sensibilidad e imaginación pero, al igual que el trabajo científico, también exige mucha disciplina y compromiso.

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Como cualquier niño, cuando Aldi era muy joven, dibujaba. Desde entonces le gustaban los insectos; su hermano tenía una pequeña colección de ejemplares disecados y como a muchos naturalistas, los escarabajos, que conforman las especies y los individuos más numerosos de todo el reino animal, capturaron el interés del joven dibujante.

“El mismo Darwin decía que los escarabajos le fascinaban porque encontraba muchos ‘picos de tucanes’, estructuras que son demasiado aparatosas o demasiado engorrosas y, sin embargo, han perdurado a través del tiempo”, afirmó en entrevista.

Ilustración para la ciencia

ilustracion aldi oryazabal01Aunque hoy Aldi es reconocido por sus ilustraciones de las especies del orden Coleoptera, que engloba a todos los insectos que comúnmente se conocen como escarabajos, durante su trayectoria también ha trabajado con otros temas biológicos. Desde 1984, dentro de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) realiza láminas, carteles científicos de divulgación, ilustraciones para publicaciones en revistas científicas nacionales y extranjeras, para literatura científica, folletos de difusión de eventos académicos, guías de campo ilustradas, manuales para veterinarios y zootecnistas, mapas, gráficas y todo tipo de iconografía destinada a la transmisión efectiva del conocimiento y la labor del científico, del naturalista o del conservacionista.

Su trabajo, altamente detallado, exalta los valores plásticos presentes en la naturaleza, pero al mismo tiempo se respalda con la supervisión de un especialista en la materia, ya sean zoólogos, botánicos, entomólogos, médicos, y un largo etcétera.

Las ilustraciones de Aldi tienen diferentes objetivos, entre ellos destaca la comunicación entre los mismos científicos. Para un entomólogo que asiste a una conferencia sobre la última especie que se ha descubierto, una imagen funciona mejor para entender nombres y estructuras nuevas.

“Prefiero trabajar con investigadores muy meticulosos, porque entonces el resultado final será mejor. Y en cualquier lugar del mundo donde presentes tu trabajo, va a ser la especie correcta, con las características y con el sexo correcto”, asegura.

Del pasatiempo al oficio, del oficio a la profesión

Sin embargo, en sus inicios Aldi de Oyarzabal desarrollaba su sensibilidad artística únicamente en sus ratos libres. Con el tiempo, su pasión por la ilustración se convirtió en vocación.

“Cuando niño me hacía preguntas sobre los seres vivos, el porqué de sus colores, origen, forma y abundancia, lo que sin duda influyó para que me decidiera estudiar la carrera de biología. También ayudó el hecho de que en la UAM-I impartían cursos de buceo y eso me hizo entrar en contacto con el mundo subacuático con gran seguridad”.

Aldi salió de la carrera a los 21 y consiguió una beca para hacer investigación sobre conducta de forrajeo en especies de serpientes acuáticas y semiacuáticas en Zacatecas, y también sobre ecología de bobos de patas azules en la Isla Isabel, en Nayarit.

ilustracion aldi oryazabal03“En la isla me di cuenta de que me encantaba estar en campo haciendo observaciones. Pero lo que sigue: trabajar los datos, la parte estadística, las hipótesis y llegar a una conclusión, la verdad ya no me gustó tanto. Finalicé la investigación y entregué todos mis datos porque yo era el responsable de todo, tomar temperaturas, anillar a las aves, monitorear a las crías. Pero antes, durante y después, simplemente me la pasaba dibujando”.

Luego de esta pequeña crisis vocacional, Aldi tuvo un breve distanciamiento con la biología, seguido de una curiosa estancia en las artes circenses que duró un par de años, haciendo figuras en equilibrio, malabares y la percha.

“Durante mi etapa en el circo también dibujaba, no tanto los animales porque no siempre empiezas con eso, más bien copiaba las pinturas de grandes maestros porque ya desde entonces me preocupaba cómo dibujar cosas que parecían inaccesibles”.

A su salida del circo, con un profundo interés artístico que no se extinguía, Aldi se acercó a una familia de pintores, los Ritter, para trabajar con ellos en su casa taller en la ciudad de México, en San Pedro Mártir, rumbo al Ajusco.

“Estuve haciendo esmalte artístico con ellos, y me di cuenta que me gustaba el arte, que era sensible para eso, quise aprender y comencé a entrenarme con más constancia y disciplina, porque el campo de la sensibilidad artística es muy vasto y también requiere de un estudio para conocer las soluciones a problemas que alguna vez se dieron en el pasado, y son temas que son recurrentes hoy en día. Conceptos artísticos como son la línea, la sombra, el claroscuro, el color, la perspectiva”.

