Raúl Marín Osorno, alimentando a un tiburón

Raúl Marín Osorno, alimentando a un tiburón


Biólogo responsable del tiburonario del Acuario de Veracruz A. C., Raúl Marín Osorno ha destacado a nivel internacional por obtener el récord de longevidad de tiburones tigre en cautiverio, algo que usualmente no ocurría en otros centros de exhibición en el mundo.

 

La clave del éxito, según el investigador, reside en conocer las necesidades del animal, así como el estilo de vida en su hábitat natural. “Desde que inauguramos el tiburonario, no ha habido enfermedades ni tratamientos, lo que significa que la calidad de vida que les damos, es bastante buena. Es necesario conocer los requerimientos biológicos de las especies para poder tenerlas en cautiverio, los tiburones necesitan condiciones óptimas de espacio, ambiente y nutrición para sobrevivir.”

Biólogo por vocación

Sus deseos de convertirse en biólogo surgieron en el año 1971, cuando era apenas un niño, después de un documental sobre el comandante Jacques-Yves Cousteau, quien fuera famoso por sus investigaciones en el mar. “Recuerdo que después de haber visto aquel programa de televisión, le dije a mi mamá que quería ser zoólogo y estudiar peces. Realmente no tenía una noción completa de lo que era la zoología, hasta que un familiar me explicó que era una rama de la biología, y desde entonces me quedé con la idea de algún día convertirme en biólogo”.

“El mar y todo lo relacionado con él me parecía sumamente apasionante. Desde chico, siempre tuve acuarios en casa, pequeñas peceras con animales acuáticos, los cuales cuidaba maravillado. A corta edad, tuve mis primeros microscopios; como mi madre era maestra y mi padre médico, tuve acceso a muchos libros, a muchas cosas que normalmente los niños de aquel entonces no tenían. Recuerdo que me interesaba más la ciencia de los animales y observarlos, que salir a jugar con mis amigos”, rememora.

raul marin osornoEstando en la secundaria, un joven Raúl Marín Osorno tenía la firme convicción de convertirse en biólogo y dirigir sus estudios, específicamente a una especie: los tiburones. “En aquel entonces, hablar de un biólogo era como decir que ibas a ser astronauta, era una carrera poco común”. Sin embargo, al ingresar al bachillerato y después de haber tomado una prueba de aptitudes para educación vocacional, esta arrojó que el futuro especialista debería enfocar su vida a las ciencias exactas, como física y matemáticas. Aun así, convencido de su vocación y siguiendo su sueño, ingresó al área de biológicas.

Poco antes de iniciar sus estudios universitarios, Marín Osorno dudó sobre su decisión de ser biólogo, ya que le habían informado sobre las escasas posibilidades de trabajo que tenía con dicha carrera, por lo que decidió seguir los pasos de su madre y convertirse en maestro, sin que esta profesión fuera su vocación. “Presenté examen en la Normal veracruzana, y para mi sorpresa quedé en los primeros lugares, pero solo tomé clases durante tres semanas, al final decidí regresar a biología y me di cuenta que era lo mío, lo que realmente era mi pasión. No es sorpresa para familiares y amigos que haya hecho de mi afición una fuente de trabajo, simplemente lo hice macro, pasando de tener en casa una pecera de mil litros, a trabajar con una de más de nueve mil litros”.

Marín Osorno concluyó sus estudios en la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana, titulándose con una tesis sobre tiburones, en específico de muestreos en pesquerías. Fue en ese entonces cuando, el ya biólogo, comenzó a visitar comunidades pesqueras, haciendo los primeros estudios y reportes sobre los ejemplares de tiburón presentes en la región, dado que en aquel momento, las autoridades no contaban con la información científica al respecto, ni valores taxonómicos sobre las especies que yacían en la zona.

El acuario y el tiburonario

En 1992, mientras impartía clases de biología en una preparatoria en la ciudad de Xalapa, el investigador vio una propaganda en la televisión, donde anunciaban vacantes disponibles para ingresar al Acuario de Veracruz, el cual se inauguraría a finales de ese mismo año. Debido a sus conocimientos y experiencia con tiburones, el acuario lo nombró responsable del área encargada de mantener estos animales en cautiverio. Diez años después se inauguró lo que hoy se conoce como tiburonario, considerada la exhibición más eficiente en México para mantener ejemplares de tiburón en ecosistema artificial.

Fue Marín Osorno quien diseñó la pecera que alberga diferentes especies de tiburón, con una capacidad mayor a los 900 mil litros de agua. La construcción de este estanque conllevó un minucioso estudio sobre los patrones de recorrido de estos animales, de acuerdo con su fisiología, además de análisis precisos sobre la calidad y compuestos físico químicos del agua, que permiten mantenerlos con vida por un largo plazo.

Las diferentes aportaciones sobre biología de tiburones que habitan en ecosistema artificial han hecho destacar al investigador en la comunidad científica internacional, puesto que sus numerosas pesquisas han contribuido para que el Acuario de Veracruz sea reconocido a nivel mundial por tener el récord de longevidad en cautiverio del tiburón tigre. Aunado a esto, el investigador se convirtió en el primer latinoamericano en participar en una publicación extranjera sobre estudios de tiburones. En el año 2004, colaboró en el primer Manual internacional de tiburones en cautiverio (Elasmobranch Husbandry Manual), donde fue coautor del capítulo “Reproducción de tiburones en cautiverio”.

De igual manera, sus diferentes trabajos de divulgación científica para la conservación de esta especie depredadora le valieron para ser miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Peces Cartilaginosos, A. C., en 2007. Esta organización, sin fines de lucro, tiene como objetivo promover y difundir el estudio de tiburones y rayas, así como su conservación y protección en aguas mexicanas.

Para finalizar la entrevista que concedió a la Agencia Informativa Conacyt, el biólogo destacó que es importante conocer a fondo las especies que habitan en nuestros ecosistemas marinos, esto para fomentar su conservación y la pesca razonable entre la población.

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