Barcelona, ‌‌España: Las mujeres que tienen cáncer de endometrio en estadio inicial y son inoperables tienden a vivir más tiempo si han sido tratadas con braquiterapia con o sin radioterapia externa, según un nuevo estudio que se presentará en el Tercer Fórum ESTRO en Barcelona el domingo.

La braquiterapia es un tipo de radioterapia interna que consiste en colocar una fuente radiactiva cerca del tumor o en su interior. Aunque se ha utilizado históricamente para tratar el cáncer de endometrio inoperable, no hay directrices basadas en estudios aleatorizados para apoyar este enfoque. La Dra. Sahaja Acharya, médico residente del Departamento de Oncología Radioterápica de la Universidad de Washington en Saint Louis (EE.UU.), afirma que “hasta donde sabemos, este es el primer estudio poblacional que compara los resultados de las pacientes que recibieron braquiterapia, con o sin radioterapia externa, con las que no recibieron braquiterapia y fueron tratadas únicamente con radioterapia externa”.

La Dra. Acharya y sus colaboradores analizaron datos del Instituto Nacional del Cáncer de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (SEER) de 460 mujeres tratadas con radioterapia entre 1998 y 2011 de cáncer de endometrio inoperable de estadio I en EE.UU.

Generalmente, el cáncer de endometrio en estadio inicial  puede ser extirpado quirúrgicamente y ofrece un buen pronóstico. Sin embargo, a veces es inoperable por razones como que la paciente padezca otros problemas médicos que puedan suponer un riesgo durante la operación o si presentan sobrepeso u obesidad. En estos casos, la radioterapia es la única opción de tratamiento y el tiempo promedio de supervivencia es de alrededor de tres años.

De las 460 mujeres, 260 (56,5%) habían sido tratadas únicamente con radioterapia externa, y 200 (43,5%) con braquiterapia, con o sin radioterapia externa. Las mujeres más jóvenes tenían más probabilidades de recibir braquiterapia.

Los investigadores descubrieron que la braquiterapia estaba asociada con una mejor supervivencia global: la muerte por cualquier causa fue el 13% más baja, con un 60% de mujeres tratadas con braquiterapia vivas tres años después del tratamiento en comparación con el 47% de las mujeres que habían sido tratadas solo con radioterapia externa. Después de ajustar los resultados basándose en factores la edad, grado y año de diagnóstico, descubrieron que la supervivencia seguía siendo mayor en aquellas pacientes que recibieron braquiterapia.

Además, las muertes por cáncer de endometrio fueron menores al cabo de tres años entre las mujeres tratadas con braquiterapia; el 18% de las mujeres tratadas con braquiterapia murió a causa de su enfermedad maligna en comparación con el 26% de las mujeres que no habían recibido braquiterapia.

La mediana de supervivencia para todas las mujeres fue de 40 meses. “Estas pacientes tienen muchos otros problemas médicos y no solo mueren del cáncer de endometrio, también por causas distintas al cáncer, como enfermedades cardiovasculares”, comenta la Dra. Acharya, para quien estos resultados “demuestran que la braquiterapia se asocia de forma independiente con una mejor supervivencia general tres años después del diagnóstico para las mujeres con cáncer de endometrio inoperable estadio I. Se debería considerar el tratamiento con braquiterapia en todas estas pacientes cuando sea posible”.

La Dra. Acharya señala que, como se trata de un análisis poblacional, muestra que existe una asociación entre el tratamiento con braquiterapia y una mejor supervivencia, si bien el estudio no puede demostrar que la braquiterapia es la causa de la mayor supervivencia en comparación con la radioterapia externa como único tratamiento. La prueba de la causalidad requeriría un ensayo controlado y aleatorizado.

Esta investigadora pone de relieve algunos de los inconvenientes del uso de datos de la SEER. “También es importante reconocer las limitaciones de la utilización de los datos SEER. Aunque este registro representa el 28% de la población de Estados Unidos, la información sobre el tratamiento respecto a la dosis de radiación, el volumen de tratamiento, la técnica de braquiterapia y la técnica de radioterapia externa no se encuentra disponible. Tampoco hay información sobre la toxicidad relacionada con el tratamiento. Por tanto, no se pueden sacar conclusiones sobre la eficacia o la toxicidad de determinadas dosis de radiación”, concluye.

El profesor Philip Poortmans, presidente de ESTRO, comenta al respecto de este estudio que: “en nuestra envejecida población nos enfrentamos cada vez más a menudo con pacientes que tienen una enfermedad maligna, pero que no son aptos para recibir el tratamiento médico más adecuado. Sin embargo, a menudo tenemos alternativas valiosas, como el uso de la radioterapia en lugar de la cirugía en las pacientes con cáncer de endometrio. Este estudio pone de relieve la importancia de seleccionar el tratamiento más eficaz, incluso cuando la carga de trabajo podría parecer mayor en comparación con, a primera vista, una alternativa más simple. En el caso de las pacientes con cáncer de endometrio en estadio inicial que no pueden ser operados, la braquiterapia debe ser parte del enfoque de tratamiento, siempre que, por supuesto, sea técnicamente factible”

(ESTRO)