Pequeñas Quimeras

Pequeñas Quimeras


Sandra Isabel Jiménez Mateos

El periodista Edgar Ávila agarró un puñado de quimeras y las lanzó al aire. Al ver que gustaron,  decidió espulgarlas, seleccionarlas y, en un orden de 122 páginas, las compiló y las volvió a aventar.

El resultado de todo esto se llama Pequeñas Quimeras, un libro de historias que fueron publicadas en El Universal y en la agencia EFE de España que, desde –principalmente- Veracruz, nada tienen que ver con los tormentos que hunden a esta región del Golfo de México: narcotráfico y corrupción.

La sencillez del libro se da en la sencillez de los relatos, y en lo humano de, por ejemplo, un perro: Pirueta, que pasó de ser una perrita violenta (por el maltrato sufrido) a una terapeuta de niños con síndrome de Down.

Leo en el libro, la búsqueda por redimirse.

En el libro mismo.

En las historias que cuenta, y en los entrevistados de Edgar Avila , quien observa tantos sueños desde el suyo propio: redención en el periodismo que se hace en ésta zona de México.

¿Y por qué no?, redimirse es posible: Así lo hizo Pirueta.

La sencillez de Pequeñas Quimeras está, también, por ejemplo, en el conocimiento empírico que difunde a través de un entrevistado, de un sepulturero: El Abuelo. El Abuelo sentencia que “si lloras es por lo mal que te portaste con tu padre, con tu madre, con tu hijo (…)”.

Esa es la causa del llanto: “no lloras por que se murió”, si no por lo mal que te portaste con quien se murió.

Pequeñas Quimeras es la quimera por un buen periodismo.

La quimera veracruzana.

 

 

  • En el libro “Pequeñas Quimeras” abordas el ritual de Los Voladores de Papantla…

¿A ti que te hace volar?.

  • Me hace volar conocer a este tipo de personajes que nada ni nadie los detiene por alcanzar su sueño, sus metas… En medio de un mundo convulso y de un México sumido en la violencia, corrupción y desinterés ciudadano, estas personas de carne y hueso nos enseñan que se puede volar, que siempre se puede volar en medio de la adversidad y que los sueños no tienen límites.

 

  • Conociste la cultura otomí y reseñas en tu libro otras culturas indígenas.

¿Qué encontraste en ellos que te hacen regresar tanto?

  • No busco regresar, mi contacto con ellos se ha dado de manera natural y es algo que me encanta, porque en estas mujeres, hombres, niñas y niños de distintas culturas indígenas, encontré que la vida es más que los bienes que una persona pueda poseer. Para ellos sus raíces, tradiciones, su comida y su relación con la naturaleza y sus deidades es más importante. Su filosofía de vida es sencilla y a la vez trascendental: disfrutar nuestro paso por esta tierra, hacerlo felices y conscientes de cuidar y amar a nuestros semejantes y a la naturaleza. Y todo ello se refleja en sus alimentos que tienen un sabor y olor distintos, en sus palabras que suenan diferente a nuestros oídos; y en su comportamiento natural.

 

  • En la entrevista que le haces a Edgar Dorantes, gran promotor del jazz, él dice que para tocar jazz se necesita un “corazón negro”

¿Para hacer periodismo de qué color debe ser el corazón?.

  • No hay colores en el corazón para hacer periodismo, nadie es químicamente puro y hablar de un corazón blanco es una aberración; por el contrario las experiencias buenas y malas que tenemos como personas nos hacen reflexionar mejor. Todos, incluidos los periodistas, cometemos errores, traicionamos y nos traicionan, lastimamos y nos lastiman, pero es gracias a eso que podemos entender mejor lo que ocurre a nuestro alrededor. Más que un corazón de algún color, me parece que para hacer periodismo es necesario, en términos simples, ser buenas personas y conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor.

 

  • El cineasta veracruzano, Ricardo Benet te dijo lo difícil que fue para él estudiar cinematografía.

¿Cuál ha sido tu etapa más difícil como periodista?

  • No sé cómo contestar. Es un oficio que amo de verdad, hay cosas malas, muy malas en ello, pero también muy bonitas y yo prefiero quedarme con lo bueno que el periodismo me ha dejado en la vida.

 

  • Entrevistas a Enrique D’ Flon Kuhn uno de los más grandes impulsores de la música afroamericana.

¿Qué quieres impulsar con tu libro “Pequeñas Quimeras”?.

  • Más allá de los logros personales, mostrar a las nuevas generaciones de periodismo, que periodismo no sólo es narcotráfico, violencia, corrupción y políticos (asuntos que también debemos exponer), que la profesión también es retratar historias de hombres, mujeres, niños, niñas e incluso de animales extraordinarios; enseñarles que en la sencillez de un migrante, en lo diminuto de un perro, en una mujer al lado de fogón, se escriben historias de vida increíbles que es necesario que el resto de las personas conozcan.

 

  • Cuando entrevistas al poeta José Luis Rivas, él dice que aspira a que se lean algunos de sus poemas en unos 150 años.

Tú, ¿a qué aspiras?.

  • En mi juventud tuve la fortuna de leer a Dostoievski, quien en una de sus máximas obras decía que cada mil años hay un hombre que trasciende en el tiempo y yo con mi corta edad y con las ilusiones propias me emocioné y me imaginé en el Monte Sinaí (ríe) pero luego el ruso decía que también cada mil años había mil hombres que buscaban trascender el tiempo, así que en realidad sólo busco dejar un granito de arena para las nuevas generaciones y dejar constancia que en nuestro tiempo existieron hombres y mujeres de gran trascendencia.

 

  • La historia que me gustó mucho es la vida de Pirueta, una perrita que era muy agresiva por el maltrato que había sufrido y que estuvo a punto de ser sacrificada, pero su circunstancia cambió radicalmente, se convirtió en una terapeuta de niños con Síndrome de Down
  • Como muchos amigos y personas conocidas saben los tipos de historias que me gustan, son ellos quienes me avisan de historias fantàsticas y fue asì como una amiga de Puebla me contó de Pirueta y no sólo eso, sino que me contactó con el veterinario. Cuando uno en periodismo forma amigos las cosas se facilitan… obvio también ayuda tener una mente abierta para estar dispuestos a hacer historias de cualquier personaje, humano o no humano….
    El tiempo fue relativamente corto…en un día estuve con Pirueta y su dueño y posteriormente, como a la semana, contacte a la familia de una de los niños beneficiados con sus terapias….

 

  • Las historias de tus libros ¿a qué periodo de tiempo corresponden y en que medios fueron publicados?.
  • Hay algunas historias de más de diez años de antigüedad, pero la mayoría no sobrepasan los tres o cuatro años, las cuales he ido publicando en el periódico El Universal y la Agencia EFE-España, pero también aparecen un par que se quedaron en el tintero y que creí conveniente rescatar de la oscuridad.

 

 

Edgar Ávila Pérez

Edgar Ávila Pérez