Jeep Willys 1943, Crash Museum

Jeep Willys 1943, Crash Museum


La historia del Jeep moderno se afianza en una convocatoria lanzada el 10 de junio de 1940, al comienzo de la II Guerra Mundial, cuando tres ingenieros militares lanzaron desde la General Purpose (GP) un concurso para que en menos de 75 días se les presentase un prototipo de vehículo liviano todo terreno.

Y de hecho, la empresa que hoy es Jeep, no fue la ganadora, ni tampoco ese era su nombre.

Es más, en el concurso no hubo un ganador absoluto.

La idea original del vehículo ligero como el jeep, tampoco surgió de la convocatoria GP, si no que el prototipo inicial había sido desarrollado por la pequeña compañía Bantam, de Pensilvania.

En el concurso de 1940 Bantam presentó un modelo, que era el de menor costo, mientras que la empresa Willys-Overland Company, propuso un vehículo más potente y la Ford, uno con mayor comodidad al conducir, al tener palanca de cambios, asientos y demás.

Finalmente se tomó como base del vehículo el modelo propuesto por la Bantam conjuntando lo mejor con los propuestos por la Willys-Overland y la Ford.

De ahí surgió el prototipo inicial, encargando el proceso de  producción a la Ford, por su mayor capacidad, la cual inicio en 1941.

El evento, insólito por si mismo, hizo que el general emblemático George C. Marshall (Jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial), definiese al Jeep como “la mayor contribución de los Estados Unidos a las operaciones de guerra modernas”.

El Jeep desde su fabricación participó en todas las campañas de los ejércitos aliados como vehículo artillado, vehículo de reconocimiento, ambulancia, camioneta, transporte de municiones, máquina para el tendido de alambres, y hasta como taxi y limusina para el traslado de altas figuras.

Pero el origen del nombre de Jeep, con el que se le conoce, es un misterio, aunque una de las versiones se le atribuye a que se tomó de un personaje que aparecía en Popeye el Marino, llamado Eugene the Jeep, que era una mascota amarilla, similar a un perro, que solo emitía el sonido jeep-jeep, con poderes sobrenaturales que le permitían ir a cualquier lado y sortear cualquier situación, los cuales los soldados estadounidenses le daban también al vehículo.

La otra versión atribuye el nombre a las siglas G.P., General Purpose, bajo las cuales el ejército de EEUU convocó al concurso, las cuales se pronuncian parecido a Yi Pi.

Otros creen que el nombre Jeep fue utilizado en Oklahoma, en 1934, para designar a unos camiones utilizados para la extracción de petróleo y que de ahí surge el nombre de la marca.

En diferentes partes del mundo se le dieron al vehículo otros nombres y apodos. Los rusos lo llamaron “El Chivo”, el equivalente ruso a la expresión “pasan por cualquier lugar”. Las tropas mejicanas le dieron el nombre de “cucaracha”. Y sucedió que había una palabra china que sonaba como Jeep y que significaba “Hombre Recio”, por lo que los chinos contaban con un apodo apropiado para el vehículo, sin tener que inventarlo.

Como sea, el nombre de Jeep obtuvo tanto prestigio durante la II Guerra Mundial, y posterior a la misma, que la Willys-Overland lo registró como marca comercial en 1950.

La Willys-Overland nació en el año 1908, fundada por John North Willys.

En 1919 Walter Chrysler asumió la vicepresidencia para ayudar en la reorganización de la empresa.

En 1921 Walter Chrysler se marchó para fundar la Chrysler Corporation.

 

Un vehículo ligero para la guerra

Una de las muchas cosas que se aprendieron en la Primera Guerra Mundial fue que en cualquier guerra altamente mecanizada no habia sitio para caballos ni mulas. Posiblemente la clave para alcanzar la victoria en cualquier conflicto armado del futuro era la movilidad, la cual debía ser tan rápida como eficiente. Más aún, tal vez la diferencia entre ganar y perder cualquier tipo de terreno, se vería influenciado por un vehículo capaz de transportar un mensaje, uno o dos militares importantes, un arma pesada o hasta un grupo de soldados de un punto a otro, en un momento crítico durante una batalla.

