El consumo de leche y productos lácteos aporta diversos compuestos con actividades biológicas que permiten controlar o disminuir algunas enfermedades crónicas como hipertensión y cáncer de colon, refieren investigadores del Departamento de Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En el artículo “La leche como alimento funcional” publicado en el número 87 de Contactos, revista de Educación en Ciencias e Ingeniería, los especialistas muestran un panorama acerca de los componentes bioactivos de la leche con énfasis en las proteínas, así como los beneficios de éstas en la salud humana.

Desde hace cientos de años aunque no estaba fundamentado científicamente, se sabía que la leche proporcionaba beneficios a la salud de quien la consumía, refiere el grupo de investigadores de la Unidades Iztapalapa y Lerma.

A partir del siglo XX y más aún en las últimas tres décadas se ha demostrado que la leche y los productos lácteos pueden ayudar a prevenir o reducir cierto tipo de desórdenes crónicos como la osteoporosis, hipertensión, obesidad, sobrepeso y cáncer de colon, describen en el artículo los profesores Claudia Figueroa Hernández, Judith Jiménez Guzmán, Gabriela Rodríguez Serrano, Lorena Gómez Ruiz, Alma Cruz Guerrero y Mariano García Garibay.

La prevención se debe en gran parte a que los compuestos bioactivos de la leche, entre ellos proteínas y péptidos derivados de ellas, lípidos, carbohidratos y minerales; además de su papel nutricional ejercen de forma sinérgica o bien de manera independiente actividades biológicas específicas en el organismo.

En la leche se distinguen dos grupos principales de proteínas: las caseínas –proteínas fosforiladas e indisolubles– y las proteínas del suero –solubles en ph–. Los péptidos derivados de la caseína que constituye aproximadamente 80 por ciento del total de las proteínas, presentan propiedades biológicas en el organismo.

Mientras que las proteínas del suero –que representan poco más de 20 por ciento– tienen propiedades antioxidantes y antimicrobianas, son fijadoras de minerales, y estudios realizados con animales de laboratorio demostraron que algunas proteínas tienen propiedades inmunoestimuladoras y anticancerígenas.

Los avances en las técnicas de procesamiento de alimentos han permitido la producción industrial de concentrados proteicos del suero, los cuales varían en el contenido de proteínas, y que por su alta calidad nutricional y propiedades funcionales son vendidos como suplementos nutricionales, siendo particularmente populares entre los deportistas y fisicoculturistas.

Algunos estudios han demostrado el efecto que presentan las proteínas del suero sobre el control del apetito, el metabolismo de los lípidos y la conservación del tejido muscular en humanos.

Se encontró también que la suplementación de la dieta con proteína de suero por 12 semanas en pacientes con sobrepeso y obesos, disminuía los niveles del colesterol total y colesterol de alta densidad, en comparación con las dietas suplementadas con caseína.

La lactosa del líquido promueve la absorción de calcio, además de ser precursora de la lactulosa y otros componentes que promueven el crecimiento de las bacterias probióticas. El calcio también juega un papel en la regulación de la presión sanguínea y se estudia su posible papel en la prevención del cáncer de colon, ello por su capacidad de fijar las sales biliares, las cuales se sabe que promueven este tipo de cáncer.