La conclusión, el próximo 21 de diciembre, de una era calendárica conocida como cuenta larga de 13 baktunes, en la cosmovisión de los mayas, “que ha dado pie a interpretaciones fuera de la realidad al vincular dicha fecha con posibles catástrofes”, ha motivado la realización de un Foro Regional Mayista, en Campeche, en el que especialistas abordarán el origen y desarrollo de esta cultura milenaria, con base en investigaciones científicas.

El encuentro académico, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), en colaboración con la Fundación “Pablo García”, se realizará todos los miércoles de septiembre, con la participación especialistas de las delegaciones del INAH en Chiapas, Tabasco, Yucatán, Quintana Roo y Campeche, quienes abordarán diversos aspectos relevantes de la antigua cultura maya, como su avanzado conocimiento matemático, astronómico y de escritura, así como su concepción cíclica del tiempo.

El antropólogo Marco Antonio Carvajal, del Centro INAH-Campeche, apuntó que “este es un año muy importante para la cultura maya, con una fuerte carga simbólica por la terminación del calendario de cuenta larga que ha generado mucha expectativa. Ante la información errónea que ha surgido a través de diversos medios, quisimos ofrecer una visión más amplia de esta cultura, con datos objetivos, porque la mayoría de las veces se habla de cosas intangibles que van más allá de la realidad”.

Zona arqueológica Chiapa de Corzo

“Se va a hablar de temas vinculados a la obsesión que tenían los mayas por el tiempo y los cálculos astronómicos, que hoy conocemos como arqueoastronomía, y que también fue una parte fundamental de su cultura”, adelantó al comentar que las conferencias tendrán como sede el auditorio del Centro INAH Campeche.

Por su parte, el arqueólogo Alfredo Barrera Rubio, investigador del Centro INAH-Yucatán, este miércoles 5  dictará la conferencia El fin de la cuenta larga de los mayas: mito y realidad de acontecimientos asociados, en la que abordará el tema del calendario desde la perspectiva arqueológica y etnográfica.

El especialista comentó que el estudio se basa en evidencias arqueológicas, como los códices o las inscripciones de los monumentos mayas, que aluden a dicho antiguo sistema calendárico, aunque ninguno muestra alguna asociación con predicciones catastróficas.

 

“Queremos contrastar esa información con todo lo que se ha dicho a través de la literatura, los medios de comunicación, incluso el cine, y ubicar adecuadamente el significado real del fin de la cuenta larga”.

Indicó que de acuerdo con el análisis de códices como Dresde o Madrid, y de las fuentes epigráficas, no hay evidencias de algún texto profético. “Sí tenemos algunos registros, como el Monumento 6 de Tortuguero, en el estado de Tabasco, que alude al fin de la cuenta larga, pero en ningún lado encontramos evidencias de que pueda asociarse con algún evento catastrófico.

“Sabemos que es el fin de un ciclo, pero también hemos encontrado registros que dejaron los mayas de fechas posteriores a 2012, lo cual indica que si ellos hubieran pensado que era el fin del mundo, no tendrían proyecciones después de esta fecha”.

Barrera Rubio expresó que a medida que se acerca la fecha del 21 de diciembre, crece la expectativa sobre lo que pueda ocurrir; “me parece que sí es interesante celebrar el fin de un ciclo pero también el comienzo de otro, que da continuidad a la cronología maya”.

El arqueólogo del INAH comentó que en la actualidad, las etnias mayas desconocen totalmente la cuenta larga y sólo conservan, con algunos elementos occidentales, el calendario sagrado ligado al ciclo agrícola. En ese sentido, señaló que las evidencias etnográficas apuntan que no hay ninguna referencia al fin del mundo.

“El calendario de cuenta larga estaba en manos de la elite, de la clase gobernante, no de la población campesina común, y a raíz de la Conquista cayó en desuso. Incluso en las fuentes documentales etnohistóricas de la Colonia, sólo hay registros calendáricos de la cuenta corta, que eran periodos de 20 años, pero sin ninguna alusión a la cuenta larga, que abarcaba 5,125 años.

“La cuenta larga —añadió— apareció en el periodo Preclásico Superior (100 a.C.- 300 d.C.), y su desarrollo más amplio se dio durante el Clásico (300-900 d.C.); lo vemos en estelas, monumentos y códices. Aún para el periodo Posclásico (900 d.C. a 1517 d.C.) hay algunos registros, pero estos se van perdiendo hasta el siglo X, cuando se empezó a utilizar más la cuenta corta y surgió una nueva narrativa en las inscripciones glíficas de monumentos mayas, como se observa en Chichén Itzá y Mayapán”, finalizó el arqueólogo Alfredo Barrera.

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