Cascada de Sangre en la Antártida

Cascada de Sangre en la Antártida


En la “Cascada de Sangre”, en la Antártida, existe una comunidad de microbios que quedó atrapada en la base del glaciar y que ha vivido separada del resto del mundo durante más de 1.5 millones, en total oscuridad, sin más alimento que minerales y materia orgánica descompuesta y que aprendió a “respirar” hierro para producir energía, en vez de oxígeno.

Los ojos humanos vieron por primera vez la “Cascada de Sangre” (Blood Falls en inglés) situado en la lengua del glaciar Taylor, en el Valle Taylor, Valles Secos de McMurdo, en Tierra de Victoria, en el este de la Antártida, en 1911 por el geólogo australiano Thomas Griffith Taylor, quien dio nombre al valle. Los primeros exploradores pensaron que la coloración se debe a unas algas, pero en 2009 un grupo de científicos descubrió que se forma con agua de un depósito subglacial rico en hierro.

Su investigación la publicaron en la revista Science, del 19 de mayo de 2009.

Los científicos analizaron el agua salina que manaba de una grieta en la pared del glaciar Taylor, en los valles secos de McMurdo, en la Antártida oriental, la cual no contenía oxígeno, indicio de que había estado aislada de la atmósfera, pero contenía la reveladora firma genética de organismos que vivían bajo la masa de hielo.

Al analizar las muestras encontraron una colonia de bacterias que deben vivir sin luz ni oxígeno en esa bolsa de agua muy salada, atrapada bajo el glaciar y aislada desde hace al menos un millón y medio de años. Esas bacterias se han adaptado a sobrevivir a base de los compuestos de hierro y azufre.

‘”La bolsa de agua bajo el glaciar Taylor es como una cápsula del tiempo, no conozco ningún otro entorno como éste en la Tierra'”, dice Hill Mikucki, líder de la investigación, que se ha publicado en la revista Science.

El descubrimiento de estos microbios demuestra la tenaz capacidad de la vida para sobrevivir en los ambientes más extremosos, y plantea la perspectiva de que algún día sea posible encontrar vida en ambientes semejantes, tanto en la Tierra como en otros planetas.

“Es un poco como encontrar un bosque que nadie ha visto durante 1.5 millones de años”, comentó la profesora Ann Pearson, de la Universidad Harvard, quien formó parte del equipo. “Resulta interesante que las especies sean similares a organismos contemporáneos, y sin embargo muy distintas, lo cual obedece sin duda al tiempo que han vivido en un ambiente tan inhóspito.”

Los científicos creen que los microbios descienden de una población de organismos marinos que habitó en un antiguo océano, el cual se convirtió en un estanque salino cerrado que quedó cubierto por el glaciar hace entre 1.5 y 2 millones de años. No se sabe el tamaño exacto del estanque, pero está a más de 400 metros bajo el hielo, a unos 4 kilómetros de las Cascadas de Sangre.

“El agua es unas cuatro veces más salada que la del mar, por eso no se congela, pese a estar a una temperatura de unos 10 grados bajo cero. El análisis químico reveló que los genes de los microbios encontrados allí están emparentados de cerca con los genes de microbios marinos actuales, pese a que han estado aislados del océano durante más de un millón de años. Las sales asociadas a estas propiedades son sales marinas y, dada la historia del agua del mar en los valles secos, tenía sentido que las comunidades microbianas subglaciares retuvieran algo de su herencia marina”, agregó la doctora Mikucki.

Para buscar formas de vida en condiciones extremas en la Tierra, los científicos aplican las mismas técnicas que esperan utilizar en la búsqueda de vida en Marte y en Europa, la luna congelada de Júpiter.