Dante Alighieri, La Divina Comedia

Dante Alighieri, La Divina Comedia


Dante Alighieri , Durante di Alighiero degli Alighieri, como era su nombre completo, es considerado el padre de la lengua italiana por su obra la Divina Comedia, en la que describió su visión del cielo y del infierno. Por esto es que también se le denomina el Poeta Supremo (il Sommo Poeta).

La fecha de nacimiento de Dante Alighieri no está bien definida, pero se considera que el hecho ocurrió entre mayo y junio del año 1265, aunque se toma por lo general el 29 o el 30 de mayo como fecha del natalicio.

Su obra máxima, La Divina Comedia, tuvo tal alcance en su tiempo que incluso repercutió en los estilos de la pintura, además de que se volvió elemento sustancial de la literatura universal de todos los tiempos, y es una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista.

De hecho, ya en vida se le veía como una leyenda, al grado de que sus coterráneos al verlo cuchicheaban: “Ese estuvo en el infierno”.

Para ellos la poesía de Dane Alighieri era algo que debía tomarse muy en serio.

Dante también escribió en latín, pero su idioma preferido era el italiano porque defendía la unidad italiana, lo cual obedecía a que al caer el Imperio Romano dejó una docena de pequeños Estados, así Sicilia estaba alejada culturalmente de la Toscana y está a su vez de Provenza; la separación era tal que incluso no compartían la misma lengua ni la misma cultura y los medios de comunicación entre los mismos eran difíciles.

En “Il Convivio” Dante justificó por qué escribía su poesía en italiano y no en latín. Quería, dijo, que todos lo pudiesen entender. Y entre los dialectos italianos se decidió por el toscano, influyendo así en gran manera en la evolución del idioma italiano.

Esa fue también su mayor muestra de que poco aprecio le daba a que se le denominase como la lengua vulgar (volgare) al italiano, dejando el brillo de habla culta al latín. También, y aún cuando su obra mostraba un claro sesgo religioso, propugnaba por la separación de la Iglesia y del Estado. Su pensamiento político lo plasmó en “De Monarchia” (1310) escrita en latín.

Los inicios de Dante como poeta fueron marcados por la Escuela Siciliana y también era evidente su admiración hacia Virgilio.

En los versos de la Divina comedia Dante esbozó una imagen plástica del cielo, el infierno y el purgatorio, en la cual además dio muestras de su conocimiento en ciencias naturales y en filosofía, y todo esto lo entrelazo con una historia de amor, de tal peso, que influenció a escritores y poetas a buscarlo y a plasmarlo de una forma como nunca antes se había. El amor por Beatriz, al parecer, era la razón de su poesía y de su vida.

Pero el contacto de Dante con Beatriz fue más bien efímero.

Las referencias mencionan que conoció a Beatriz Portinari, hija de Folco Portinari, cuando tenía 9 años y ella uno menos, y que se enamoró a primera vista, aún sin haberle hablado siquiera.

Dante se casaría con con Gemma, hija de Messer Manetto Donati, en 1291, después de que los padres de ambos acordaron el matrimonio cuando el poeta apenas tenía 12 años. Los matrimonios negociados a edades tan precoces eran entonces frecuentes y constituían una ceremonia importante, que exigía actos oficiales firmados delante de notario. Dante tuvo varios hijos con Gemma: Jacopo, Pietro y Antonia, y quizá un cuarto (Juan). Antonia se hizo monja con el nombre de Hermana Beatrice.

La relación entre Dante y Beatriz nunca fue cercana y después de los 18 años Dante la vio con frecuencia, pero el mayor contacto que tuvieron fue el intercambiar saludos en la calle.

Cuando Beatriz murió en 1290, Dante trató de encontrar un refugio en la literatura latina. Entonces se dedicó a estudios filosóficos en escuelas religiosas, como Santa Maria Novella.

Esta pasión «excesiva» por la filosofía sería criticada más tarde por el personaje de Beatriz en el Purgatorio, el segundo libro de la Divina comedia.

Beatrice es quien lo guía en su paso por el purgatorio y lo lleva hasta el cielo.

Como joven bardo Dante se decantó por el dolce stile nuovo, el “dulce estilo nuevo”. Su poema Vida Nueva (Vita Nuova), de 1292, versa por primera vez sobre Beatrice.

