VIH análisis de sangre

VIH análisis de sangre


El 23 de abril de 1984 Robert Gallo y la secretaria de Salud del Gobierno de Ronald Reagan –Margaret M. Heckler– anunciaron en rueda de prensa el descubrimiento del retrovirus HTLV-III (human T-cell limphotrophic retrovirus, más tarde conocido como HIV) como responsable del sida,  “un nuevo éxito de la ciencia americana'”. En un alarde de optimismo declararon que sería posible obtener una vacuna en un par de años.

Sin embargo, no hubo tal descubrimiento, si no el intento por apropiarse del trabajo de otros.

Aquel anuncio estuvo rodeado de polémica ya que el HTLV-III era muy similar al retrovirus LAV, que había sido identificado un año antes por Luc Montagnier en el Instituto Pasteur de París. La disputa sobre la autoría de aquel descubrimiento surgió cuando se hizo patente que ambos virus, el francés y el estadounidense, eran el mismo.

La realidad es que Montagnier había enviado unas muestras del virus aislado en sus laboratorios al Instituto Nacional del Cáncer de EE UU –dirigido por Gallo– para contrastar su descubrimiento, por lo que parecía evidente que Gallo se había aprovechado de la investigación del equipo francés.

La lucha fue tan dura que requirió la intervención de los presidentes de ambas naciones para alcanzar un acuerdo. Finalmente, se decidió que Montagnier había sido el primero en aislar el virus, pero Gallo había logrado el crecimiento del patógeno en una línea molecular, lo que fue básico para el desarrollo de los tests sanguíneos.

No fue hasta 2008 cuando Montagnier y su equipo se sintieron absolutamente reivindicados: la Academia Sueca les otorgaba el Premio Nobel de Fisiología o Medicina.

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