Después de otros trabajos como artista, realizando arquitectura del paisaje y serigrafía en playeras y artículos para organizaciones ambientalistas, Aldi entró en la Facultad de Ciencias de la UNAM. “Hice un examen para ver si me aceptaban y entré. Estuve haciendo dibujos para los biólogos de aquí y más tarde tuve la oportunidad de obtener una plaza”.

Un mundo de artistas

El destacado trabajo que Aldi realizaba en la facultad le dio la oportunidad de participar en un intercambio académico en Budapest, en el Museo de Historia Natural de Hungría, “trabajé en la sección entomológica del museo, ilustracion aldi oryazabal02donde conocí muchos trabajos de la gente de allá, y donde aprendí la importancia de las sombras que proyectan los insectos, sobre el plano donde se posan, y eso ayuda mucho a crear un efecto de tridimensionalidad”.

Aldi regresó a México y tres años después pudo realizar una maestría sobre Ilustración de la Historia Natural y Estudios Ecológicos en el Colegio Real de Arte, en Londres, Inglaterra.

“Ayuda mucho que encuentres a los maestros adecuados, o más bien que ellos te encuentren a ti, porque dicen que el maestro encuentra al alumno. Tu camino se puede acortar, pero hay veces que sin maestro tienes que ser capaz de encontrar las fuentes que te permitan acceder a ese conocimiento e incorporarlo a lo que tú haces. Porque a mí realmente nadie me dijo cómo dibujar. Según yo ya sabía, y cuando llegué a Inglaterra, a nadie impresioné. Yo llevaba dos semanas y estaba feliz en la maestría, y de pronto me asaltó la preocupación y le dije al tutor: ‘Yo estoy muy feliz dibujando todos los días pero ahorita me quedé pensando cómo es que pasa uno este posgrado’. Me respondió: ‘No te preocupes, al final nos reunimos varios maestros de las diferentes escuelas de arte y si tu trabajo no nos hace vibrar, pues estás reprobado’. Me preocupé incluso más, pero todo el curso me dediqué a tratar de lograr eso. Después de dos años entendí a qué se referían, de dónde sale el arte, de dónde sale lo que te atrae en un cuadro”, explica.

El maestro

En la actualidad, ya con grado de maestro, para Aldi también es de gran importancia ser generoso con el conocimiento artístico que ha adquirido. Ha impartido materias, talleres y diplomados de Ilustración Científica en la Facultad de Ciencias de la UNAM y la UAM Xochimilco, entre otras instituciones, así como de manera independiente. Le gusta llevar a sus alumnos al zoológico para que trabajen con animales vivos, y su principal preocupación es atender las necesidades personales de cada estudiante.

“Procuro tener grupos pequeños. Es importante. Hay gente que dibuja bien, pero no es suficiente, tienen que resolver sus carencias porque nadie es bueno para todo. Especializarse también es importante, porque así te conviertes en un referente y la gente te busca. A mí el dibujo me ha permitido llegar a diferentes sitios, tratar con diferentes personas y es un privilegio del cual he gozado directamente a través del dibujo pero por añadidura, sin buscarlo. Me ha sido muy grato conocer lugares y personas, y dibujar cosas que son asombrosas. Ese asombro que te causa la vida en el mundo natural es algo que vale la pena transmitir a todo tipo de público. La ilustración también puede ser una herramienta potente para divulgar ciencia. Y si la gente generalmente está lejos del arte, está más lejos de la ciencia. Con la ilustración científica puedes acercarte a las dos”, expresa.

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Puedes conocer más sobre el trabajo de Aldi en:

1) El Museo Franz Mayer, del 13 al 25 de octubre de 2015, en la Exposición colectiva de ilustración artística de orquídeas. Invitan Asociación Mexicana de Orquideología (AMO) y Museo Franz Mayer.

2) En el Museo Franz Mayer, el domingo 18 de octubre de 2015 a las 15:00 horas, con la conferencia Pasado y presente de la ilustración científica, por Aldi de Oyarzabal.

3) En el Centro de Apoyo para la Atención Integral (CAAI) del Instituto Nacional de Cancerología, del domingo 25 de octubre al domingo 22 de noviembre con la exposición colectiva Caldo de cultivo.

4) Curso Básico de Ilustración Científica. Enero 2016, en Casa Galería (Abasolo 37, Santa Úrsula Coapa, Coyoacán). Facebook: casagaleriadf. Tel. 56 10 97 17

Contacto con Aldi: [email protected]

 

 

 

 

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