En su descripción del infierno, donde hordas de diablos martirizan a los pecadores, Dante despliega una espeluznante fantasía, de ahí el adjetivo “dantesco”. Además se toma la licencia poética de decidir a quién envía a ese suplicio, como por ejemplo, muchos de sus enemigos florentinos. Pero también envió al infierno a cinco de los seis papas que él conoció. El peor de todos fue Bonifacio VIII (1294-1303), a quien responsabilizó de la guerra civil en Florencia.

De hecho la Divina Comedia tiene una profunda influencia de la vida política de Dante, quien vio las luchas por el poder desde un inició, pues la Florencia en la que nació y creció era una ciudad que crecía muy rápido, era la más grande y más rica de Italia, pero continuamente estaba envuelta en sangrientos combates entre los partidarios del emperador y los del Papa. Incluso en esta obra hace alusiones a su vida política.

Incluso en 1302 fue desterrado de Florencia por los güelfos negros, al ser él miembro del partido de los güelfos blancos, y condenado a muerte en ausencia. Su ciudad natal no lo volvió a ver jamás. Durante muchos años vivió en Verona y posteriormente en Ravenna.

Pero desde lo más profundo del infierno, la Comedia pasa a la luz celestial y la Iglesia oficial se ha reconciliado desde hace tiempo con el crítico poeta. El papa Francisco dijo de él que era el “poeta de la esperanza” y destacó su “actualidad y su grandeza no solo artística, sino también teológica y cultural”.

Dividida en tres libros o cantos (Infierno, escrito hacia 1312, Purgatorio, hacia 1315; Paraíso, entre 1316 y 1321, fecha de la muerte de Dante), la Comedia está compuesta por 14,233 versos endecasílabos en terza rima, divididos a su vez en 100 cantos, uno de los cuales es el prólogo, por lo que cada una de las tres partes o libros contiene 33 cantos. Narra el viaje del poeta a los reinos de ultratumba, acompañado del poeta latino Virgilio. A los treinta y cinco años, Dante se encuentra perdido en la selva oscura; de allí lo rescata Virgilio, enviado por la Virgen María, santa Lucía y Beatriz. Ambos descienden al Infierno y recorren sus nueve círculos; luego ascienden la montaña del Purgatorio y allí, en la entrada del Paraíso, Virgilio da paso a la bienaventurada Beatriz, quien lo conduce hasta el Empíreo, donde por un momento el poeta goza de la visión de la divinidad.

La Comedia debe su nombre, según el saber medieval, a su movimiento ascensional: el asunto es horrible en el primer libro, pero esperanzador en el segundo y feliz en el tercero; el adjetivo Divina con que ha llegado hasta nosotros le fue agregado por la posteridad. En efecto, por su inconmensurable valor poético, la ambición y alcance de su perspectiva filosófica, la belleza y precisión de sus imágenes y la perfección de su lengua, la Comedia ha sido considerada como el mayor poema de la cristiandad.

Al terminar la redacción del Paraíso, Dante tenía ya la certeza de que su destierro era definitivo: la imposición de la condena de muerte de 1315, tras su rechazo de la amnistía, se extendía por igual para su descendencia.

En 1319, probablemente, el poeta se encontraba al servicio del señor de Rávena Guido da Polenta, quizá con funciones de secretario o preceptor de retórica. A principios de 1321, el dogo de Venecia amenazó con una expedición punitiva contra Rávena, a raíz de un conflicto por la explotación de unas salinas limítrofes entre las dos jurisdicciones, y Dante marchó a Venecia en calidad de embajador del señor Da Polenta con el fin de apaciguar a los regidores venecianos. El largo viaje, hecho en pleno verano, por tierra primero y luego por las lagunas de la costa del Adriático, le fue fatal.

A su retorno a Rávena, enfermó gravemente de la malaria contraída durante el trayecto. Murió entre el 13 y el 14 de septiembre de 1321 y fue enterrado, en medio de solemnes homenajes, en la iglesia de San Francisco de Asís.

Finalmente, Florencia lamentó el exilio de Dante. En 1829, se construyó una tumba para él en Florencia en la Basílica de Santa Cruz. Esa tumba ha estado siempre vacía y el cuerpo de Dante permanece en su tumba en Rávena. El frente de su tumba en Florencia se lee Onorate l’altissimo poeta («Honrad al más alto poeta»).