Caravana de vehículos militares en Cd. Juárez /Reuters


Las políticas públicas en contra de las drogas en el mundo entero son fallidas y acarrean consecuencias catastróficas en lo que se refiere a la violencia, sobre todo en países considerados productores, entre ellos México y Colombia, advirtió el doctor Jorge Javier Romero Vadillo, profesor-investigador de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En la mesa Disertaciones temáticas Drogas, uso lícito e ilícito, convocada por la Coordinación General de Difusión de la UAM a través del Programa de Comunicación de la Ciencia, Romero Vadillo señaló que “en México se encarcela a los consumidores, cuando lo que debe existir es una política de información para generar la percepción adecuada del nivel de peligrosidad de cada una de las drogas”.

Además, dijo, los efectos son desastrosos en materia de salud al prohibir el consumo de drogas, debido a que hay un crecimiento exponencial de los contagios de Hepatitis C y un grave aumento de casos de SIDA.

El doctor Gady Zabicky Sirot, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apuntó que dichas políticas responden a intereses económicos y políticos, pues en realidad hay más muertes por consumo de alcohol, tabaco y por la guerra contra el narcotráfico, que por el propio consumo de marihuana.

“El gobierno mexicano, en lugar de fomentar medidas de reducción en consumo de drogas sólo ha logrado criminalizar a los jóvenes, y por cada dólar que se gasta en cuestiones médicas, se están gastando hasta 100 dólares en mantener esta guerra contra el narcotráfico”, alertó en la charla efectuada en la Casa Rafael Galván, centro de extensión educativa y cultural de la UAM.

La maestra Ana Laura Bernal de la Concha, terapeuta en adicciones del Centro de Atención Integral para Adolescentes (CAIPA), dijo que en el ámbito familiar el alcohol y el cigarro son dos elementos cotidianos en las reuniones sociales, así como en celebraciones deportivas, tal como sucede en los partidos de fútbol.

“Por un lado nos prohíben drogas de difícil acceso, pero nos dan libertad para tomar bebidas alcohólicas sin educarnos sobre las consecuencias adictivas de consumirlas, y el problema aquí es de tipo biopsicosocial, puesto que ambientes disfuncionales, la depresión y emociones negativas tornan vulnerable al sujeto que recurre al alcohol”, externó.

El doctor Edgar Vázquez Contreras, adscrito al Departamento de Ciencias Naturales de la Unidad Cuajimalpa de la UAM, explicó que, desde el ámbito de la bioquímica y la biología molecular, los estudios tratan de identificar los efectos que buscan las personas adictas al consumo de drogas para recrearlos mediante el diseño racional de fármacos.

“Si profundizamos y comprendemos bien los procesos y funciones del cuerpo humano que ocurren en quienes consumen drogan, podríamos recrearlos en el laboratorio e identificar el elemento que requiere el paciente para curar su enfermedad”, finalizó.

(UAM)