Presiones por las múltiples actividades y el estrés han generado que el número de mujeres fumadoras en México se haya incrementado considerablemente, el índice pasó de una mujer consumidora por cada siete fumadores, a una por cada cinco en los años recientes.

En la conferencia Tabaquismo en la mujer, realizada como parte de la celebración del Día internacional de la Mujer, organizado en la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la doctora Xóchitl Nava Martínez, del Centro de Integración Juvenil, detalló que se estima que de 17.3 millones de fumadores en el país, cerca de 25 por ciento son mujeres.

El tabaquismo es la primera causa de muerte a nivel mundial y es un problema que se ha agudizado en el sector femenino. Algunas de las causas tienen que ver con que las mujeres cumplen cada vez con más roles dentro y fuera de la casa: son profesionistas, trabajadoras, amas de casa, madres, jefas de familia, entre otras. Y prevalece la cultura de que debe cuidar de todos, lo cual genera un estrés muy alto.

Esto asociado a la creencia de que el cigarro tranquiliza, torna el hábito de fumar en círculo vicioso que inicia como un supuesto tranquilizante y termina por producir ansiedad y un mayor cansancio.

Destacó que hay dos efectos básicos del cigarro: es estimulante y depresor, además el ciclo de consumo está aunado al consumo de la nicotina que lleva a consumirlo más.

 

Nava Martínez explicó que el tabaco daña de la punta de la cabeza a la punta de los pies: reseca el cabello, la piel, mancha los dientes, produce mal aliento, haciendo propicias las caries; disminuye la capacidad de las glándulas gustativas y como afecta la eficiencia de los vasos sanguíneos, daña neuronas, afecta la memoria, la vista, las cuerdas vocales y pulmones.

 

En grados más agudos incide en el cáncer de labios, garganta y paladar, así como en los alveolos que ya no pueden filtrar las sustancias tóxicas que se van a venas y arterias.

 

Ante la pregunta de cuántos cigarros pueden causar estos daños, advirtió que no es la cantidad, sino la respuesta del organismo de cada persona. De tal manera un solo cigarro puede hacer mucho daño a una parte o todo el organismo, ya que además de lo mencionado también causa hipertensión, gastritis, colitis, cáncer de mama, cérvico-uterino, de piel, causa más dolor en el periodo menstrual y modifica las hormonas, por lo que afecta la fertilidad.

Señaló que los estudios para determinar el daño del tabaco al organismo se ha realizado en fumadores pasivos, ya que en el ambiente de una casa los tóxicos se quedan impregnados por un mes en cortinas, muebles o ropa.

(UAM)