La eribulina, un agente inhibidor cuyo precursor inicial se aisló de una esponja marina de los mares del Japón, es la base de un nuevo fármaco que aumenta en un 20 % la supervivencia en pacientes con cáncer de mama mestatásico. Un equipo del Hospital Vall d”Hebron de Barcelona ha liderado la investigación de este revolucionario tratamiento al que el Ministerio de Sanidad ha dado ahora luz verde para su uso público, aunque el medicamento estaba autorizado en Europa desde 2011. El Halaven, nombre comercial del producto, es el primer agente quimioterápico, que en monoterapia, ha demostrado su eficacia en una fase avanzada de la enfermedad, es decir, cuando el cáncer se extiende fuera de la mama a otras partes del cuerpo, lo que ocurre en un 6% de los casos.

Las pacientes que han recibido el tratamiento experimentalmente tras sufrir metástasis de cáncer de mama han mejorado su pronóstico además de haber podido mantener una vida normal ya que la administración del fármaco sólo requiere unos cinco minutos.

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