María Izquierdo, la primera pintora mexicana en exponer en Estados Unidos

Autorretrato, María Izquierdo, 1947


La pintora mexicana María Izquierdo, cuyo nombre completo es María Cenobia Izquierdo Gutiérrez, quien trascendió por su línea nacionalista, sus retratos, paisajes e imágenes intimistas y metafóricas, nace –de acuerdo con la mayoría de sus biógrafos- el 30 de octubre de 1902, en San Juan de los Lagos, Jalisco, aunque otras fuentes mencionan que fue en 1906.

Tuvo la característica, también, de ser la primera mexicana en exhibir su trabajo en el extranjero, en 1930, en el Art Center de Nueva York, incluso antes de que Frida Kahlo acéptase presentar su obra en forma pública.

Su formación ideológica de izquierda la llevó a ser parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), que lucharon en contra del capitalismo y por establecer el comunismo en México, agrupación que también creó un fuerte sentido nacionalista en sus integrantes, lo que se reflejo igualmente en su producción artística. Su contribución a este movimiento nacionalista fue retomar el folclore y las fiestas tradicionales, su obra se distingue por representar la tradición popular mexicana.

En San Juan de los Lagos, se impregnó de los colores y costumbres de la zona y sus primeras obras -de 1927 a 1930- muestran su entorno inmediato, lo que incluyó retratos de sus seres queridos y amigos, como el Retrato de Belem (1928), o Niñas durmiendo (1930), el cual es el retrato de su hija Amparo y una sobrina; así como, naturalezas muertas y paisajes. Los paisajes, como muestra de su entorno, incluyen hasta industrias; en 1930 realizó una composición de la cementera La Tolteca, con la que participó en un concurso artístico convocado por la misma empresa, en el cual le otorgaron una mención honorífica especial del jurado.

Su infancia transcurrió entre Jalisco, Aguascalientes y Coahuila, debido a la muerte de su padre, y a que su madre encomendó su educación a sus abuelos, con quienes se mantuvo hasta que su progenitora se casó nuevamente y la llevó a vivir a Saltillo, Coahuila.

Ahí María Izquierdo tuvo su primer contacto con el arte, en el Ateneo Puente.

En esa ciudad, y a la edad de 15 años se casó con el militar Cándido Posadas Sánchez, con quien procrea tres hijos.

El matrimonio se trasladó en 1923, a la capital del país, donde se divorcian y María Izquierdo descubre un efervescente mundo del arte, lo que la impulsa a inscribirse en la Escuela de Bellas Artes; después de la separación–presumiblemente- compartió casa con la fotógrafa Lola Álvarez Bravo (1907-1993).

Su ingresó a la Academia de San Carlos se dio hasta enero de 1928, institución que abandonó en junio de 1929, llevada por su espíritu y por su gran talento, lo que le permitió tomar cursos avanzados aún cuando tenía poco tiempo inscrita; incluso el maestro Germán Gedovius le concedió permiso para no asistir a la escuela y pintar y estudiar desde su casa ya que como el decía: \’la muchacha tenía mucha cabeza para la pintura\’; ahí conoció al pintor y muralista Rufino Tamayo, quien se volvió su principal influencia en la pintura, y con quien mantuvo una relación afectiva de 1929 a 1933, hasta que Rufijo Tamayo la dejó para casarse con Olga

En el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, había una galería de arte atendida por los pintores Carlos Mérida y Carlos Orozco Romero, donde se realizó la primera exposición de María Izquierdo, la cual fue muy comentada por las publicaciones de la época. La introducción al catálogo fue escrita por Diego Rivera, el cual era ya Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes. En ese texto plasmó el gran desarrollo que había tenido la joven pintora, a la cual definió como una de las personalidades más atrayentes del panorama artístico y uno de los mejores elementos de la academia, considerándola \’un valor seguro; seguro y concreto\’.

En 1930, montó una muestra en el Art Center, de Nueva York, que incluía 14 óleos de naturaleza muerta, retratos y paisajes, convirtiéndose en la primera mujer pintora mexicana en exponer en Estados Unidos.

Ese mismo año, la American Federation of Arts presentó presentó en el Metropolitan Museum of Art una exposición de arte popular y pintura mexicana que incluyó obras de María Izquierdo, Agustín Lazo, Rufino Tamayo y Diego Rivera, entre otros.

A lo largo de su carrera expuso en museos y galerías importantes de Estados Unidos, París, en Francia; Tokio, en Japón y Río de Janeiro, en Brasil entre otros lugares.

Entre sus pinturas se encuentran también “El circo”, “La soga” y “El baile del oso”, que le valieron que el teórico francés del surrealismo, Antonin Artaud la considerase autora de una pintura “sincera, espontánea, primitiva e inquietante”.

María tuvo una relación con el pintor sudamericano Raúl Uribe, quien vendió la obra de María fundamentalmente a diplomáticos.

En 1948, la pintora sufrió un ataque de hemiplejía que paralizó la mitad de su cuerpo y con ese mal, Uribe la abandonó.

En esa condición, en 1953, dijo “es un delito ser mujer y tener talento”, de acuerdo con un manuscrito inédito encontrado.

María falleció el 3 de diciembre de 1955, en la ciudad de México, en medio de una pobreza extrema, aunque su obra tenía éxito comercial. Sus restos ahora se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.

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