Rescatistas durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en México

Rescatistas durante el sismo del 19 de septiembre de 2017 en México


Los huracanes, sismos, deslaves, incluso las tormentas solares, pueden comprometer la vida humana, pero aun así llamarlos desastres naturales no es del todo correcto, pues más que desastres son fenómenos naturales, susceptibles de convertirse en desastres en relación con el grado de vulnerabilidad de la población que los experimenta, explica Felipe de Jesús Cerda Hernández, físico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y director de la organización de divulgación científica Ciencia desde Cero.
1-HEAD_desastres2518-1.jpg
Ciencia desde Cero es una de las organizaciones de divulgación de la ciencia que participó en la XXV Semana Nacional de Ciencia y Tecnología. Entre sus objetivos, se propone mostrar a los asistentes que las decisiones de las poblaciones las vuelven más o menos vulnerables de sufrir los efectos de fenómenos que ocurren cotidianamente en la naturaleza.
Con ocho actividades, entre demostraciones experimentales y juegos, los participantes aprenden sobre tornados, subsidencias, huracanes, tormentas solares y deslizamientos de tierra.

La ciudad se hunde

1-cerocienci2518.jpgUn fenómeno muy importante, que en la Ciudad de México es un fenómeno cotidiano, que ocurre todos los días, es la subsidencia. Aunque la palabra no es muy conocida, se refiere al hundimiento del suelo debido a la composición del mismo y al peso de las estructuras ubicadas en la superficie. Este es uno de los fenómenos que abordamos con el público, comenta Felipe Cerda.
Entre las actividades, el público también puede crear los diferentes tipos de remolinos que existen en la naturaleza: de polvo, viento, niebla, agua y fuego. Además de hablar de los huracanes y los incendios forestales.
“También tenemos otro fenómeno natural que se puede convertir en un desastre sobre todo en la sociedad actual, en la que dependemos tanto de la tecnología, las comunicaciones satelitales y la transmisión de información a distancia: las tormentas solares”.
A pesar de que las tormentas solares tienen origen en el espacio, se pueden convertir en un problema al interactuar con tecnología satelital, con las generadoras o distribuidoras de energía eléctrica, incluso con nuestros mismos aparatos eléctricos.
Y aunque Felipe Cerda explica que debido a la latitud de la Ciudad de México es poco probable que las tormentas solares se conviertan en un problema, pues este fenómeno afecta en mayor medida lugares más cercanos a los polos, es interesante saber que, para los núcleos poblaciones situados en latitudes mayores a los 45 grados, una tormenta o una explosión solar puede inutilizar circuitos electrónicos, conexiones y líneas de distribución de energía eléctrica.

Una ciudad sin desastres

Otra de las actividades de Ciencia desde Cero muestra a los asistentes los deslaves como parte de un fenómeno mucho más complejo, que es el deslizamiento de tierra.
Con este fenómeno se puede apreciar que las decisiones de construcción de una población pueden volver vulnerable a sus habitantes a sufrir algún daño por un fenómeno natural.
“Con esto podemos ver que es importante evitar en lo posible ubicar viviendas en las elevaciones, en los cerros, porque colocar allí las casas es a costa de la vegetación y las raíces del suelo son uno de los elementos que mantienen las rocas, el lodo, la tierra y demás, unidos para que no se produzca el deslizamiento”.
Finalmente, Ciencia desde Cero presenta el juego “Somos un desastre”, en el que las personas tienen la posibilidad de construir la ciudad de sus sueños y decidir en qué lugar colocar escuelas, hospitales, casas, lugares de recreación, campos de cultivo, criaderos de animales y demás elementos urbanos, para después, mediante un juego de cartas, analizar qué fenómenos naturales se pueden convertir en un problema según el lugar donde decidieron colocar los asentamientos.
1-cerocienci2518-1.jpg“Esto busca crear una conciencia en las personas de que el desastre no es natural, el desastre es una consecuencia de  las decisiones que tomamos o de la vulnerabilidad en la que nos encontramos, porque no todos podemos decidir en qué lugar construir nuestra casa, hay circunstancias sociales que no elegimos y que pueden determinar nuestra vulnerabilidad, pero quizá sí podemos ubicar o  investigar cuál es la ruta que nos lleva a un lugar de menor riesgo o cuál es la dinámica a seguir en caso de emergencia”.

Ciencia desde Cero

Ciencia desde Cero lleva cinco años consecutivos participando en la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología con un estand propio y en esta ocasión participa con 13 talleristas.
“Para nosotros son como las grandes ligas de la divulgación, es como llegar al evento nacional de divulgación por excelencia. Además, es el evento en donde te avientas a la cantidad de público que llegue, por ejemplo, uno de los logros que nos tiene más motivados fue que en una de las sedes pudimos atender a 12 mil personas en seis días. Lo consideramos uno de nuestros mayores logros”.
Para Felipe Cerda, esta oportunidad de realizar divulgación a través de actividades recreativas enriquece tanto a los asistentes a las actividades como a los organizadores, pues la retroalimentación con el público es directa.
“Los talleres, las demostraciones, las charlas, tienen la cualidad de ser como un ser vivo, podemos decir que nunca están terminados. Todo el tiempo, el contexto en que ocurren está cambiando y se tienen que ir adaptando, se alimentan del contexto y viven y transcurren en el contexto. Así que es un impacto doble, el público recibe una experiencia sobre la ciencia y quien coordina la actividad recibe un impacto del público, que le permite pulir cada vez más la manera en que presenta la información e irla ajustando al contexto”.

Deja un comentario