El despertar de Philae desencadena una intensa actividad

El cometa el 13 de junio de 2015 / ESA/Rosetta/NAVCAM


La recepción de señales procedentes del módulo de aterrizaje de Rosetta, Philae, el pasado día 13 de junio, tras 211 días en hibernación, han marcado el inicio de una intensa actividad. En coordinación con sus socios en la misión, los equipos de la ESA trabajan para ajustar el plan de vuelo de Rosetta  a las nuevas actividades de ciencia de Philae.

Philae se ha despertado tras siete meses en hibernación sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Habiéndose depositado en una zona de sombra, Philae entró en hibernación el 15 de noviembre de 2014 a las  00:36 GMT tras completar su secuencia principal de operaciones científicas, una vez que sus baterías se agotaron, como estaba previsto, después de 60 horas.

Desde marzo de 2015, cuando las condiciones ambientales en el entorno de Philae comenzaron a mejorar gracias al aumento de temperatura en la superficie y a más iluminación solar, los receptores de la nave Rosetta se han ido encendiendo de forma periódica por si se recibía alguna señal de Philae.

La tarde del 13 de junio se estableció por fin un débil pero sólido enlace de radio entre Rosetta y Philae, durante 85 segundos. Se recibieron entonces más de 300 paquetes -663 kbits- de datos relativos al estado de mantenimiento de la sonda. Pero esta información puede llevar semanas  almacenada en la memoria de Philae, por lo que no refleja el estado actual de la sonda.

Rosetta envió estos datos al Centro de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) en Darmstadt, Alemania, a las 20:28 GMT.

 

Funcionamiento correcto

El despertar de Philae desencadena una intensa actividad

Descenso a la superficie del cometa

“Estamos todavía analizando los datos en el Centro de Control de Philae del DLR en Colonia, pero podemos decir ya que todos los susbsistemas de la sonda están funcionando bien”, dijo el jefe de misión de Philae, Stephan Ulamec, del DLR.

El pasado domingo a las 21:26 GMT se recibió un segundo paquete de datos durante unos pocos segundos, y esta vez sí que corresponden al estado actual de la sonda, cuya temperatura interna se ha elevado a  –5ºC.

La memoria de Philae tiene más de 8.000 paquetes de datos almacenados, pero no se sabe cuándo han sido grabados.

Lo que sí se ha determinado es que Philae está recibiendo ya luz solar suficiente para calentarse y generar electricidad. “Aunque la información que tenemos es aún preliminar, parece que la sonda está en tan buen estado como podíamos esperar”, dice Ulamec.

La principal tarea ahora, para todos los socios de la misión -la ESA para las operaciones de Rosetta, y DLR y la agencia francesa CNES para las operaciones y la ciencia de Philae respectivamente-, es determinar cómo optimizar la órbita de Rosetta para facilitar el contacto con la sonda y las nuevas observaciones científicas.

Sin embargo, antes de enviar comandos para nuevas operaciones científicas, los equipos de la misión deben primero establecer un enlace más sólido entre Rosetta y Philae.

(ESA)

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