No podían las motocicletas cumplir este cometido; la experiencia de los militares norteamericanos en los campos de Francia cubiertos de lodo y baches habían dado prueba de que eran vehículos caprichosos, inconstantes y hasta vulnerables al agua de arroyos de poca profundidad. Por lo tanto, durante las décadas de 1920 y 1930, el Ejercito de los Estados Unidos experimento con diversos tipos de medios de transporte.

El compromiso de Bantam con los jeeps data de antes de 1932. La infantería de los Estados Unidos de América, conjuntamente con Quartermaster corp. (QMC) en el Fuerte Benning, buscaban introducir el uso de un automóvil pequeño y ligero para propósitos militares. Compraron algunos de estos en Austin, en Noviembre de 1932 para este propósito, pero ya no adquirieron más, por una riña interna sobre quien usaría los carros y la carencia de fondos.

La Bantam siguió trabajando con oficiales del ejército de los Estados Unidos, buscando desarrollar el vehículo ligero que deseaban, pero no lo conseguían.

La Willys-Overland Motors, de Toledo, Ohio (EEUU) también intentó vender un vehículo como transporte de personal y de armas, pero la QM tampoco los aceptó.

Bantam, en una carta dirigida al Secretario de Guerra de los Estados Unidos, sugirió unificar los planos de los vehículos que usaban otros ejércitos en Europa.

En Febrero de 1940 Charles Payne de Bantam y el Jefe de la Infantería de la QM dictaron los requerimientos de un vehículo ligero y bajo para reemplazar a las motocicletas y en junio del mismo año hicieron diversas pruebas para definir las características que deseaban:

  • Una tracción de árbol delantera con un transfer de 2 velocidades, incluyendo una cápsula provisional para desacoplar la tracción delantera.
  • Una carrocería de diseño rectangular con un parabrisa plegable y 3 baquetas.
  • Incremento de potencia actual.
  • Enganche para remolques.
  • Montura para ametralladora de 30 mm.
  • Filtro de aire de aceite.
  • Frenos hidráulicos.
  • Distancia entre ejes de 1,905 m (75″).
  • Altura máxima de 0,9144 m (36″).
  • Peso máximo de 544,31 Kg (120 lbs).
  • Angulo de ataque (entrada) 45º.
  • Angulo de salida 40º.
  • Debería alcanzar 80 Km.h (50 mph) sobre superficies duras.

El 10 de junio de 1940 se genera una fuerte presión por parte del Ejercito, cuando este les envió solicitudes a los fabricantes Bantam, Willys y Ford para crear un vehículo con las características antes señaladas. La cotización más baja fue la de Bantam y fue la única firma que se comprometió a entregar el primer vehículo en 49 días y los 70 restantes en 75 días. La Willys pidió 75 días para la entrega del primer vehículo y 120 para el resto. La Bantam gano la subasta. Así y todo el Ejercito sugirió a la Willys y a la Ford Motor Co. que le enviaran su prototipo para evaluarlo.

El 23 de Septiembre de 1940 la Bantam entrego su prototipo. Entre los presentes en esa ocasión estaba el ingeniero Gene Rice, de la Willys-Overland, quien se sorprendió con la agilidad y potencia del prototipo Bantam. Al regresar a Toledo, Rice dio nuevas instrucciones al grupo de diseñadores que dirigía y que ya trabajaban en un prototipo. Lo que Rice había visto en el campamento Holabird le aportó nuevas ideas de diseño.

El 11 de Noviembre de 1940, dos prototipos Willys Quad fueron entregados, con las mejoras, lo que molestó a la Bantam por el notable parecido que tenían con sus modelos, lo cual no era una simple coincidencia, porque con el propósito de acelerar la producción de los prototipos, el Ejercito le había facilitado a la Willys los planos del prototipo Bantam.

Pero todavía no se lograba lo que buscaban y se conjuntaron los tres diseños, y del resultado el ejercito ordenó 4,500 vehículos, 1,500 a cada fabricante, con el objetivo de probarlos extensamente.

Durante el conflicto armado, se produjeron en total más de 600,000 vehículos de este tipo.

 

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