La cultura política de los veracruzanos sufrió cambios sustanciales en tres años, sobre todo en lo referente a la percepción de la democracia y los valores democráticos. Por ejemplo, ahora más de un 10 por ciento de los veracruzanos admite abiertamente que está dispuesto a votar por “el que ofrezca más”, lo que va aparejado a un desencanto de la democracia y a la disminución de la confianza en las instituciones.

El dr. Leopoldo Alafita Méndez, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico y Sociales (IIHS) de la Universidad Veracruzana, elaboró el estudio “La cultura política y los valores cívicos en Veracruz: instituciones, confianza, tolerancia y convivencia desde la percepción ciudadana”, el cual a su vez comparó contra un trabajo similar realizado en 2008, lo que le permitió observar estos cambios.

Por ejemplo, el descreimiento en la democracia se incrementó sustancialmente; en el 2008 el 58.8 por ciento de los encuestados estaba de acuerdo en la existencia de la democracia en México; en la última medición, el rango mayoritario era el de quienes estaban en desacuerdo con esta afirmación, un 75.4 por ciento de los encuestados, pero también se noto un crecimiento de quienes se ubicaban en el rango de “no sabe/no contestó”, el cual pasó de un 5 a un 14.7 por ciento.

En el mismo sentido, la confianza hacia el gobierno mexicano cayó de un 48.2 por ciento a 43.8 puntos; el deterioro de la imagen institucional también alcanzó a la percepción sobre el respeto a los derechos humanos, el cual disminuyó de un 35 por ciento a un 31.8.

Pero el descenso hacia la percepción democrática es todavía mayor cuando se toca lo referente a Veracruz, donde el porcentaje de quienes estaban de acuerdo bajó del 64.2 por ciento al 42.1.

Esta tendencia descendente se acentúa cuando se toca el grado de confianza que tienen los veracruzanos hacia el Gobierno del Estado de Veracruz, que cayó de un 67.3 por ciento a un 37 por ciento; y esto se muestra también en que antes se alcanzó una calificación de 6 o mayor para el Gobierno del Estado, en un 76.7 de la población, mientras que en la última medición fue de apenas un 49.3; menos de la mitad de la población aprueba al actual gobierno.

Este desencanto se refleja de la misma manera en que durante la última medición apenas el 69.3 por ciento de los encuestados le daba importancia a la política, mientras que en el 2008 el porcentaje era del 82.9 por ciento.

 

Votar por quien ofrezca más

 

Paradójicamente esto también lleva un cambio en las actitudes políticas de los ciudadanos, al bajar la tendencia a favor del candidato como factor para decidir el voto, el cual disminuyó de un 50 por ciento a un 34.3 por ciento, mientras que “el programa” subió sustancialmente como elemento para una decisión de este tipo, al pasar de un 18.8 por ciento a 26 puntos.

Pero este mismo mayor fijarse en el detalle tiene la contraparte de que ahora el 10.6 por ciento de los veracruzanos se manifiesta abiertamente dispuesto a votar “por quien ofrezca más”.

El suyo es un trabajo muy amplio, en el cual para la etapa correspondiente al levantamiento estadístico que se realizó entre agosto y septiembre del 2011, tuvo la colaboración del IIHS, así como del Laboratorio de Investigación y Asesoría Estadística (LINAE) y de la Universidad Intercultural (UVI).

Su trabajo también muestra como se dio una descomposición social de forma acelerada, la cual puede tener múltiples orígenes, pero que se refleja en lo inmediato en el descenso del valor que se le da a la familia, el cual se abatió de un 95.8 por ciento de las personas que la consideraban “muy importante” a un 84.5, lo que significa una caída de casi 14 puntos.

El descenso en la confianza hacia las instituciones impactó también al ejército, que cayó de 72.1 acumulado en mucha y algo de confianza, a 54.3 por ciento; en la policía el descenso fue mayor, de 42.6 a 22.9; pero en los diputados el desplome fue de un 31.2 a un 18.9 por ciento; los organismos electorales se derribaron terriblemente, de un 66.5 a un 27.6; con los maestros de escuela, el descenso alcanzó a llegar a 65.3, después de haber estado en 881.9 por ciento de confianza.

 

Aportar elementos de análisis

 

Cuando el dr. Leopoldo Alafita se refiere a este trabajo menciona que su objetivo fue “procurar un lugar en las reflexiones y preocupaciones políticas de los ciudadanos, así como aportar elementos de análisis a las instancias universitarias interesadas en los estudios sociales, pero también a los protagonistas del mundo político”.

En una visión concentrada apunta que la visión sobre la democracia en Veracruz, desde la perspectiva de los veracruzanos, está lejos:

“Ni siquiera se consolida la democracia procedimental; el perfil de la sociedad civil es de baja intensidad, la insatisfacción es generalizada, lo que provoca un profundo sentido de desencanto. Pero tal desconfianza también se dirige hacia las instituciones gubernamentales, los organismos autónomos. Se extiende incluso hasta los conciudadanos y a la valoración de sí mismo. La información recabada es sumamente amplia y aspiramos a que sea de su interés pero también que el trabajo sea útil para contribuir a promover el diálogo entre los ciudadanos para el desarrollo de la civilidad participativa”.

El apunte lo puede hacer ahora, después de realizados los trabajos de 2008 y 2011, y de haber comparado los resultados.

Su recuento lo sintetiza, y a la vez es punto de partida, cuando retoma la primera de las conclusiones de este trabajo comparativo: en el 2008, quienes creían en la democracia eran 59 de 100 ciudadanos, mientras que en el resultado actual, en 2011, escasamente el 10% considera que nuestra sociedad se puede llamar democrática.

“Los desencantados crecieron de 36% a más de 75%, para aquellos que nos interesamos en discernir sobre las razones del desencanto de la democracia, me parece, que estamos ante la presencia de una medición que perturba”, puntualiza.

El colofón del estudio, suscita preocupaciones mayores en cuanto a la democracia, cuando los ciudadanos ahora dicen en un 56.9 por ciento, que los democratas no saben mantener el orden; más de la mitad de la población, mientras que en el 2008 la tendencia era de un 48.3 por ciento.

Y esto abre la interrogante, ¿si los demócratas no saben mantener el orden, quiénes sí saben?.

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