Giovanni Battista Belzoni, de William Brockedon, National Portrait Gallery, London

Giovanni Battista Belzoni, de William Brockedon, National Portrait Gallery, London


Giovanni Battista Belzoni, el más famoso expoliador de los sitios arqueológicos del Antiguo Egipto, llega a ese país en 1815, tratando de vender su sistema de irrigación hidráulico, lo que lo lleva a excavar pozos, actividad con la cual encuentra los primeros restos arqueológicos, cambiando entonces de rubro para convertirse en saqueador de tesoros arqueológicos en tumbas y templos, al servicio del Cónsul inglés en El Cairo, Henry Salt.

Como aventurero, a los 25 años de edad (nació en Padua, República de Venecia, el 5 de septiembre de 1778) llegó a Inglaterra, en 1803, donde se casó con una inglesa, Sarah Bane o Banne. Para subsistir, realiza exhibiciones de fuerza y agilidad como hombre forzudo, actuando en las calles de Londres, pequeñas ferias y circos –medía unos dos metros de altura y era de fuerte complexión.

En 1812 dejó Inglaterra y, después de viajar a España y Portugal, llegó a Egipto en 1815.

Con los conocimientos rudimentarios de ingeniería que tenía ideó una rueda hidráulica que, según sus cálculos, era cuatro veces más eficiente que las contemporáneas.

Ahí, conoció a tres personajes que serían clave en el devenir de su vida: el consul francés de El Cairo, Bernardino Drovetti, que se convertira en su principal “enemigo”; el consul inglés Henry Salt, que sería su mecenas pese a la utilización que hizo de Belzoni; y el joven suizo viajero y erudito, Johann Ludwig Burckhardt, el primer europeo que vió el templo de Abu Simbel, quien habló a Belzoni sobre la existencia de una magnifica estatua, “El joven Memnon”, el colosal busto de Ramsés II roto y echado por los suelos del Rameseum tebano.

Expuso su invento en Egipto, instalándolo en el palacio del Pachá Mehmet Alí. La demostración fue un fracaso total.

Pero para entonces ya su relación con Henry Salt era solida y sus actividades de saqueo habían iniciado.

Con la información de Burckhart y el financiamiento de Salt, Belzoni parte hacia Tebas, con el “encargo” de de recuperar el busto del “joven Memnon”.

Durante su travesía desembarcan y visitan los monumentos que se alinean a lo largo del Nilo. Hacen una larga estancia en el templo de Hathor en Dendera. Como buen dibujante que era, Belzoni, hizo un amplio levantamiento de cuanto veia .

El destino lo lleva a encontrar la colosal escultura de la cabeza del Faraón de la XIX Dinastía Ramses II (1314-1232 a.C.); en el Valle de los Reyes descubre la fabulosa tumba del Faraón Seti I (1312-1298 a.C.), de la XIX Dinastía; llega al Templo de Abu Simbel y en Giza penetra en la Pirámide de Jafra, pero solo encontró unos huesos de vaca, restos de comida de los saqueadores, y una inscripción en árabe: «El maestro Mohammed Ahmed, lapicida, lo abrió; y el maestro Othman estuvo presente en la apertura y el rey Alij Mohammed estuvo presente desde el principio y cuando se volvió a cerrar». Belzoni dejó escrito, con grandes letras: «Scoperta da G. Belzoni 2 mar. 1818».

También identificó junto al Mar Rojo la legendaria ciudad de Berenice.

Belzoni regresó a Inglaterra en 1819, donde publicó al año siguiente un libro de viajes relatando sus aventuras en Egipto, titulado Narrative of the Operations and Recent Discoveries within the Pyramids, Temples, Tombs and Excavations in Egypt and Nubia, &c. Belzoni.

También exhibió durante 1820-1821 copias de la tumba de Seti I. La exposición se celebró en el Salón de Egipto Egyptian Hall, en Piccadilly, Londres. En 1822 las mostró en París.

En 1823 Belzoni se estableció en África occidental, y murió de disentería en la aldea de Gwato, en Nigeria, el 3 de diciembre de 1823.

En 1825 su viuda exhibió en París y Londres sus dibujos y maquetas de las tumbas reales de Tebas (Egipto); en 1829 publicó los dibujos.

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