El Tejado de Béjar es un minúsculo pueblo en la provincia de Salamanca, donde hace 112 años nació Salustiano Sánchez Blázquez, quien falleció el viernes en Nueva York, tras llegar a ser el hombre más longevo del mundo. El pasado 25 de julio el Guinness Records declaró que Salustiano, un exminero emigrado a Cuba y Estados Unidos, sustituía como el hombre vivo más viejo del mundo al japonés Jiroemon Kimura, quien murió el 12 de junio a los 116 años. 

Con 138 habitantes, el Tejado de Béjar es un pequeño municipio de la comarca de Béjar, en cuya falda serrana se asienta a casi mil metros de altitud y desde donde se otea un joven río Tormes que discurre entre las provincias de Ávila y Salamanca. En este minúsculo pueblo, cuyos habitantes suele alcanzar edades provectas, apenas se recuerda a Salustiano, cuyo nombre de origen latino precisamente hace referencia a la persona que goza de una vida sana y saludable, ya que con apenas 17 años emigró como tantos españoles a Cuba para trabajar en la zafra de azúcar. 

Solo los más mayores de El Tejado recuerdan lo que les contaban sus padres, cuando eran pequeños, respecto a las familias que salieron a principios del siglo pasado hacia América, fundamentalmente hacia Argentina y Cuba. Salustiano fue conocido durante muchos años como aquel familiar de los herreros de El Tejado que con 17 años se fue del pueblo en dirección a Cuba, del que apenas se tuvo más noticias salvo por lo que contaban su hermana Nicolasa o alguno de sus sobrinos, como Orencio, que con 80 años vive ya en Madrid.