Roger Sperry; los hemisferios del cerebro bien conectados

Roger Sperry


Roger Sperry nació el 20 de Agosto de 1913, en Hartford, Connecticut.

Su trabajo sobre el “Cerebro Dividido” arrojó luz sobre las funciones cerebrales; analizó las diferentes formas de “ver el mundo” que tienen  ambos hemisferios y determinó que cada uno de ellos, aunque contienen áreas de percepción funcionalmente similares, perciben la información disponible de manera muy diferente.

Sperry describió la especialización de cada hemisferio de manera que el izquierdo, generalmente el lado dominante “manda” en el espacio correspondiente al espacio visual del ojo derecho (por el cruce de los nervios de ambos ojos en su camino hacia el cerebro) y está implicado en el razonamiento, la lengua, la escritura y la lectura, mientras que el hemisferio derecho, en general menos dominante, controla el espacio visual de lado izquierdo, y está implicado más en procesos no verbales, tales como arte, música y comportamiento creativo.

Ambos lóbulos están, perfectamente conectados, pero si no fuera así, y uno de los dos “fallara”,  perderíamos facultades muy importantes, por ejemplo el habla y el lenguaje en general, en el caso de lesiones en el hemisferio izquierdo, o el reconocimiento de lugares, personas… , si se tratase del hemisferio derecho.

Para realizar sus investigaciones, Sperry utilizó quimeras, termino que además de significar un animal fabuloso, lo utilizó como una imagen compuesta por dos mitades diferentes.

Sperry eligió como sujetos de investigación a pacientes que, por diversas causas, tienen desconectados ambos hemisferios, es decir, han sido callosotomizados.

Estas personas teniendo en frente una quimera -por ejemplo, un “rostro” formado por dos mitades de rostros diferentes- se mostraban incapaces de notar el artificio. Le pedía al paciente que diera una respuesta verbal acerca de lo que veía (las funciones del lenguaje están localizadas en el hemisferio izquierdo) pues bien, el paciente hablaba y decía que veía la mitad de la imagen que correspondía a ese hemisferio. Luego, se le pedía que agarrara con la mano izquierda (que está comandada por el hemisferio derecho) una copia del objeto que veía, colocada entre muchas otras imágenes, sobre una mesa delante suyo; entonces, el paciente elegía la copia de la imagen que correspondía a su hemisferio derecho.

Su trabajo señalando al cuerpo calloso como “puente” entre ambos hemisferios cerebrales y las implicancias en el estudio y tratamiento de la epilepsia y otras enfermedades mentales le valieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1981.

Para Sperry, el mayor de los atributos  cerebrales es la consciencia, y ésta es fruto de la enorme complejidad orgánica que lleva a unos organismos a evolucionar en otros, cada vez más complejos, lo mismo que la complejidad que lleva a nuestro cerebro a desligarse de una forma cada vez más elaborada, de los impulsos primitivos.

El profesor Sperry continuó sus investigaciones hasta su muerte, el 17 de abril de 1994.

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