El sol en tu ojo, el brillo en el agua

El sol en tu ojo, el brillo en el agua


El término serendipity, es un neologismo del idioma inglés acuñado por Horace Walpole en 1754 y que incluye por primera vez en una carta que le dirige al escritor Horace Mann, fechada el 28 de enero de ese año.

Al español la traducción más común es “serendipia”, la cual se define como un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

La palabra la crea y plasama en una carta dirigida al escritor Horace Mann, donde refiere que “una vez leí un cuento tonto”, el relato tradicional persa llamado “Los tres príncipes de Serendipo” en el cual estos hacían hallazgos por buena suerte. “Siempre descubrían, por accidente o por sagacidad, cosas que no estaban buscando” (“were always making discoveries, by accidents and sagacity, of things they were not in quest of”), apuntaba.

Las versiones inglesas del relato provienen del libro “Peregrinaggio di tre giovani figluoli del re di Serendippo” publicado en Venecia en 1557 por Michele Tramezzino, según traducción de Christoforo Armeno.

La palabra serendipia se usó mucho en sus orígenes, pero cayó en desuso y es rescatada recientemente gracias al renovado interés en los descubrimientos científicos y hasta las propuestas literarias realizadas por casualidad.

El término chiripa, mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría considerarse también como un sinónimo de serendipia, si bien se tiene como un modismo de uso no general en el mundo hispanoparlante, se usa con una connotación más bien festiva y se refiere comúnmente a casualidades o eventos fortuitos en la vida cotidiana, incluso a hechos intrascendentes.

Serendipia no se debe confundir con el fenómeno “eureka”, en el cual, el descubrimiento de algo se produce porque se busca con afán.

Una de las primeras menciones de la serendipity es de la revista Scientific American en 1955: Nuestra historia tiene como episodio crítico una de esas coincidencias que muestran cómo el descubrimiento a menudo depende de la suerte, o más bien en lo que se ha llamado “serendipia” – la posibilidad que llega a un ojo receptivo “Our story has as its critical episode one of those coincidences that show how discovery often depends on chance, or rather on what has been called “serendipity” –the chance observation falling on a receptive eye”.

El término tuvo tal éxito que hasta dio lugar a libros: R.M. Roberts Serendipia. Descubrimientos accidentales en la ciencia (Alianza Editorial, 1989).

En una conferencia dictada en Tampico, México, Ruy Pérez Tamayo la nombró “Serendipia” y en ella hace una muy amplia descripción de la palabra, su creación e incluye una traducción del cuento contenido en el Peregrinaggio… la cual está contenida en el libro del mismo nombre “Serendipia: ensayos sobre ciencia, medicina y otros sueños” (Siglo XXI, México, 1980)

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