La última de alto impacto fue en 1913 y los vulcanólogos refieren periodicidad explosiva cada 90 a 120 años.

Desde hace 17 años, el volcán de fuego de Colima se encuentra en fase de erupción. “La actividad que tenemos ahora no es una novedad, es algo que ha ocurrido en los últimos siglos, de lo cual tenemos una constancia histórica de 500 años, y una constancia geológica de al menos los últimos dos mil 600 años”.

Su actividad, en esta última etapa eruptiva tiene su origen en noviembre de 1998, a partir de esta fecha ha tenido un ciclo de eventos tanto explosivos como efusivos, explica el vulcanólogo de la Universidad de Colima, Mauricio Bretón González.

En esta casa de estudios cuentan con un registro histórico de lo que ha hecho el volcán en los últimos cinco siglos.
De acuerdo con el especialista, los datos históricos podrían significar que se mantendrá el ciclo eruptivo. Y no hay algún dato que les indique el fin de su actividad. Incluso, considera que el volcán podría estar en condiciones de tener en los próximos años, una actividad más importante, parecida a 1913 o 1818, fechas en que el volcán presentó eventos explosivos relevantes.

Donde los volúmenes de cenizas alcanzaron los 15 centímetros de altura y en lugares más cercanos al volcán acumularon varios metros.

Volcán joven

El especialista comenta que este es un volcán joven en términos geológicos, aunque el vulcanismo existente en la zona es mucho más antiguo. Es el volcán más activo del país por el número de erupciones en los últimos 500 años, y en fechas recientes ha incrementado su actividad.

“No sabemos si hará una gran erupción en los próximos meses, sin embargo, sí hacemos caso al recuento histórico de las erupciones de tipo subpliniano y pliniano que se refieren a las de mayor violencia, ocurridas en los últimos siglos, vemos que hay una periodicidad de entre 90 a 120 años en los que el volcán tiene una actividad de este tipo”.
Estos eventos se caracterizan por erupciones con columnas eruptivas que se elevan entre 12 y 20 kilómetros de altura desde el cráter, ocasionando extensas lluvias de ceniza y pómez, y la generación de flujos piroclásticos por todos los costados del volcán con alcances entre 12 y 15 km desde el cráter.

Asegura el vulcanólogo que la actividad se ha mantenido constante durante los últimos 17 años aunque con incrementos significativos como el que dio inicio a partir de las explosiones del 21 de noviembre de 2014 y se mantiene hasta nuestros días.

Bretón González detalla que el proceso eruptivo visto en el Volcán de Fuego durante los últimos años se caracteriza por la formación de domos volcánicos producidos en el cráter.

En ocasiones crecen tanto que se desbordan y generan flujos de lava que descienden por los flancos del volcán, desprendiendo bloques que generan flujos de carácter piroclástico, que son flujos calientes de ceniza, gas y rocas, y bajan por las laderas del volcán a gran velocidad, elevada temperatura y pueden tener consecuencias devastadoras.
Estos flujos son quizá el fenómeno volcánico que mayor número de víctimas producen en el mundo.

Hasta el momento el número de explosiones ocurridas durante los últimos años no puede cuantificarse, pero “hemos sido testigos del crecimiento de domos y flujos de lava. Explosiones que han levantado columnas de cenizas, en algunos casos superiores a seis mil metros de altura, lo que ha ocasionado lluvia de cenizas en todos los lados del volcán, aunque con mayor incidencia hacia el lado de Jalisco”. También se ha presentado caída de pequeñas bombas en las partes más cercanas al cráter que no superan distancias de 5.5 kilómetros, así como una actividad fumarólica constante.

1818 y 1913 años clave para el volcán

En 1818 y 1913 ocurrieron en el volcán de Fuego los eventos de carácter supliniano más importantes de los últimos 200 años, y afectaron a ciertas zonas de la región. Por ejemplo, en Ciudad Guzmán, Jalisco, la caída de ceniza superó los 15 centímetros de altura, y sitios más cercanos llegaron a acumular varios metros. Las cenizas de la erupción de 1913 alcanzaron a la ciudad de Saltillo, Coahuila, situada a más de 700 km del volcán.

El vulcanólogo explica que de presentar el volcán un evento con las características de 1818 o 1913, podría ocasionar afectaciones importantes por el número pobladores que viven en áreas que antes no estaban habitadas.
“No olvidemos que el área donde está el volcán de fuego, es una zona poblada por cerca de 500 mil personas en un radio de 35 kilómetros”.