Un grupo de 29 expertos independientes de 16 países, convocados por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), han valorado los efectos preventivos y adversos de los métodos de detección del cáncer de mama.

Los resultados, publicados hoy en el New England Journal of Medicine, ofrecen una actualización sobre losanteriores manuales del cribado del cáncer de mama. “El nuevo manual proporciona una base sobre la que los gobiernos y las partes interesadas pueden implementar mejores estrategias de intervención con el fin de salvar más vidas”, explica Christopher Wild, director de la IARC.

Después de revisar toda la literatura científica publicada (estudios de casos y controles realizados en países ricos de Europa, América del Norte y Australia), los expertos llegaron a la conclusión de que existen pruebas suficientes que demuestran que la mamografía de cribado es eficaz en la reducción del 40% de la mortalidad por cáncer de mama en mujeres de 50 a 69 años.

Varios estudios demostraron igualmente que la mamografía de cribado de las mujeres de 70 a 74 años también se traduce en una importante reducción de la mortalidad del cáncer de mama. Por el contrario, en la franja más joven, de 40 a 49 años, la eficacia de la detección fue considerada limitada.

“Tras considerar los beneficios y daños de la mamografía, se muestra un beneficio neto en las mujeres 50 a 69 años de edad”, añade Lauby-Secretan, científico de la IARC encargado de la serie de manuales. “La reducción significativa en la mortalidad por cáncer de mama observado en este grupo de edad es mayor que los efectos de sobrediagnóstico y otros adversos”, añade.

Según los científicos, aunque numerosas investigaciones han analizado los efectos beneficiosos de otras modalidades de cribado que la mamografía, ninguna de las nuevas tecnologías, ya sea como complemento o como sustituto de la prueba, tenía suficiente evidencia de una reducción en la mortalidad por cáncer de mama.

Efectos adversos de la mamografía

Los posibles perjuicios de realizar campañas de detección temprana por mamografía son los falsos positivos, el sobrediagnóstico y el cáncer de mama inducido por la radiación. El grupo de investigadores concluyó que hay pruebas suficientes de que la mamografía detecta cánceres de mama que nunca hubieran sido diagnosticados.

De la misma forma, los expertos apuntan que un falso positivo tiene consecuencias psicológicas negativas a corto plazo. Además, aunque hay suficiente evidencia de un mayor riesgo de cáncer de mama inducido por la radiación de la mamografía en mujeres de 50 años o más, este riesgo se ve compensado por el descenso en la mortalidad.

La detección por examen físico

La detección del cáncer de mama mediante examen físico (examen clínico del seno o autoexamen de mama) es relativamente simple y de bajo coste. No obstante, la evaluación de la literatura mostró que no hay pruebas suficientes de que el examen clínico sea capaz de detectar tumores más pequeños y en anteriores etapas.

Tampoco se disponen de datos para una evaluación del efecto de esta técnica de cribado en la mortalidad. En el caso del autoexamen de mama, la mayoría de los estudios no mostraron ninguna reducción en la mortalidad por cáncer de mama.

Carga mundial de la patología

El tumor de mama es la causa más común de muerte por cáncer en mujeres en todo el mundo, la segunda causa de muerte por cáncer en las mujeres de países de altos ingresos, y la principal causa de muerte por cáncer en los países de ingresos bajos y medianos, donde una alta proporción de mujeres con la enfermedad avanzada posee un mal pronóstico.

“Facilitar el acceso temprano para el diagnóstico y el tratamiento eficaz en los países desarrollados y los países en desarrollo es fundamental para reducir la mortalidad por cáncer de mama en todo el mundo”, subraya Christopher Wild.

Los factores de riesgo establecidos para el cáncer de mama incluyen la edad, los antecedentes familiares o personales de la enfermedad o de lesiones precancerosas, la predisposición genética, los factores reproductivos, el tratamiento hormonal, el consumo de alcohol, la obesidad (solo para el cáncer de mama después de la menopausia) y la exposición a radiación ionizante.

Referencia bibliográfica:

IARC Handbook of Cancer Prevention Volume 15.

(SINC)

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