Soyuz 4 y 5 acoplamiento

Soyuz 4 y 5 acoplamiento


El 14 de enero de 1969, tras un retraso de un día, fue lanzada desde el cosmódromo de Baikonur la misión Soyuz 4, sólo con el cosmonauta Vladimir Shatalov a bordo.

La Soyuz 5 fue lanzada el 15 de enero, y el acoplamiento se dio el 16 de enero. La Soyuz 4 regresó con tres cosmonautas a la Tierra el 17 de enero y la Soyuz 5 con sólo uno, el 18 de enero.

La Soyuz 4, antes del lanzamiento previsto paa el 13 de enero de 1969, la misión se suspendió, pues descubrieron, justo antes del despegue, que el encendido de la cámara de televisión del interior de la nave cortaba las comunicaciones por radio y que la plataforma giroscópica de la Soyuz no funcionaba correctamente. Se decidió la reparación de la plataforma giroscópica, lo que llevó tres horas, pero el retraso implicaba que la reentrada, al final de la misión, se haría de noche sobre territorio soviético, lo cual fue considerado demasiado inseguro, procediéndose a la cancelación del lanzamiento ese día. El 14 de enero, todos los sistemas funcionaron perfectamente, incluyendo la plataforma giroscópica y el sistema de televisión y radio.

Ya en orbita la Soyuz 4 esperó la llegada de su gemela, la Soyuz 5, la cual fue lanzada al día siguiente, el 15 de enero, con tres cosmonautas a bordo:

Boris Valentinovich Volynov, Alexei Stanislavovich Yeliseyev, y Yevgeni Vassilyevich Khrunov.

En la Soyuz 5 a 25 minutos de su lanzamiento se produjo un problema con una de las piezas del sistema eléctrico de la nave, que fue  sustituida, y también se descubrió que sólo servían tres de los cuatro pernos de la escotilla de la nave, pero se decidió que podía despegar de todos modos.

El acoplamiento se realizó el 16 de enero de 1969 y durante el mismo los cosmonautas hicieron diversos experimentos biológicos y tecnológicos, lo que propicia que los rusos reclamen para sí el haber puesto en órbita la primer estación espacial.

La tripulación de la Soyuz 5 también entregó a Shatalov una carga extraordinaria: 10 periódicos y un lote de cartas que fueron llevados hasta Baikonur el 15 de enero por un avión que realizó un vuelo especial desde Moscú. El primer servicio de correo espacial del mundo se había realizado.

Al desacoplarse las naves también se había concretado el primer transbordo de la Historia al trasladarse a la nave “Soyuz” 4, dos de los cosmonautas que habían llegado en la Soyuz 5, Alexei Stanislavovich Yeliseyev, y Yevgeni Vassilyevich Khrunov, junto con su ocupante, Vladimir Aleksandrovich Shatalov, con los cuales inicia su reingresó a la Tierra, mientras que en la Soyuz 5 queda Boris Valentinovich Volynov, quien continúa el vuelo por 24 horas más.

La Soyuz 4 reentró el 17 de enero de 1969 y fue recuperada sin problemas.

En cambio con la Soyuz 5 al intentar el regreso se encontró que la cápsula de reentrada de la Soyuz 5 no conseguía desprenderse del módulo de servicio, lo que resultó en una reentrada con la parte anterior por delante, potencialmente desastrosa dado que se trataba de la parte no protegida por el escudo térmico.

En el último momento los pernos que unían el módulo de reentrada con el módulo de servicio se fundieron por el calor de la reentrada y el módulo de reentrada se reorientó para poner el escudo térmico por delante, salvando a su único ocupante, el cosmonauta Boris Volynov, a pesar de que debido a los problemas la reentrada fue de tipo balístico y se alcanzó hasta nueve veces el valor de la aceleración de la gravedad.

Cuando la nave finalmente cayó Volynov estaba con vida, pero se rompió varios dientes durante el aterrizaje debido al fallo del sistema de cohetes que hacen el aterrizaje más suave.

La Soyuz 5 aterrizó en los montes Urales, a varios cientos de kilómetros del punto de aterrizaje planeado, ante lo cual Volynov decidió salir por su propio pie de la cápsula, consciente de que el equipo de rescate tardaría horas en llegar y de que la temperatura local era de -38 °C.

Como pudo llegó a la casa de un habitante de la zona quien le dio refugio hasta que llegó el equipo de rescate.

 

Las desgracias de la Soyuz 4 y 5

Aunque la historia oficial de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas difundió la versión de que las misiones Soyuz 4 y 5 se realizaron sin grandes contratiempos, ambas misiones tuvieron diversos contratiempos, incluyendo los problemas de reingreso de la Soyuz 5, la cual prácticamente chocó contra el planeta.

Incluso en torno de Vladimir Shatalov, tejieron la leyenda de sus desgracias con el 13.

Shatalov, llegó a la plataforma de lanzamiento de Baikonur para convertirse en el hombre 13 de la Unión Soviética en el espacio, el 13 de enero de 1969, en un despegue programado para la 1 pm de Moscú,  las 13:00 horas. Además el número de teléfono de su casa terminaba en 13 y para colmo el lanzamiento se fijó en lunes, día considerado por la superstición rusa como el más difícil de la semana.

