Un oso polar (Ursus maritimus) saltando en la banquisa, al norte de las islas Svalbard, en Noruega. / Wikipedia


El cambio climático es sin duda la principal amenaza del oso polar (Ursus maritimus). A ella van unidas otras como el estrés nutricional, la reducción del hielo polar, el contacto con el hombre y las enfermedades y parásitos. Pero no son las únicas.

“La salud del oso polar ártico sufre agresiones de muchos tipos, pero entre otros muchos factores se encuentra la exposición a contaminantes ambientales”, señala a Sinc María Jesús Obregón, profesora de investigación en el Instituto de Investigaciones Biomédicas (centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid) y una de las autoras del estudio publicado en Environmental Research.

El trabajo, liderado por científicos noruegos, recalca que la polución por plásticos y los contaminantes ambientales afectan al sistema endocrino y al sistema reproductor de este mamífero. “Esto es especialmente importante en esta especie que está en vías de extinción”, añade Obregón.

Los investigadores se centraron en el oso polar ártico que vive en Groenlandia al estar expuesto a niveles crecientes de contaminantes ambientales. “Una gran variedad de contaminantes organoclorados y pesticidas impactan sobre las hormonas tiroideas en plasma, tejidos y enzimas desiodasas, que son las encargadas de mantener estables los niveles de hormonas tiroideas en tejidos”, detalla la experta.

El estudio permitió analizar más de 50 contaminantes organohalogenos y sus metabolitos en plasma y tejidos de los osos y se relacionaron con los parámetros tiroideos mencionados en el hígado, el músculo y el riñón de siete osos adultos. Estudios anteriores ya habían demostrado la relación entre la presencia de contaminantes y los niveles plasmáticos alterados de las hormonas tiroideas en la vida salvaje del ártico, pero es la primera vez que se vincula con una alteración en los tejidos.

Una guía para monitorizar la salud del oso

Preocupados por la pérdida del hábitat helado del oso polar, cada vez más amenazado, otro equipo internacional de científicos ha elaborado una guía para monitorizar la salud de este gran carnívoro. El estudio, publicado en Science of the Total Environment, recoge 15 métricas que permiten determinar los factores que facilitarían su conservación en el círculo polar ártico.

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Estas son las ocho amenazas que afectarán a la salud del oso polar en los próximos 20 años. / Patyk et al

 

El objetivo de los investigadores es establecer programas completos de monitorización que incluyen el estado de salud de los osos polares como una prioridad. “Cambios ambientales, sobre todo la pérdida de su hábitat helado, han sido los detonantes de la preocupación por la salud de este mamífero. Por ello, el control efectivo y consistente de su salud requiere una definición inequívoca”, advierte el estudio.

Los científicos utilizaron el método Delphi, un cuestionario con la opinión y experiencia de 13 especialistas de cuatro países diferentes, para proponer una definición de la salud del oso polar. Las principales amenazas identificadas son el cambio climático, el estrés nutricional, el estrés fisiológico crónico, enfermedades y parásitos, y una exposición creciente a sus rivales. La exposición a contaminantes se convierte en la tercera mayor amenaza.

“Se sigue sin saber hasta qué punto los cambios ambientales afectarán a la salud del oso polar y por consiguiente a su conservación”, dicen los autores en el estudio. Por esta razón, la guía servirá de punto de partida para contextualizar la salud del mamífero y actuar en un contexto de cambio medioambiental.

Referencias bibliográficas:

Gabrielsen, Kristin Moller et al. “Thyroid hormones and deiodinase activity in plasma and tissues in relation to high levels of organohalogen contaminants in East Greenland polar bears (Ursus maritimus)”Environmental Research 136(413-423) DOI:10.1016/ j.envres.2014.09.019 enero de 2015

Patyk, Kelly A. et al. “Establishing a definition of polar bear (Ursus maritimus) health: A guide to research and management activities” Science of the Total Environment 514(371-378) 2015

(SINC)