Pareja de jóvenes en un parque. / INTEF.


Un estudio de la Universidad de Salamanca muestra un gran desconocimiento en materia de salud sexual por parte de jóvenes universitarios de los primeros cursos de la institución académica salmantina. La ignorancia en materia de enfermedades de transmisión sexual y las conductas de riesgo son comunes. Además, la investigación también detecta una gran dependencia emocional de las chicas con respecto a sus parejas masculinas, una situación que no se daba en generaciones anteriores.

En una encuesta en la que participaron 548 estudiantes de 1º y 2º de diversas carreras, de los que el 97,3% mantenía relaciones sexuales, “un 61,2% de las mujeres declara que el 25% de las veces lo hace para que no las deje su novio”, explican Carmen López Sosa y Montse Alonso Sardón, profesoras de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, para quienes esta actitud de sumisión resulta especialmente sorprendente en un ambiente universitario cuya meta es alcanzar un medio de vida que permita una independencia económica y, por tanto, libertad. Entre los chicos solo un 1,8% ofrece esa respuesta.

También es notable en ambos sexos la presión social que existe para mantener relaciones sexuales, lo que se refleja en respuestas como “lo hago porque es lo normal” o “porque lo hace todo el mundo”, razones para mantener relaciones sexuales en el 100% de los casos para un 12,4% de los encuestados. Un 45% manifiesta tener sexo por amor en todas las ocasiones y un 3,8 % afirma que su motivación es siempre el placer.

Por otra parte, “la razón que alegan para usar métodos anticonceptivos es casi exclusivamente evitar el embarazo, no tienen conciencia sobre las infecciones de transmisión sexual”, comentan. Casi un 90% solo conoce el sida, que no distinguen del VIH, es decir, “no saben que lo primero es la enfermedad y lo segundo el virus, y que se puede ser portador sin desarrollar la enfermedad”.

Los universitarios apenas saben qué es el virus del papiloma humano y que “es necesario usar el preservativo también cuando se practica sexo oral para evitar infecciones como los condilomas en la cavidad oral, y tampoco saben que las candidiasis de repetición están vinculadas al sexo cunnilingus”. Además, los médicos no suelen preguntar por cuestiones de intimidad sexual o variedades de conductas sexuales y esto perpetúa las infecciones.

En general, los datos revelan una significativa ausencia de conocimientos entre los jóvenes. Más de 65% de los entrevistados aseguran no haber recibido información sexual y anticonceptiva suficiente ni buena, ni en su casa ni en la escuela. En cambio, internet y el grupo de amigos tienen un papel importante.

Ante este panorama, “nos interesaba mucho conocer la calidad de la información que reciben a través de cuestiones en profundidad”, señalan las investigadoras. “Cuando se les pregunta por el preservativo o la píldora del día después dicen saber lo que son, pero no son capaces de discernir entre los mitos y la realidad y hacen un mal uso de ellos”, agregan.

 

Mitos que se mantienen

Así, los jóvenes conservan falsas creencias, como que en la primera relación sexual no se corren riesgos o que el buen aspecto físico de la otra persona es garantía de que no tiene enfermedades. “En los cursos de intervención que realizamos se sorprenden cuando les decimos que una sola relación es suficiente para quedarse embarazada o contraer una enfermedad infecciosa”, apuntan las profesoras de la Facultad de Medicina.

A pesar de que el uso del preservativo se ha incrementado en los últimos años, las mujeres no consideran que su utilización sea una responsabilidad propia, sino de los chicos, y casi nadie lo utiliza en el 100% de sus encuentros sexuales, según esta amplia encuesta, que se llevó a cabo en 2013 y que durante el pasado año mantuvo a los investigadores ocupados analizando todos los datos, que finalmente formarán parte de una tesis doctoral.

Según Carmen López Sosa y Montse Alonso Sardón, desterrar los mitos y la mala información sexual es una tarea harto difícil a medida que los jóvenes crecen, así que la educación temprana es la única vía para mejorar la situación, teniendo en cuenta que el 22% de los chicos habían mantenido relaciones coitales antes de los 16 años. Por eso, “enfermeros, médicos y maestros deberían tener una formación obligatoria en este campo, son agentes imprescindibles para mejorar la situación”, concluyen. Sin embargo, en los últimos años se vive el fenómeno contrario, de manera que solo contadas universidades españolas mantienen algunas asignaturas optativas sobre sexualidad, entre ellas la Universidad de Salamanca, y asociadas a carreras muy específicas, como Medicina o Psicología.

(José Pichel Andrés/DICYT)