El 1 de septiembre de 2012, dejaron de venderse las bombillas eléctricas en Europa

Foco o bombilla eléctrica con pájaro


El 1 de septiembre del año 2012 la Unión Europea dejó de fabricar bombillas eléctricas, siguiendo el modelo tradicional patentado por Thomas Alva Edison, el 27 de enero de 1880.

La medida responde a la directiva Ecodesign 2009/125/CE, establecida por el Parlamento Europeo el 1 de octubre de 2009, “por la que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos relacionados con la energía”, la cual busca reducir el consumo energético al establecer niveles de máximo consumo de energía que las bombillas convencionales sobrepasan, y evitar la generación de residuos por la fabricación y uso de estos dispositivos.

La Unión Europea fijó la eliminación progresiva entre 2009 y 2016 de las lámparas incandescentes tradicionales y estableció un calendario cuya aplicación comenzó en septiembre de 2009 con la eliminación de las bombillas de 100 W y continuó con las de 75 W.

Un año después dejaron de fabricarse las de 75, más tarde las de 60, y este 2012 las restantes: de 40 vatios e inferiores.

Las bombillas que no cumplan la Ecodesign 2009/125/CE tampoco podrán ser introducidas ni vendidas.

La compañía defendió en un comunicado las halógenas, fluorescentes compactas y de led, con características que “permiten resolver mejor las necesidades de los consumidores”.

El director general de Osram, Cristóbal Ripoll, destacó que, con la tecnología de 2012 ya las bombillas incandescentes eran ” poco eficientes” al transformar el 95% de la electricidad que consumían en calor y solo el 5% restante en luz.

Estos productos cuentan con varias ventajas: mayor duración, menor consumo y ahorro económico.

Un hogar medio podría llegar a ahorrar hasta un 15% en el recibo de la luz, según recoge la Comisión Europea en una página web destinada a esta información.

La normatividad establecida, exige que en el envoltorio de los dispositivos de iluminación que se vendan los fabricantes informen la duración de la bombilla en horas, cuántas veces puede encenderse y apagarse, su temperatura de color, el tiempo de calentamiento y si es regulable o no.

En cuanto a las bombillas fluorescentes y de led usadas, sus componentes electrónicos hacen que no deban ser tiradas a la basura. Por ello, tendrán que ser devueltas a las tiendas de venta o llevadas a un punto limpio de recogida de residuos electrónicos.

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