El 11 de julio de 1975 se anunció de forma oficial el hallazgo de los guerreros de terracota. Aunque el descubrimiento ocurrió un año antes, cuando una familia de agricultores chinos se topó con la cabeza de uno de los soldados mientras estaba cavando un pozo en busca de agua.

Todavía no se sabe cuál era la misión del ejército enterrado en Xian (China), junto a la tumba de Qin Shi Huang –conocido como el Primer Emperador de China–. Algunos expertos sostienen que las 8.000 figuras de guerreros y caballos protegían al emperador, pero otros creen que salvaguardaban los secretos del imperio.

Las figuras son diferentes entre ellas: hay soldados  jóvenes, mayores y con rasgos de diferentes etnias de la época. Cada miembro del ejército viste un uniforme característico y representa el rango militar que ocupaban sus propietarios, que portan consigo algún tipo de arma: arco, lanza, espada etc. Gran parte del armamento fue sustraído tras la caída de la dinastía Qin.

Ahora, un equipo internacional de arqueólogos sostiene que el ejercito se construyó gracias a artistas extranjeros que instruyeron a los artesanos chinos a esculpir estas estatuas.

Tras desenterrar acróbatas de terracota y figuras de bronce de patos, cisnes y grullas, los expertos sospechan que la influencia griega llegó al arte de esta región asiática. Además, se ha recuperado ADN europeo en varios esqueletos hallados al noroeste de China.