El 18 de febrero de 2004 la NASA difundió la imagen de cómo un gran agujero negro destrozó una estrella parecida al sol, y después consumió parte del mismo para arrojar los restos al espacio.

El poderoso evento ocurrió en el centro de una galaxia aparentemente tranquila, la RX J1242-11 ubicada en la constelación de Virgo, a unos 700 millones de años luz de la Tierra, que hasta antes de esto lucía normal en los telescopios ópticos ubicados en la Tierra.

Sin embargo los astrónomos que utilizaban el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA y el Observatorio de Rayos X XMM-Newton, de la Agencia Espacial Europea, ambos en órbita, observaron lo que llamaron acto de glotonería celestial.

La estrella probablemente se salió de su curso y se atravesó en la ruta del gran agujero negro después de un encuentro cercano con otra estrella, según los astrónomos.

Luego que la estrella se acercó al corazón de la galaxia, a unos 700 millones de años luz de la Tierra, el agujero negro que estaba al acecho estiró la estrella y finalmente la deshizo en pedazos.

Parte de los restos de la estrella los consumió el agujero negro, entre más del uno por ciento, pero menos de 25 por ciento del material de la estrella, que el resto de los materiales lo dispersó en la galaxia, dijeron los astrónomos en la presentación.

“Las estrellas pueden sobrevivir al ser estiradas en una proporción pequeña pero esta estrella fue estirada más allá de su punto de quiebre,” dijo Stefanie Komossa, líder del equipo internacional de investigadores que detectó el evento.

Los datos arrojados por ambos observatorios indican que el estallido fue causado cuando el gas de la estrella destrozada fue calentado a millones de grados, mientras parte de ella era chupada dentro del agujero negro.

Este hecho proporcionó fuertes evidencias a una teoría que asienta que los agujeros negros son capaces de atraer cuerpos cósmicos, estirarlos hasta que se rompen y luego consumirlos.

Los astrónomos han tenido evidencias desde la década de 1960 de que algunas galaxias emiten radiaciones electromagnéticas extremadamente fuertes, las cuales –se cree- provienen de un remolino de material que es aspirado hacia dentro del agujero negro en el centro de cada galaxia, dijo Alex Filippenko, profesor de la Universidad de California- Berkeley, en una presentación en la sede central de la NASA.

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