Niña en un campamento de refugiados en Baidoa, Somalia- Tobin Jones, ONU foto

Niña en un campamento de refugiados en Baidoa, Somalia- Tobin Jones, ONU foto


Las crisis humanitarias, ya sean consecuencia de un conflicto armado o de un desastre natural, perjudican siempre en mayor medida a las mujeres y las niñas, que representan más del 75% de las personas refugiadas y desplazadas expuestas a situaciones de guerra, hambruna, persecución y desastres naturales, apuntó Irina Bokova, Directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con motivo del “Día International de la Niña”.

Remarcó que las niñas también son vulnerables a los abusos y la explotación sexuales durante los conflictos y en los campamentos de refugiados.

Mencionó que este Día Internacional de la Niña se celebra en tiempos turbulentos, en los que el mundo hace frente a los nuevos retos del desplazamiento forzoso, el cambio climático y el extremismo violento, por lo mismo el tema para 2017, “EmPODERar a las niñas: respuesta a situaciones de emergencia y planificación de la resiliencia”, se corresponde con el compromiso de la UNESCO de promover la protección de las niñas frente a los conflictos y la violencia, y aumentar su resiliencia, además de garantizar su participación plena en los procesos de mediación y negociación.

Esa es la finalidad de la histórica resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas relativa a la mujer, la paz y la seguridad, en la que se insta a aumentar el papel de la mujer en la adopción de decisiones en materia de prevención y solución de conflictos, remarcó. Diecisiete años más tarde, empoderar a las niñas y las mujeres es esencial para aplicar con éxito la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Con esta Agenda se promete no dejar a nadie atrás, algo que debe empezar con las niñas, cuyas necesidades son mayores.

En colaboración con los Estados Miembros y sus asociados, la UNESCO está al frente de la aplicación del Marco de Acción Educación 2030, a fin de fomentar la educación como factor de transformación social, económica y política de la vida de las niñas y adolescentes. En 2011 inició la Alianza mundial de la UNESCO para la educación de las niñas y mujeres, “Una vida mejor, un futuro mejor”, cuyo objetivo es educar a las adolescentes como elemento catalizador para romper los ciclos de pobreza y promover una mayor justicia social. Mediante la Alianza se han transmitido conocimientos, valores y competencias a adolescentes de todo el mundo, lo que redunda en beneficio de las familias y las comunidades, hoy y en el futuro.

“Ninguna sociedad florecerá ni los acuerdos de paz serán duraderos si no se empodera a las niñas en la consolidación de la paz y la reconstrucción. Ha llegado el momento de situar este imperativo en el centro de toda nuestra labor destinada a hacer frente a la fragilidad, los conflictos y la violencia”, enfatizó.

 

Una contribución extraordinaria, que puede ser mayor

Alrededor de mil cien millones de niñas forman parte de una gran y vibrante generación mundial preparada para asumir el futuro. Como observa ONU-Mujeres, la agencia de la ONU encargada de promover la igualdad de género, las niñas van al colegio, ayudan en casa, trabajan en fábricas, hacen amigas y amigos, cuidan de sus familiares mayores y menores y se preparan para asumir las responsabilidades de la vida adulta. Las niñas desempeñan diversos papeles en el hogar, la sociedad y la economía.

Por tanto, su progreso no solo es bueno para ellas; también lo es para sus familias, sus comunidades, las naciones y el mundo. Las niñas siempre han cambiado el mundo, y esta generación puede hacerlo aún mejor.

Sin embargo, la mayor parte de ellas están en desventaja y sufren discriminación de género. Por poner algunos ejemplos, solo dos tercios de los países en desarrollo han logrado la equidad de género en la educación primera, muchas niñas sufren aún prácticas horribles como la ablación, otras son obligadas a casarse prematuramente o con alguien que no es de su elección, o se ven discriminadas en favor de un hijo varón.

En ese contexto, se enmarca la meta fijada en el Objetivo número 5 de la Agenda para el Desarrollo Sostenible que busca «lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y la niñas».

Empoderar a las niñas: antes y después de las crisis

Con este Día Internacional se quiere formentar cada año el reconocimiento de los derechos de las niñas y dar a conocer a la opinión pública los problemas excepcionales que afrontan en todo el mundo.

El tema de este año 2017 quiere resaltar que las niñas en las situaciones de crisis siguen siendo una fuente de poder, energía y creatividad, pero -al mismo tiempo- se encuentran entre los grupos de población más vulnerables y frágiles.

 

¿Por qué un Día Internacional sobre las niñas?

Las adolescentes tienen derecho a una vida segura, educada y sana, no sólo durante estos años críticos de formación, sino también a medida que maduran. El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 66/170 Documento PDF en la que declaraba el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los problemas extraordinarios a los que las niñas se enfrentan en todo el mundo.

Si se les apoya con eficacia durante los años de adolescencia, tendrán el potencial para cambiar el mundo, tanto como las niñas que son hoy, como las trabajadoras, madres, empresarias, tutoras, jefas de familia y líderes políticos que serán mañana. Invertir en su potencial defiende sus derechos ahora y promete un futuro más equitativo y próspero, uno en el que la mitad de la humanidad sea un socio en condición de igualdad para la solución de los problemas del cambio climático, los conflictos políticos, el crecimiento económico, la prevención de enfermedades, y la sostenibilidad mundial.

Durante los últimos 15 años, la comunidad internacional ha hecho progresos significativos en la mejora de las vidas en la primera infancia. En 2015, las niñas en su primera década de vida tenían más probabilidades de inscribirse en la escuela primaria, recibir las vacunas necesarias y ser menos propensas a sufrir problemas de salud y nutrición que las generaciones anteriores. Sin embargo, no se ha invertido lo suficiente para hacer frente a los retos a los que se enfrentan cuando entran en la segunda década, como obtener una educación media y superior de calidad, evitar el matrimonio infantil, recibir información y servicios relacionados con la pubertad y la salud reproductiva, como la protección contra el embarazo no deseado, las enfermedades de transmisión sexual y la violencia basada en el género.

A medida que la comunidad mundial pone en marcha los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para su aplicación en los próximos años, el Día Internacional de la Niña se presenta como una buena oportunidad para reconocer los logros obtenidos en este terreno.