Con la corriente de los estudios literarios denominada ecocrítica, se hace más evidente que desde siempre y aun ahora, la ciencia provee de metáforas a los poetas, aseguró el biólogo Ernesto Rodríguez Luna durante su participación en el primer Encuentro de Ecocrítica y Ecopoética organizado por la Universidad Veracruzana (UV), a través de la Dirección General de Difusión Cultural, y la Asociación de Escritores de México.
         “La ecocrítica es Ecología aplicada a la literatura, a través de ella podemos reinterpretar obras y encontrar cómo y en qué medida el entorno, la naturaleza es protagonista, marco o motivo de las grandes historias literarias. A través de ella nos damos cuenta de que la ciencia le da a los poetas y a los narradores nuevas metáforas”, dijo.
         Rodríguez Luna sostuvo que el término ‘naturaleza’ es una construcción social que necesita una redefinición, ya que en el paradigma occidental de la educación se ha ceñido solamente a su acepción científica y académica. “Justamente la ecocrítica y el abordaje interdisciplinario pueden contribuir a esta nueva definición de naturaleza que nos es necesaria”, sostuvo.
El académico, investigador y coordinador del Centro de Estudios Tropicales de la UV dijo que a través de una visión multidisciplinaria se pueden buscar nuevas vertientes y destinos en los estudios tanto científicos como artísticos y humanísticos.
En su intervención, Domingo Canales Espinoza, veterinario, primatólogo y director del Área Académica Biológico-Agropecuaria de la UV, sostuvo que es necesaria una gran reforma en la que se entienda que la conservación de la biodiversidad nacional no es una labor o responsabilidad de un solo sector de la sociedad.
“Conocer es el primer paso para conservar, en ese sentido es importante echar mano de cualquier herramienta que ayude a este propósito y la ecocrítica puede dar una perspectiva distinta y útil”, aseguró.
Por su parte, Adalberto Tejeda Martínez, climatólogo y coordinador del Programa de Estudios sobre Cambio Climático de la UV, al explicar el vínculo entre ciencia y literatura puso como ejemplo el papel que juegan los fenómenos meteorológicos y climáticos en la trama de varias diferentes obras de Gabriel García Márquez.
“En Cien años de soledad, El amor en tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, entre muchas otras obras, los fenómenos meteorológicos como huracanes, calores y lluvias extremos, son determinantes en la trama. Así que desde la perspectiva ecocrítica, hay muchos elementos para analizar y encontrar esos vínculos entre la ciencia y la literatura”, dijo.
Al hablar sobre el cambio climático, Tejeda Martínez aseguró que, de acuerdo con los expertos, de no reducirse las emisiones de gases de efecto invernadero, al final de este siglo la temperatura promedio del planeta se incrementaría entre 2 y 5 grados centígrados (durante el siglo XX el aumento fue de medio grado, en promedio).
“Esto generaría afectaciones importantes en México, donde se perderían alrededor de 600 kilómetros de playas y 500 kilómetros de caminos, por el aumento del nivel medio del mar, que también causaría el desplazamiento de enfermedades como el dengue hacia zonas geográficas que hoy no las sufren”, explicó.
Manuel Martínez Morales, académico, científico, experto en divulgación de la ciencia, titular de la Dirección de Comunicación de la Ciencia de la UV y poeta aficionado, señaló que existen similitudes en la naturaleza de la poesía y la ciencia: ambas buscan la armonía.
El funcionario universitario refirió Eureka, poema en prosa de Edgar Allan Poe –en el que el escritor estadounidense aborda las teorías de la creación del universo y la relación del hombre con Dios–, como una lectura fundamental para documentar la relación entre ciencia y literatura.

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