Shatalov ya era una figura entre los cosmonautas, porque la Soyuz 4 y 5 era empresa que se había preparado con dos años de anticipación, pero que finalmente se realizó con precipitación logró poner el Apolo 8 en órbita alrededor de la Luna, precisamente en la Navidad (la nave despegó el 21 de diciembre y tardó tres días en llegar a la Luna, a la cual orbitó 10 veces en un lapso de 20 horas) lo que atrajo los ojos del mundo y dejaba la misión Soyuz4/5 como una pálida sombra.

De hecho, Shatalov y los tripulantes de la Soyuz 5 (Boris Volynov, Alexei Yeliseyev, y Yevgeni Khrunov) apenas habían terminado sus exámenesde preparación, cuando, en la víspera de Navidad, el comandante de los cosmonautas, el general Nikolai Kamanin, les dijo que existía una “recomendación” de la alta dirección soviética, para la misión Soyuz 4/5 atracasen de forma automática y no manual, buscando la espectacularidad hacia el mundo, en ese entorno de Guerra Fría y de la Carrera Espacial que se vivía.

Los cuatro cosmonautas se opusieron, argumentando que no tenían las habilidades de pilotaje necesarias. Después de una ardua discusión Shatalov explotó: “Aquí estamos, debatiendo esto por décima vez,” se dice que la dirigencia ha causado estragos “mientras que los estadounidenses ya están orbitando la Luna!”.

Así Shatalov se instaló en el modulo de lanzamiento en la mañana del 13 de enero, con una temperatura de -24 ° C y ráfagas de vientos, en Baikonur; el abasto de combustible del cohete R-7 se realizó con normalidad y empezó a correr los sistema de comprobación de pre-lanzamiento. El enojo surgió al comprobar que los sistemas de comunicación de voz se perdían cada vez que la cámara de televisión de la Soyuz 4 estaba en uso; luego, a nueve minutos del despegue se detectó que los giroscopios no funcionaban.

La misión de Shatalov finalmente se puso en marcha a las 10:30 am hora de Moscú el 14 de enero con un lanzamiento perfecto y la inserción en órbita.

Pero el hecho más dramático de la misión lo vivió Boris Volynov, cuando el reingresó de la Soyuz 5 se dio en caída balística.

Sin embargo Volynov no abordó el tema en publico sino hasta 1996, casi tres décadas después del evento, cuando narró que en lugar de quedar en su sillón, como era de esperar en una reentrada normal, fue “tirado” hacia afuera del mismo, contra sus arneses, por la posición que llevaba el modulo, con la parte que no tenía protección térmica por delante; en esos momentos hizo acopio de serenidad y se repetía: “que no cunda el pánico, sin pánico” una y otra vez.

Su entrenamiento también lo llevó a que en lo que suponía eran sus últimos minutos de vida, ir haciendo grabaciones de voz, e incluso arrancó las últimas páginas de su cuaderno de viaje y las metió en los bolsillos de su traje, con la esperanza de que podrían escapar librarse de la incineración.

Desde su sofá, sólo podía ver con impotencia como lenguas de fuego lamían las ventanas del módulo de descenso. Todo el combustible para suavizar el reingreso se gastó poco después, cuando los sistemas automatizados se esforzaron infructuosamente para orientar el módulo de descenso.

Poco a poco, el intenso calor comenzó a derretir las juntas que sellaban la escotilla y la cabina empezó a llenarse de gases tóxicos. Oyó claramente un rugido cuando los tanques de combustible en el módulo de instrumentos explotaron, junto con un chirrido prolongado y preocupante cuando las tensiones de la desaceleración se hicieron sentir en una configuración inusual.

El descenso terminó a las 11:08 am con un golpe, cerca de Orenburg, a cientos de kilómetros del punto marcado, en las nevadas montañas de los Urales, con un duro golpe: las marquesinas de amortiguamiento se inflaron sólo parcialmente y uno de los cohetes para un aterrizaje suave no prendió. Cuando la nave pegó contra la Tierra Volynov fue arrancado de su asiento y arrojado al otro lado de la cabina, rompiéndose varios dientes.

A pesar de haber resistido y sobrevivido a uno de los más aterradoras reingresos del programa espacial, la odisea del cosmonauta no había terminado. A medida que el ruido y la vibración de la última media hora fue sustituido por el más absoluto silencio, la quietud, y el frío de una mañana de invierno en los Urales, se podría reflexionar sobre la suerte que tenía de estar vivo.

La temperatura exterior era de cerca de -40 ° C, y las sobrecalentada superficie metálica de la nave espacial ahora silbaba en la nieve.

Volynov sabía que estaba muy lejos de su lugar de aterrizaje previsto y tendría que esperar varias horas para el rescate. Por otro lado, pasar varias horas en la Soyuz 5 en condiciones bajo cero significaría la muerte segura.

Así salió para observar el entorno y vio una columna de humo en la lejanía. Emprendió el camino hacia  la misma, escupiendo sangre y trozos de dientes en la nieve; llegó a la casa de un campesino, donde se refugió, esperanzado en que el grupo de rescate iba a encontrar la nave espacial y a seguir las “pistas” de sus huellas de botas y sangre.

Cuando el grupo llegó a través de una boca llena de dientes rotos, Volynov –traumatizado- tuvo sólo cuatro palabras para ellos: “¿Es mi pelo gris”.

(Con información de “The Story of Soyuz 4 and 5”, AmericaSpace)

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