La ciencia desde el Macuiltépetl: ¿Dónde quedó la bolita?

¿Dónde quedó la bolita?


Manuel Martínez Morales

A los mexicanos siempre nos ha gustado apostar, aún a sabiendas que la casa nunca pierde. ¡Lástima Margarito! En la siguiente te repones, sólo señala dónde quedó la bolita. ¡Corre y va corriendo! ¿Estará por aquí, o por acá?

Y así tienen a la ciudadanía, entretenida con la bolita electoral: ¿Será melón, será sandía, o será el bronco del otro día? ¿Dónde quedó el candidote: arriba, abajo o en el sótano de las preferencias? ¿Quién será el ganador? ¡Éntrale a la quiniela Margarito!

En tanto nos entretenemos con el juego, las habilidosas manos del gran mago ya movieron la bolita sin que nos diéramos cuenta. Fíjese, compadre, en tanto a usted lo engatusan con las boberías y banalidades proclamadas por los candidotes, la bolita sigue rolando ocultamente. Preste atención a lo que sólo unos cuantos medios mencionan en estos días:

En poco más de 15 años, desde el gobierno de Vicente Fox, los gobiernos federales han entregado más de 10 mil títulos de explotación minera a particulares. Más de la mitad dados a particulares que “revenden” la concesión a empresas extranjeras. La inmensa mayoría de éstas con sede en Canadá. Tales empresas obtienen metales preciosos o estratégicos como el cobre por el devastador método de lixiviación. Fox otorgó poco más de 5 mil permisos, Calderón duplicó la cifra. En su segundo año de gobierno Peña Nieto ya había concedido casi 3 mil. La mayoría de las concesiones fueron dadas a particulares nacionales que luego las revendieron a empresas extranjeras, canadienses todas salvo contadas excepciones.

Con Fox se concedieron poco menos que 550 mil hectáreas. Calderón dejó la cifra de hectáreas concesionarias en la friolera de casi 6 millones y media. Peña autorizó en sus dos primeros años más de dos millones 50 mil hectáreas.

La riqueza extraída se la llevan los concesionarios sin pagar prácticamente nada por ella. La presencia de mineras extranjeras en el país tiene una incómoda semejanza a un llano despojo callejero. No tanto por el abuso de las empresas extranjeras, como por la disposición servil de las autoridades nacionales y locales.

Nada de lo que extraen y ninguna ganancia queda para los mexicanos. Salvo los impactos medioambientales y sus respectivos costos, que corren por nuestra cuenta, Margarito.

Nuevamente los habitantes de Actopan y Alto Lucero se han manifestado para que cesen las actividades extractivas, ahora contra un nuevo nombre de empresa canadiense: Alamaden Mineral, una suerte de “cambio de look” de Gold Corp, Gold Mining Group. La misma gata, revolcada. El gobierno federal de salida, entre otras muchas acciones de autoprotección, va también asegurándose de honrar sus compromisos contra el interés público de los veracruzanos.

Bienvenida la protesta de los habitantes de la región de Actopan y Alto Lucero que resisten en nombre del interés público y trascienden con su resistencia la esfera local. La sociedad exige a las autoridades cancelar definitivamente los proyectos.

Entonces, ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano? ¿A qué todos los males que padecemos sean resueltos por un sólo hombre: el candidato que resulte electo, bajo el supuesto de que tu voto será tomado en cuenta? ¡Lástima Margarito! Los resultados de la elección ya están decididos, sólo falta que votes. En el mejor de los casos habrá algunos cambios, de carácter asistencialista, para que todo siga igual.

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

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