© IRD / S. Bava : Templo improvisado en un campamento de inmigrantes en Oujda en Marruecos


Con el refuerzo de las fronteras de Europa en los últimos quince años, y a falta de verdaderas políticas migratorias impulsadas por los Estados del Sur, los candidatos a emigrar llegados del África subsahariana se instalan de manera más perenne en los países del África mediterránea. Ante estas nuevas instalaciones, se están desarrollando numerosas entidades religiosas o de origen confesional –universidades islámicas, iglesias, institutos de formación cristianos, ONG, asociaciones…– en las rutas de la emigración africana. Dichas entidades están hoy en día en el origen de lo que podríamos denominar un «mercado» religioso alrededor de la vida espiritual, la acogida, la formación y el acompañamiento social de estos emigrantes. Incontables iniciativas que vuelven a plantear a los Estados de esta región cuestiones de emigración y pluralismo religioso.

El nacimiento de un mercado religioso

Actualmente, los países del África mediterránea, a excepción desde hace poco de Marruecos, carecen de políticas migratorias reales, fuera de su implicación en la política europea, particularmente a través del dispositivo de la Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores (Frontex). Así, numerosas entidades religiosas o confesionales reemplazan a los gobiernos en la acogida, formación e inserción de emigrantes llegados del África subsahariana. Los trabajos llevados a cabo en el marco del programa de investigación «Instituciones religiosas y de origen confesional sobre las rutas de migración africana» (MIGRELI) destacan también el auge, desde hace algunos años, de un mercado en pleno crecimiento destinado a ofrecer una respuesta social y religiosa a los emigrantes.

Una «oferta» muy variada

Algunas instituciones como las universidades islámicas, institutos de formación cristianos, iglesias, asociaciones, redes de asistencia mutua, ONG de origen confesional o instituciones con vocación humanitaria… también has creado diversas iniciativas sociales aparte de su labor religiosa. Por ejemplo, se establecen grupos de visitas a personas enfermas o que viven solas, además de centros de trabajo social y sanitario, se ofrecen ayudas materiales y alimentarias, se abren lugares de acogida y enseñanza para los niños, se organizan órganos de ayuda legal o redes de contratación… Esta dinámica migratoria también propicia un mercado económico que integra nuevas prácticas comerciales, como las numerosas agencias de viaje especializadas en las peregrinaciones entre Senegal y Marruecos, por ejemplo, o entre El Cairo y Arabia Saudita.

Nuevas dinámicas religiosas

Este mercado religioso se apoya en un hecho inevitable: de manera general, durante la migración, la fe y las prácticas religiosas se refuerzan, se arraigan o a veces encuentran nuevas direcciones. Frente a la falta de reconocimiento jurídico, las discriminaciones vividas diariamente y las dificultades económicas en el país de acogida, el reconocimiento suele pasar por la organización religiosa. Este periodo da lugar también a encuentros, lejos de los mayores y las jerarquías sociales, y permite afirmarse a algunos. Esto puede conducir a un compromiso religioso más profundo que puede pasar por la formación y por nuevas vocaciones, especialmente alrededor de una aceptación de responsabilidades religiosas, tal como han demostrado las encuestas realizadas a estudiantes africanos de la universidad de Al Azhar de El Cairo.

Entre estas experiencias diversas, la esfera protestante evangélica parece hoy en día la más atractiva a causa del éxito de su difusión a través del mundo, pero también por una oferta local dinámica y competitiva. En los países del África mediterránea, las iglesias católicas y protestantes, abandonadas o poco frecuentadas desde el fin de la época colonial, se ven ahora revitalizadas. En paralelo, vemos cómo se perfila una voluntad real por parte de los Estados de controlar políticamente los asuntos religiosos africanos. Marruecos, por ejemplo, ha organizado la formación religiosa de los líderes musulmanes originarios del África Occidental a través de la financiación desde 2013 de un espacio de formación de imanes. Asimismo, ha colaborado en la puesta en marcha de un instituto de formación teológica cristiano ecuménico destinado a africanos y europeos.

Estos trabajos muestran que las cuestiones de política migratoria y pluralismo religioso se plantean hoy en día en numerosos países, en particular en los Estados del Magreb, considerados hasta ahora como lugar de tránsito y uniformemente musulmanes y que deben integrar en su política religiosa la dimensión africana, tanto musulmana como cristiana.

(Institut de Recherche pour le Développement (IRD))