Paul Ehrenfest, Hendrik Lorentz, Niels Bohr y Heike Kamerlingh Onnes en 1919 en el Laboratorio Criogénico de Leiden

Paul Ehrenfest, Hendrik Lorentz, Niels Bohr y Heike Kamerlingh Onnes en 1919 en el Laboratorio Criogénico de Leiden


Heike Kamerlingh Onnes, nació Groninga, Países Bajos, 21 de septiembre de 1853, y falleció en Leiden, el 21 de febrero de 1926. Fue un físico holandés, descubridor de la superconductividad y galardonado con el Premio Nobel de Física en 1913.

Influido por el trabajo de su compatriota Johannes van der Waals, dedujo una de las ecuaciones de estado aplicable a los gases, que lleva su nombre, las ecuaciones de Van der Waals. Así mismo, estudió las propiedades termodinámicas de los gases y líquidos en una amplia escala de presiones y temperaturas. En 1894 fundó el Laboratorio Criogénico de Leiden, que actualmente lleva su nombre.

Investigó los efectos del frío extremo en numerosos gases y metales. Desarrolló una escala de temperatura para valores por debajo de -183 °C, la escala Leiden.

En 1908 consiguió licuar helio a baja temperatura por primera vez, aunque no consiguió solidificarlo, hecho que sucedió en 1926 de la mano de sus discípulo Willem Hendrik Keesom.

En 1911 descubrió la casi total ausencia de resistencia al paso de la electricidad de ciertas sustancias (mercurio, plomo) a temperaturas cercanas al cero absoluto, fenómeno conocido como superconductividad.

En 1913 fue galardonado con el Premio Nobel de Física por, en palabras del comité, “sus investigaciones en las características de la materia a bajas temperaturas que permitieron la producción del helio líquido”.

Heike Kamerlingh-Onnes dirigió luego su atención al estudio de las propiedades de otros materiales a muy bajas temperaturas. La primera propiedad que investigó fue la resistencia eléctrica de los metales, es decir, la tendencia de una sustancia a evitar el flujo de una corriente eléctrica a través de ella. Hacía tiempo que los científicos sabían que la resistencia eléctrica tiende a disminuir con la reducción de la temperatura. Por lo tanto, suponían que la resistencia desaparecería del todo con una temperatura de cero absoluto.

Lo que Kamerlingh-Onnes descubrió, sin embargo, fue la casi total ausencia de resistencia al paso de la electricidad de ciertas sustancias a temperaturas por encima del cero absoluto, fenómeno conocido como superconductividad. En 1911 halló que la resistencia eléctrica del mercurio desaparece cuando se enfría a unos 4° K, siendo posible retornar el material a su estado normal haciendo circular por él una corriente eléctrica muy intensa o aplicándole un fuerte campo magnético.

Además de despertar un gran interés teórico, la superconductividad ha tenido importantes aplicaciones desde entonces; por ejemplo, se usan superconductores para hacer imanes que se emplean en los aceleradores de partículas (dispositivos usados, entre otras cosas, para estudiar las partículas subatómicas, como los electrones y los protones) y en los sistemas de espectroscopia por resonancia magnética (medio de diagnóstico usado en hospitales).

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