Nicolás Copérnico, quien dijo que la Tierra gira alrededor del Sol, guardó su libro 12 años

Nicolás Copérnico, 3Planos


El 19 de febrero de 1473, nació en Toruń, actual Polonia, el astrónomo Nicolás Copérnico, que pasó a la historia por el desarrollo de la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, según la cual el Sol se encuentra inmóvil en el centro del Universo y la Tierra gira alrededor de él, y concebida en primera instancia por Aristarco de Samos.

Está considerado como el fundador de la Astronomía moderna, lo que permitió a Newton culminar la revolución astronómica, cambiando la visión del cosmos que había prevalecido hasta ahora.

Hasta entonces la visión del cosmos era la Tierra como centro de todo, alrededor de la cual giraba el Sol y las demás estrellas que se veían en el firmamento.

Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo, antes de terminar su libro, ‘”De revolutionibus orbium coelestium'” (Sobre las revoluciones de las esferas celestes), el cual está considerado como el punto inicial de la astronomía moderna, además de ser una pieza clave en la revolución científica en la época del Renacimiento.

En aquella época resultó difícil que los científicos lo aceptaran, ya que suponía una auténtica revolución al romper con el conocimiento dominante basado en la creencia religiosa interpretada de la Biblia y sustentada en la teoría geocéntrica del científico alejandrino Claudio Ptolomeo. Esto hizo dudar a Copérnico de publicar su obra, ya que era consciente de que le podía acarrear problemas con la Iglesia.

Su teoría fue concebida en 1506 y se difundió sumariamente en un manuscrito: ”Commentariolus” de difusión muy limitada.

De hecho hacia 1507, Copérnico elaboró su primera exposición de un sistema astronómico heliocéntrico en el cual la Tierra orbitaba en torno al Sol; una serie limitada de copias manuscritas del esquema circuló entre los estudiosos de la astronomía, y a raíz de ello Copérnico empezó a ser considerado como un astrónomo notable; con todo, sus investigaciones se basaron principalmente en el estudio de los textos y de los datos establecidos por sus predecesores, ya que apenas superan el medio centenar las observaciones de que se tiene constancia que realizó a lo largo de su vida.

En 1513 Copérnico fue invitado a participar en la reforma del calendario juliano, y en 1533 sus enseñanzas fueron expuestas al papa Clemente VII por su secretario; en 1536, el cardenal Schönberg escribió a Copérnico desde Roma urgiéndole a que hiciera públicos sus descubrimientos. Por entonces, él ya había completado la redacción de su gran obra, Sobre las revoluciones de las esferas celestes, la cual había concluido en 1531, pero lo siguió manteniendo a resguardo, precisamente por el temor de los conflictos que podría tener con el ala de la iglesia que defendía la versión de Ptolomeo de que la Tierra era el centro de todo.

Aún así se animo a publicar su libro, pero no lo pudo ver impreso, porque falleció el 24 de mayo de 1543, en  Frauenburg, Prusia Oriental. (hoy Frombork, Polonia).

Aún así el escrito adquirió cierta fama porque él mismo se encargó de distribuirlo entre sus compañeros.

Copérnico proporcionó las bases que permitieron a Newton culminar la revolución astronómica, al pasar de un cosmos geocéntrico a un universo heliocéntrico y cambiando irreversiblemente la visión del cosmos que había prevalecido hasta entonces.

El libro será considerado por la Iglesia herético en 1616 durante el juicio que el Santo Oficio le sigue a Galileo Galilei por defender la teoría copernicana, precisamente.

El libro original permaneció en el Índice de textos prohibidos hasta el año 1835.

Un ejemplar de la primera edición de esta obra alcanzó en subasta publica el precio histórico para un libro de ciencias de U$2.2 millones, en la casa de subastas Christie'”s el 18 de junio del 2008.

En su honor se designó como “Copérnico” a uno de los más eminentes montes de la cara conocida de la Luna; y la NASA en 1972 denominó “Copérnicus”, al tercer satélite del programa “OAO 3″ (Observatorio Astronómico Orbital), en homenaje por los quinientos años de su nacimiento.

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