La nicotina tiene una forma química tan parecida a un neurotransmisor que trabaja en el cerebro, que cuando este alcaloide vasoconstrictor venenoso llega a él, literalmente modifica la forma en la que el cerebro opera. Esto es debido a que este órgano ha evolucionado para cumplir las funciones de supervivencia del ser humano, que son alimentarse, hidratarse, reproducirse, estar con los más necesitados, ganarse la vida, trascender, etc. Cuando la nicotina llega al cerebro, tergiversa esas funciones, haciendo que el consumidor de nicotina experimente una ansiedad que nunca hubiera existido de no haber ingresado a su cuerpo este insecticida natural. Ahora hay que incluir a la lista fumar.

La Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) 2008 refiere que el inicio de consumo de tabaco se da a los 13.7 años de edad y la Encuesta de Tabaco y Juventud del 2009 indica que hasta un 20% de los menores que experimenta con nicotina lo hace antes de cumplir 10 años. “Si bien hay que considerar los factores de riesgo, es más importante entender y explicar que la nicotina es un químico con capacidades de degradación neuronal extremadamente potentes”, subrayó Eduardo Hernández, fundador de la Clínica del Tabaco S. C.

Esto es relevante porque está bien documentado que 26% de los consumidores de tabaco perdieron el control sobre él tan sólo después de haber fumado de 3 a 4 cigarros, 44% de los fumadores perdió el control del tabaco después de 5 a 9 cigarros. El 82% de los hoy 17.3 millones de fumadores en el país ya fumaba regularmente antes de cumplir 18 años. Si somos serios en la intención de detener el tabaquismo, el abuso del alcohol y uso de sustancias en México, debemos llegar a los niños y jóvenes antes que las tabacaleras.

Las razones por las que se empieza a fumar no son las mismas por las que se sigue fumando. Hay que entenderlo para ayudar a quienes padecen tabaquismo. Fumar tabaco no es un gusto, es una enfermedad que ha hecho perder el balance natural del sistema nervioso central, creando la necesidad fisiológica de consumir nicotina y que está probado exacerba la necesidad de consumir alcohol. Contrario a la creencia popular, el tabaco incita a experimentar con alcohol a edades muy tempranas, en patrones de consumo excesivo en México. La interacción es destructiva para el ser humano ¿a qué crees que se debe la cruda?

Lo que los fumadores jóvenes no saben es que la nicotina es un tóxico dos veces más potente que el veneno de la araña viuda negra, tres veces más tóxico que el veneno de la serpiente de cascabel. Los cerebros de los fumadores son más pequeños que los cerebros de los no fumadores, simplemente porque la nicotina destruye el delicado tejido neuronal. Impactando en las capacidades cognitivas, de memoria a corto y largo plazo, de dimensionamiento y entendimiento de procesos de la vida cotidiana. “La buena noticia es que dejando de inhalar este vasoconstrictor venenoso esas capacidades empiezan a recuperarse”, enfatizó en entrevista el autor del libro Cómo dejar de fumar ¡definitivamente! y prevenir otras adicciones de Editorial Trillas.

Con el conocimiento correcto, entregado de forma asequible, en un proceso entendible, los niños y jóvenes pueden tener claridad de los efectos que la experimentación con nicotina traerá a su organismo. Es difícil encontrar a un niño que tenga gusto por el tabaco, por el contrario, los pequeños encuentran el hedor del tabaco repugnante y desagradable. Es hasta que socialmente se encuentran ante la presión de los pares o inician la experimentación con el tabaco por curiosidad que la nicotina llega a su cerebro. En ese momento tienen las probabilidades en su contra.

El cerebro humano no desarrolla la totalidad de sus capacidades cognitivas hasta entrados los 30 años. Es raro encontrar fumadores que iniciaron el consumo en sus 30’s o 40´s. Casi todos los fumadores iniciaron la experimentación con el tabaco cuando eran niños y adolescentes: el blanco de la industria tabacalera. A los jóvenes les conviene saber que debido a la inhalación del humo producto de la combustión de una planta seca se ingiere monóxido de carbono (CO), que es un gas muy venenoso.

El CO es el gas de desecho que se desprende de los tubos de escape de los coches. Debido a ello, su organismo, incluyendo a su cerebro, pierde de un 15 a un 20% de su capacidad de oxigenación y el cerebro trabaja con oxígeno y glucosa, no con CO y nicotina. Esto representa en la vida cotidiana un 15% de incapacidad en cualquier actividad que se vea involucrado. El fumador se va adaptando, cada vez con menos capacidad neuronal, cada vez inhalando más nicotina, hasta que el daño es irreversible y las consecuencias son la discapacidad y la muerte prematura hasta 20 años antes de cumplir la expectativa de vida.

Es la suma de los esfuerzos de la academia, la iniciativa privada y el gobierno lo que permitirá liberar a México de este pesado lastre que de acuerdo con los estudios del 2008 del Instituto Nacional de Salud Pública, le cuesta al país la enorme cantidad de $75,200 millones de pesos en diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de enfermedades por fumar que causan la muerte. Hay que subrayar que ese estudio sólo considera cuatro de las 34 enfermedades mortales por tabaquismo, por lo que se supone que los números son aún más grandes.

Revertir la epidemia del tabaquismo es posible, sin prohibir o coaccionar, sino llegando a nuestros niños y jóvenes con programas preventivos que generen resultados, como el Programa de Prevención Integral del Uso de Nicotina, Sustancias y Abuso del Alcohol de la Clínica del Tabaco, que en tres sesiones de trabajo expone de forma simple y objetiva a los muchachos la fisiología, para de forma objetiva comprender la psicología que se desarrolla cuando sustancias como la nicotina llegan al cerebro. Hoy ya trabajamos con muchas instituciones educativas de primer nivel

A pesar de que en el humo de la combustión de la planta del tabaco se desprenden más de 7,000 productos químicos, 250 muy peligrosos para el hombre y 81 conocidos cancerígenos, sólo hace falta entender tres. La nicotina, el monóxido de carbono y el alquitrán para comprender por qué los números oficiales del 2013 refieren que México pierde cada año más de 66,000 mexicanos en edad productiva. No en sus 70’s o 80’s, sino en sus 50’s, 60’s o incluso a edades menores.

(Clinica del Tabaco)