Pepino de mar- Cortesía Jorge López Rocha

Pepino de mar- Cortesía Jorge López Rocha


A pesar de ser una de las especies con más regulaciones por parte de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) con tiempos de veda, cuotas de captura, talla mínima de captura y permisos de pesca, ninguna de estas regulaciones se respetan y actualmente dos especies de pepino de mar de la península de Yucatán se encuentran en grave riesgo: Isostichopus badionotus y Holothuria floridana, advirtió Jorge López Rocha, de la Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Sisal.

El doctor López Rocha y su equipo de trabajo realizaron estudios sobre la abundancia del Isostichopus badionotus, que habita frente a los puertos de Celestún y Sisal, donde se reporta una reducción de la población del 95 por ciento del 2010 al 2012.

“En Yucatán ha habido una explotación descontrolada de pepinos de mar en prácticamente todos los puertos , especialmente en Celestún y Sisal. En estos había una gran población que ha sido llevada a niveles mínimos de abundancia por efecto de la pesca. Esta situación se extiende hasta Campeche en donde habita Holothuria floridana y cuya población ha pasado por algo similar”, advirtió.

El experto relató que de 2013 a 2015 no se autorizó la pesca en esta área para permitir que la especie se recuperara, sin embargo, estudios de esta población en el año 2015 revelan que los niveles de esta especie no se han incrementado.

Aunque no se han documentado consecuencias ecológicas inmediatas, la desaparición de esta especie resultaría atroz, ya que tiene una función ecológica importante porque los pepinos de mar son los limpiadores del ecosistema marino, al alimentarse de algunos microorganismos que van a dar al fondo del océano y algunos sedimentos. Estos invertebrados reciclan la materia orgánica y oxigenan el fondo marino, lo que permite que se desarrolle la vida.

“Al revisar la literatura científica internacional sobre pepinos de mar, se habla de décadas para que un área dañada por la sobreexplotación de estos invertebrados se recupere”, señaló el investigador en entrevista vía telefónica para el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

El doctor López y su equipo realizan investigaciones para generar conocimiento científico que sirva para diseñar nuevas medidas de manejo que permitan la recuperación de las poblaciones de pepino de mar en las áreas sobreexplotadas.

Estas medidas consisten en: crear un área de refugio pesquero diseñada para la conservación del pepino de mar, crear un esquema de rotación de zonas de pesca para una explotación alternada, todo esto basado en una investigación profunda sobre su distribución, abundancia, hábitat, crecimiento, reproducción, mortalidad y vulnerabilidad a la pesca, así como una investigación social que recabe la opinión del sector productivo y actores involucrados. “Se tiene pensado utilizar el puerto de Sisal como la zona experimental para la investigación de estas medidas, y en dado caso podría replicarse o mejorarse en otros puertos”, dijo el investigador del departamento de Conocimiento, Manejo y Conservación de Zonas Costeras.

Mencionó que el alto valor de los pepinos de mar en el mercado asiático ocasiona una competencia en las comunidades pesqueras para hacer todo lo posible por capturarlos y comercializarlos, por lo que debería implementarse la creación de los derechos de uso territorial en las zonas pesqueras para que los pescadores tengan incentivos para cuidar y aprovechar el pepino de mar. “Sin este incentivo para la conservación se vuelve una carrera para ver quien pesca más”.

Además, propone un manejo basado en la comunidad, entre las autoridades y los pobladores: “Hasta ahora la CONAPESCA es quien dicta las medidas para la pesca, pero no hay una participación efectiva de la comunidad. El objetivo es que se haga una alianza entre las autoridades encargadas de administrar las pesquerías, las comunidades pesqueras locales e instancias de investigación para que los acuerdos sean consensados. Se trata de involucrar a la población”.

Finalmente, el especialista mencionó que se necesita implementar un programa de vigilancia eficaz también basado fuertemente en la comunidad.

Hasta ahora, los investigadores han realizado un año de muestreos para recabar los datos sobre la distribución y abundancia de los pepinos de mar en el puerto de Sisal. También han estudiado su hábitat para observar la relación con la abundancia y la distribución de la especie, así como aspectos sobre la dinámica poblacional y su crecimiento. Además han estudiado la red de actores que participan en este sistema de pesca y han realizado también una evaluación social.

Actualmente, las mil 200 especies que existen alrededor del mundo tienen problemas de sobreexplotación y las tasas de recuperación son bajas, por lo que el doctor López Rocha también dirige una investigación hacia el repoblamiento de zonas sobreexplotadas, a partir de la liberación de organismos juveniles criados en laboratorio o del repoblamiento de una zona a partir de organismos silvestres para agruparlos en un área de refugio pesquero.