Pablo Picasso, fotografía en el Museo Picasso, de Málaga

Pablo Picasso, fotografía en el Museo Picasso, de Málaga


Uno de los grandes deseos de Pablo Picasso era que su obra estuviera presente en Málaga, España, la ciudad donde nació el 25 de octubre de 1881.

Sin embargo el instalar el museo en esa ciudad fue una labor de múltiples dificultades por la resistencia de sus círculos de poder apegados al franquismo, los cuales se resistían a que la obra del pintor fuese instalada por la militancia constante que este tenía hacia el comunismo.

“El sabía lo que ocurría aquí, sufría mucho por el hecho de que la dictadura impidiera que sus obras volvieran y vivió muy marcado por ello”, dijo Christine Ruiz-Picasso, nuera del pintor y principal artífice del museo en una rueda de prensa el 24 de octubre de 2003, previo a la inauguración del Museo, quien empujo el proyecto junto con su hijo Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista.

El Museo Picasso finalmente se inauguró el 27 de octubre de 2003 con la presencia de los reyes de España, Juan Carlos I y Sofía.

La idea inicial de este Museo nació en 1953 de los contactos entre Pablo Picasso y Juan Temboury Álvarez, Delegado provincial de Bellas Artes de Málaga, y queda frustrada poco después, precisamente por la resistencia de los círculos de poder dominantes en ese entonces a la presencia de la obra del pintor.

Pablo Picasso en esa época no imaginaba que la creación de uno de sus grandes sueños el Museo de Málaga con su obra, requeriría 50 años.

A partir de ahí comenzó una larga historia de desencuentros, que en 1992 Christine Ruiz-Picasso, viuda de Paul Ruiz-Picasso, hijo mayor del artista, los con motivo de la exposición Picasso clásico y en 1994 con la exposición Picasso, primera mirada.

En 1996 se llega a un acuerdo con Christine Ruiz-Picasso, pero los esfuerzos para que se hiciera la inauguración todavía requerían muchos tiempo. En 1998 coinciden el acuerdo para la creación del Museo Picasso, la inauguración de la rehabilitación de su casa natal y una gran exposición, “Picasso (1917 – 1924 )”, en el Palacio Grazzi de Venecia (Italia) .

El deseo por que su obra estuviera en España, lo demostró al impulsar la creación de ahora otro Museo Picasso, el de Barcelona, inaugurado el 9 de marzo de 1963, 10 años después de intentar el sueño de Málaga.

Su deseo era tan intenso que cuando el museo de Barcelona se inauguró en el palacio gótico Berenguer de Aguilar de la calle Montcada, lo hizo con el nombre de Colección Sabartés, dado que no podía llevar su nombre por la oposición manifiesta de Picasso al régimen de Francisco Franco, por su acendrada militancia en el Partido Comunista. Picasso juró no volver a poner los pies en el país mientras durara el régimen franquista. El museo inició con la colección personal de Jaime Sabartés, poeta, amigo de Picasso y su principal promotor, y la colección de obras de Picasso de los Museos de Arte de Barcelona (básicamente el Arlequín, la colección Plandiura, el legado de dibujos del coleccionista Lluís Garriga Roig, la serie de grabados para Las metamorfosis de Ovidio -donado por Salvador Dalí- y varias litografías y carteles). En la invitación al acto, no aparece el nombre de Picasso, solo se plasmó el del coleccionista que donó las obras, Jaume Sabartés.

El deseo del genio malagueño por que se crease el Museo era tal que cuando se tocaba el punto decía que para comenzar “nviaría dos camiones llenos de obras”.

Fue en 1996 cuando el museo malacitano fue tomando cuerpo. La Junta adquiría el Palacio de los Condes de Buenavista, un edificio señorial de arquitectura civil renacentista que había dado cobijo al Museo de Bellas Artes años atrás. Se barruntaban unas interminables obras de restauración para transformar el lugar en un museo dedicado al “maestro”.

Entre la compra y la remodelación del edificio se estimó un gasto de más de 66 millones de euros.

Aún así, los resabios del franquismo se oponían a la apertura del Museo, sobre todo porque Málaga seguía siendo una ciudad con gran apego a la figura del también llamado generalísimo, lo que se mostraba por sus autoridades.

En este contexto los desencuentres ente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento malacitano eran constantes, sobre todo entre Carmen Calvo consejera de Cultura de la Junta, impulsora del Museo, y la ex alcaldesa Celia Villalobos.

En 1997 se constituyó la Fundación Museo Picasso y se rubricó el acuerdo para la cesión de obras entre Christine Ruiz-Picasso y Bernard Ruiz-Picasso y la Junta de Andalucía: Christine 133 obras entre óleos, esculturas, dibujos, grabados y cerámicas; Bernard cedió 22 obras, y el resto –43 piezas–, gracias a un convenio a quince años con la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA).

Las instalaciones suman una superficie de 8.300 metros cuadrados, entre el antiguo Palacio de Buenavista, del siglo XVI, y las edificaciones anexas que se han erigido en la zona de la judería de Málaga para albergar las salas de exposiciones temporales e instalaciones como un auditorio o una biblioteca, entre otras.

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