Escultura de San Jorge y el dragón. El dragón está hecho de fragmentos de misiles nucleares soviéticos, SS-20, y estadounidenses, Pershing- Foto ONU, Milton Grant

Escultura de San Jorge y el dragón. El dragón está hecho de fragmentos de misiles nucleares soviéticos, SS-20, y estadounidenses, Pershing- Foto ONU, Milton Grant


La amenaza nuclear es real para el mundo: Todavía existen unas 15,000 armas nucleares, advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la conmemoración del “Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares”, que se celebra cada 26 de septiembre.

La ONU advierte que además, los países poseedores de armamento nuclear cuentan con programas de modernización de sus arsenales a largo plazo con una dotación de fondos regular.

Esta proliferación hace que más de la mitad de la población mundial aún viva en países que o bien tienen este tipo de armas o son miembros de alianzas nucleares.

Estas armas existen al amparo de la llamada “doctrina de la disuasión nuclear”, como un elemento de las políticas de seguridad de todos los Estados que poseen este tipo de arma y sus aliados. Esto es así a pesar de la creciente preocupación mundial relativa a las catastróficas consecuencias humanitarias del uso de tan solo un arma atómica, por no hablar de una guerra nuclear regional o global.

Por esto mismo es que a la fecha, aunque ha habido importantes reducciones de armas nucleares desplegadas desde el apogeo de la Guerra Fría, no se ha destruido físicamente ni una sola arma nuclear de conformidad con ningún tratado, bilateral o multilateral, y tampoco hay negociaciones en marcha sobre esta cuestión.

Lograr el desarme nuclear a nivel mundial es uno de los objetivos más antiguos de las Naciones Unidas. De hecho, fue el tema de la primera resolución aprobada por la Asamblea General, en 1946, y ha formado parte de su agenda desde 1959, junto con el desarme general completo. También ha sido una cuestión destacada en las Conferencias encargadas del examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, celebradas por la ONU desde 1975. En el primer periodo de sesiones extraordinario dedicado al desarme, que tuvo lugar en 1978, se le dio una particular prioridad al desarme nuclear. Además, este tema siempre ha contado con el apoyo de todos los secretarios generales de la ONU.

Estos hechos son el fundamento para que la Asamblea General designara el 26 de septiembre como el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. Este día ofrece una ocasión para que la comunidad mundial reafirme su compromiso con el desarme nuclear a nivel mundial como una prioridad. También proporciona una oportunidad para educar al público y sus líderes acerca de los beneficios reales de la eliminación de este tipo de armas, y los costes sociales y económicos de la perpetuación de ellos.

La conmemoración de este Día es especialmente importante, teniendo en cuenta la universalidad de la Organización y su experiencia en tratar las cuestiones de desarme nuclear. Es el foro adecuado para abordar uno de los principales objetivos de la humanidad: alcanzar la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares.

La fecha se estableció el 5 de diciembre de 2013, en la resolución A/RES/68/32 (con una votación de 137 a 28, con 20 abstenciones), como seguimiento de la reunión celebrada el 26 de septiembre de 2013, que exige la «apertura urgente de las negociaciones en la Conferencia de Desarme para la pronta conclusión de una convención general sobre las armas nucleares que prohíba su posesión, desarrollo, producción, adquisición, ensayo, almacenamiento, transferencia o uso o la amenaza de uso, y para proveer a su destrucción».

El documento también declara el 26 de septiembre como el Día Internacional para la eliminación total de las armas nucleares mediante la mejora de la conciencia pública y la educación sobre la amenaza que supone para la humanidad y la necesidad de su destrucción. Además, convoca a una conferencia internacional sobre el desarme nuclear para examinar los progresos realizados a este respecto. La reunión debe celebrarse, a más tardar en 2018.

La Asamblea pidió a los Estados Miembros, el sistema de las Naciones Unidas y la sociedad civil, en particular a las organizaciones no gubernamentales, el mundo académico, los legisladores, los medios de difusión y los particulares, que celebren y promuevan este Día Internacional por medio de todo tipo de actividades educativas y de concienciación.

En 2014, en la resolución A/RES/69/58, la Asamblea General reforzó la conmemoración del Día, mediante solicitudes al Secretario General y al Presidente de la Asamblea General para que adopten todas las medidas necesarias para celebrar y promover el Día, incluso convocando una reunión anual de la Asamblea para celebrar el Día Internacional y proporcionar una plataforma para promover esas actividades.